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El reloj dorado — capítulo 35

Así que en navidades cuando los chicos volvieron a sus casas, en la estación Greengrass se lo dijo claramente a Remus.

−No nos gusta tu hijo para nuestra hija, mantenlo apartado.

Al escuchar eso James y Sirius pusieron malas caras.

−Lyall vale mucho. −Le dijo James. −No solo es mi ahijado sino que es un chico muy inteligente.

−Es un mestizo y no lo aceptamos. −Le dijo Greengrass. −Así que nunca será parte de esta familia.

Ante eso Daphne miro a su padre furiosa. −Papa, es mi vida a mi no me importa si es un mestizo, un hijo de muggles o un extraterrestre yo lo quiero y no me vas a impedir que lo siga viendo.

El hombre al escuchar que su hija le gritaba la miro furioso. −Tu harás lo que yo quiera, eres mi hija y hasta que seas mayor de edad se hará lo que yo quiera.

−Entonces me voy a de casa, pero yo seguiré con Lyall.

−Y yo te digo que no. −Y cogiéndole de la mano miro a Lyall. −Nunca estarás a la altura de mi familia, aunque los Black, los Potter y los Malfoy digan lo contrario.

Remus que no aceptaba que le hablaran así a su hijo se impuso. −Me importa muy poco quien eres, pero no permito que nadie le hable así a mi hijo.

−Papa déjalo, los descerebrados lo son siempre. −Le dijo Lyall y miro a Daphne. −Esperaremos hasta que seas mayor de edad. −Y miro a Greengrass. −No tengo ninguna prisa. −Y tras decir eso sonrió a su novia y se llevo a su padre de la mano que seguía molesto por las cosas horribles que le habían dicho a su hijo.

Cuando los Lupin se fueron, los demás miraron a Greengrass. −De esta te vas a arrepentir toda la vida. −Le dijo Sirius mirándolo furioso. −No vamos a permitir que trates a los Lupin como si fueran una plaga porque no lo son.

El hombre lo miro. −Vosotros tratáis igual a los Weasley y nadie dice nada, además es mi hija y vosotros no os tenéis que meter.

−Eso es una situación diferente, nosotros protegemos a nuestras familias de gente que solo quiere nuestro dinero, puede que los Lupin no tengan tanto dinero como nosotros, pero ellos tienen lo suyo y no son unos garrapatas.

−No me haréis cambiar de opinión. −Le dijo Greengrass. −No quiero que el niño Lupin se acerque a mi hija. −Y tras decir eso se llevo a su familia.

Sirius al llegar a su casa estaba tan furioso que no se podía quedar quieto, Orión que había ido a cenar para ver a sus nietos miro a su hijo mayor. −¿Qué ha pasado?

−Abuelo, el señor Greengrass no quiere que Daphne y Lyall estén juntos, le ha prohibido a Lyall acercarse a su hija.

Ante eso Orión asombrado miro a su hijo. −¿Es verdad eso?

−Lo es, según lo que ha dicho, un mestizo como Lyall no está a la altura de Daphne. −Y lo miro. −¿Puedes hacer algo?

−No puedo hacer mucho, ya no les invito a fiestas y no está en ninguno de nuestros negocios, no sé qué hacer más.

−¿Y no puedes quitarlo de algún club de esos a los que vais?

−Puedo hacerlo, aunque los fundadores de esos clubs son sangre limpia no les hará mucha gracia que un hombre como Greengrass no acepte a mestizos sin contar que ellos son muchos más que nosotros y son los que traen la mitad del dinero.

−Gracias.

−De nada, ahora tranquilízate, así solo asustas a tus hijos.

−Lo sé, pero me molesta que haya comparado a Remus con los Weasley, como si ellos tuvieron en que parecerse.

−No, no se parecen , y no hagas caso a Greengrass es idiota, en cuanto vea que su actitud no trae nada bueno dejara de comportarse como lo hace.

−Eso espero. −Y cogiendo aire intento tranquilizarse y les dijo: −Ahora cenaremos ya se está haciendo tarde.

−Sí. −Y se fueron a cenar.

Mientras los Black`s cenaban, en casa de los Potter, James estaba realmente enfadado y le explicaba a su padre lo que pasaba y en casa de los Lupin igual.

Cuando Lyall y John se enteraron de lo mal que estaban tratando al joven Lyall se enfadaron mucho.

−Tranquilizaros todos. −Les dijo Lyall mirando a los adultos. −En cuanto cumpla 17 años me casare con Daphne y nadie podrá impedirlo.

−Pero hijo para eso quedan dos años. −Le dijo Remus mirándolo. −Yo no quiero que esperes tanto para que estés con la chica a la que quieres.

−Papa dos años pasan volando y sé que Daphne está de acuerdo conmigo, ahora a cenar tengo hambre. −Y ante esa actitud nadie pudo decir nada, el joven Lyall era muy serio y responsable para la edad que tenia.

Una vez las vacaciones de navidad terminaron, al volver a hogwarts, Lyall le envió una carta a Daphne, era mejor que nos los vieran juntos en público, pues entonces sería peor y enviarían a la chica lejos.

Cuando Daphne termino de leer la carta se le caían unos grandes lagrimones.

−Es una injusticia. −Se quejo la chica. −Mi padre es un idiota con aires de grandeza. −Y miro a Pansy. −Encima tuvo la osadía de compararlo con los monos de los Weasley.

Ante eso la chica la miro escandalizada. −Pero si Lyall no tiene nada que ver con esos pringados, no solo es un chico brillante sino que no es ningún garrapata.

−Si bueno, el genio de mi padre dice que es peor un mestizo que un garrapata.

−Con tu permiso es un idiota.

−Te doy todos los permisos que quieras. −Le dijo Daphne. −Paso de él, lo tengo claro en cuanto cumpla los 17 años y termine hogwarts me voy con Lyall y no volveré a ver a mis padres nunca más.

−Y haces bien. −Le dijo Pansy. −Y como dice Lyall es mejor que no os veáis en la escuela, hay mucho chismoso suelto.

−Sí que lo hay. −Y sentándose en la cama volvió a leer la carta. −Nos tendremos que escribir.

−Eso es muy romántico. −Le dijo su amiga.

−Sí que lo es, pero yo prefiero verlo en persona, pero bueno prefiero eso que estar a miles de kilómetros con las cursis francesas. −Y suspirando miro una foto que tenia de su novio y que su padre no sabía que tenía.

Mientras Daphne suspiraba por su amor, en la torre de gryffindor, Lyall se estaba cansando.

−No vales para nada. −Le estaba diciendo Ron. −Y los Greengrass lo han sabido ver, solo eres un asqueroso mestizo.

El joven Lupin arto del mono, le pego un puñetazo en toda la nariz. −Cierra la boca de una buena vez, sino quieres que la próxima vez que tu novia te vea no te pueda reconocer.

−Eres un salvaje. −Le grito Ron. −Es por eso que nadie te quiere.

Harry que estaba al lado de Lyall le pego un puñetazo a Ron, nunca había sido un chico violento pero le tenía muchas ganas al pelirrojo.

−Lyall te ha dejado las cosas claras mono, cierra tu boca.

Ron que estaba sangrando lo miro. −Sois unos salvajes se lo voy a decir al director.

−Díselo, no me importa. −Le dijo Harry entonces sonrió. −Creo que lo has olvidado, pero te lo diré de nuevo, mi abuelo es el jefe de los aurores.

−Cuando el ministerio sepa que hace su nieto seguro que lo echan.

Ante eso Harry se rio hasta que tuvo que sentarse. −Por Merlín que chiste más bueno. −Y lo miro. −Inténtalo si puedes no creo que echen a nadie por el comportamiento de un niño en la escuela.

−Se lo diré, os van a echar a los dos. −Y gritando se fue a la enfermería.

Mientras Ron se iba corriendo, Hermione miro a Harry. −¿Te has quedado a gusto?

El chico asintió. −Me ha encantado, ahora tengo que enviar un mensaje a mi abuelo para que no se asuste cuando el profesor Dumbledore le envié una carta.

−¿Crees que se la enviara?

−Lo hará. −Y cogiendo aire se fue a escribir esa carta.

Unas horas más tarde, Charlus, Remus, James y Arthur llegaban a la escuela, donde vieron que Lyall, Harry y Ron estaban en el despacho del director.

−Buenas tardes señores. −Les saludo Dumbledore.

−Buenas tardes, Albus. −Le saludo Charlus y miro a su nieto y al chico que consideraba otro nieto. −¿Qué ha pasado?

−Es culpa de Weasley. −Le dijo Harry intentando hablar educadamente aunque solo le quería llamar mono. −Desde que hemos salido de clases Ron no paraba de meterse con Lyall solo porque el señor Greengrass no le deja ver a Daphne, le ha pedido muchas veces que lo dejara pero no le ha hecho caso y le ha pegado un puñetazo entonces él le ha llamado salvaje y que era por eso que nadie lo quiere y entonces le he pagado yo.

Ante eso Charlus miro a Arthur. −No sé como educas a tus hijos pero no voy a permitir que nadie insulte a mi nieto, y eso de salvajes seguro que se lo has enseñado tu porque ellos son mestizos. −Y miro a Albus. −Aceptaremos el castigo que más convenga. −Y miro a James. −¿Verdad?

−Verdad, pero no voy a permitir que castigue solo a Lyall y a Harry, al fin y al cabo todo lo ha empezado Ron.

−En esta escuela no se acepta ese tipo de comportamiento, así que no los expulsare pero sí que estarán castigados una semana. −Y miro a sus alumnos. −Espero que no haya próxima vez.

−No señor. Le dijo Harry.

−Aceptamos el castigo. −Le dijo Remus y miro a Lyall. −¿Verdad?

−Lo acepto, pero espero que Weasley no se meta donde no le llaman, yo no me meto con el así que espero lo mismo.

−En eso tiene razón Lyall nosotros nunca le decimos nada es el siempre. −Le dijo Harry.

Ante eso Dumbledore miro a Ron. −Señor Weasley, la escuela es de todos y como ellos le dejan en paz, usted también tiene que hacer lo mismo, ¿entendido?

−Entendido. −Aunque lo dijo de mala gana.

−Eso espero.

−Una última cosa. −Le dijo Charlus a Ron. −El ministerio no está para tus quejas, si tienes alguna queja con mi nieto dímelo a mí. −Y miro a Harry y a Lyall. −Ahora iros seguro que tenéis deberes que hacer.

−Si abuelo, y siento que haya pasado esto. −Y despidiéndose de su abuelo y su tío miro a su padre. −Papa no volverá a pasar.

−Espero que no, no me gustaría que te quitaran del equipo de quidditch se cuanto te gusta.

−Si papa, nos vemos pronto.

James asintiendo le sonrió y viendo como se iba miro a Dumbledore. −Espero que no nos tengas que volver a llamar.

−Seguro que no como las veces que tuve que llamar a tu padre por ti. −Y le sonrió.

−Eso lo esperamos todos. −Y miro a su padre y a su amigo. −¿Nos vamos?

−Sí. −Y despidiéndose de Dumbledore se fueron.

Al llegar a Londres, James le explicaba a Lily lo que había pasado.

−Esos Weasley solo hablan de más. −Le dijo su pelirroja. −Si usaran el cerebro que tienen tanto como usan la lengua para decir tantas tonterías seguro que serían ricos.

−Seguro, ya Harry me ha dicho que no lo volverá a hacer.

−Seguro que te hace caso y aunque no me gusta que se pelee con sus compañeros esta vez no le diré nada, al fin y al cabo solo está defendiendo a Lyall.

−Es lo que ha hecho, espero que no hayan mas peleas, tampoco me gusta ver a Harry peleándose.

−A nadie le gusta. −Y dándole un beso le dijo: −Voy a ver a Dorea estaba jugando con sus muñecas.

−Ves yo me iré a dar un baño relajante.

−Entonces nos vemos luego. −Y sonriéndole se fue con su hija, mientras su marido se iba a su habitación.