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El reloj dorado — capítulo 38
El resto del fin de semana, las cosas fueron muy tranquilas y el lunes después de clases, los profesores reunían a los alumnos.
−Buenas tardes. −Les saludo la profesora McGonagall. −Ahora les repartiré unos folletos con los trabajos que pueden encontrar en Londres, sé que muchos de ustedes quieren ser aurores, por desgracia ese trabajo ahora mismo está lleno, así que el auror Potter no coge a muchos, de doscientos alumnos por año, solo coge a 20 y eso fue el año pasado, este año no creo que coja ni a 10 así que a no ser que quieran mudarse a otro país o ciudad, será mejor que escojan otros estudios. −Y cuando termino de repartir los folletos les dijo: −Igual seguiremos teniendo las reuniones para hablar con todos y si aun no tienen claro que estudiar poder ayudarles a escoger lo que quieren ser y tras decir eso, ya se pueden retirar, seguro que tienen muchos deberes.
Los alumnos haciéndole caso salieron del gran comedor, Harry y los mellizos que tenían entrenamiento se fueron al campo de quidditch al llegar los demás los miraron.
−El primer entrenamiento y llegáis tarde. −Les regaño Katie.
−Lo siento. −Se disculpo Harry. −La profesora McGonagall nos ha llamado para una reunión.
−Bueno si la profesora os ha llamado no podíais decirles que no. −Y miro al capitán. −¿Empezamos?
−Empezamos. −Y tras decir eso, durante las dos horas siguientes se dedicaron a entrenar.
Mientras el equipo entrenaba, Hermione recibía una carta de sus padres, en ella le decían que estaban muy contentos de que hubiera escogido la carrera de abogada que ellos mirarían buenas universidades.
Hermione había decidido estudiar en una universidad muggle y cuando terminara sus años de estudios ya miraría si estudiaba en la universidad mágica igual era muy joven y tenía muchos años por delante.
Y así estudiando paso el tiempo hasta que llegaron las vacaciones de invierno.
−Dora parece que tienes una sandía. −Le dijo Harry nada más verla, que fue en la fiesta que la familia hacia cada año.
Ante eso Lily lo miro. −Harry no digas eso, está embarazada.
−Bueno es que es la verdad. −Y miro a su prima. −¿A que si?
−Tía no pasa nada. −Le dijo Dora. −A veces pienso que me he comido una sandía.
−Oye que mi bebe no es una sandía. −Se quejo Bill mirándola indignado.
−Eso es porque yo soy la que llevo al bebe, no tu.
Los gemelos Weasley que no estaban muy lejos al ver a su cuñada le dijeron. −Alguien se ha comido una sandía. −Y se pusieron a reír.
Ante eso Harry miro a su madre. −Lo ves ellos piensan lo mismo que yo.
−Vaya tres. −Les dijo Lily.
James que no andaba muy lejos se acerco y tras darle un beso a Dora y otro a su mujer miro a los gemelos. −¿Qué tal vuestro negocio de bromas?
−Genial. −Le dijeron. −Tiene mucho éxito, tanto que ya tenemos unos pocos ahorros.
Al escuchar eso, todos se alegraron.
−Además tenemos al mejor banquero de todos que nos aconseja en todo.
−Sí que es el mejor de todos. −Le dijo Dora orgullosa de su marido.
−Son dos grandes empresarios. −Les dijo Bill mirando a sus hermanos.
−¿Y qué tal Percy? −Le pregunto James. −No ha venido a la fiesta.
−El está trabajando, incluso en vacaciones anda estresado. −Les dijo Charlie acercándose. −Le dijimos que se tranquilizara un poco, pero él nos cerró la puerta en las narices, dijo que el ministerio nunca cierra ni siquiera en vacaciones.
Ante eso, todos asintieron, Percy era algo raro.
Mientras ellos hablaban del raro de los hermanos Weasley, pues era muy raro que alguien se pasara las vacaciones y mas la navidad trabajando, pero bueno había mucho bicho raro en el mundo y Percy era uno de ellos.
−¿Sirius vas a estar mirándome más tiempo? −Le pregunto Draco mirándolo.
−¿Qué tal tu novia?
−¿Y para eso tantas miraditas? Está bien gracias.
−¿Y cuando te vas a casar con ella? Ya lleváis dos años juntos. −Y lo miro como si estuviera dolido. −Espero que nos avisáis.
−¿Y porque no os tendríamos que avisar?
−Porque nadie sabe nada de vuestro noviazgo, lo mantienes muy en secreto.
−No lo mantenemos en secreto, Hermione es una hermosa persona y yo no me avergüenzo de ella, solo que vosotros sois unos chismosos que siempre andáis metiendo la nariz en todos lados.
−Es verdad. −Le dijo Narcissa mirando a su primo. −Siempre lo quieres saber todo, y Draco y Hermione están muy bien, hemos comido muchas veces juntos y Hermione no solo es hermosa sino que es muy inteligente y buena persona. −Y sonrió a su hijo. −Y nosotros estamos encantados con ella. −Y miro a su marido. −¿Verdad Lucius?
−Verdad, Draco no podía haber escogido mejor.
Ante eso el chico se lo agradeció y miro a su tío. −Y con esto tienes los últimos detalles de mi relación con Hermione. ¿Algo más?
−Sí que eres muy aburrido. −Y tras decir eso se fue y mientras Draco lo miraba indignado los demás se reían.
Las vacaciones de invierno no tardaron mucho en terminar y todos volvieron a clases.
En la primera salida a Hogsmeade, Draco y los demás decidieron ir a comprar los regalos para Dora y su bebe, según lo que les había dicho Cygnus, el bebe nacería a finales de febrero y querían estar preparados.
Estaban mirando en una tienda, cuando Eileen entro, ella estaba en la clase de Astoria y eran grandes amigas.
−Draco. −La chica se acerco. −¿Qué haces?
Draco dejando de buscar el regalo para su prima y su bebe, miro a la hija de su padrino, era una niña hermosa con el cabello negro y unos hermosos ojos oscuros, era como una hermanita para el y al contrario que Severus era una niña muy dulce que nunca se metía con nadie.
−Estoy buscando el regalo para Dora y su bebe.
−¿Puedo ayudarte?
−Claro que sí. −Y así los dos siguieron buscando el regalo y tras mirar mucho escogió una cesta.
En el mostrador vio que casi todos habían escogido cestas.
−¿Eileen que le vas a regalar? −Le pregunto Orión.
−Esto. −Y le enseño una pequeña cesta con ropita de bebe. −¿Te gusta?
−Me gusta mucho. −Y le sonrió.
Cuando estaban pagando entro Severus.
Eileen al ver a su padre, se acerco con su cesta. −Es para Dora y su bebe, ¿Qué te parece?
El hombre tras mirarla le sonrió. −Está muy bien. −Y mirando a los demás, vio que casi todos habían escogido una cesta. −¿Cuántas cestas vais a regalarles?
−Todas. −Le dijo Draco y una vez termino de pagar se la dio. −¿Se la puedes llevar?
−Sí que se la puedo llevar. −Y miro a su hija. −¿Eileen quieres que se la lleve?
−Si papa gracias.
−De nada. −Y cogiendo todas las cestas como pudo se fue.
En su casa Bill y Dora estaban descansando, cuando tocaron a la puerta.
−Ya voy yo, haber quien puede ser. −Y levantándose se fue a abrir la puerta, al ver todas las cestas tuvo que hacer un gran esfuerzo por no reírse. −Pasa.
−Gracias. −Le dijo Severus y entrando puso las cestas encima de una mesa. E−s un regalo de los niños, Draco, Eileen y los demás.
−Vaya pasada. −Les dijo Dora que se había levantado al escuchar la voz de su antiguo profesor. −¿Pero cuantas han comprado?
Bill miro a su mujer. −Ya lo ves, no vamos a necesitar comprarle nada para los primeros meses.
−Seguro. −Y miro a Severus.
−Gracias.
−De nada, me voy, nos vemos. −Y despidiéndose se fue.
Una vez que Severus se hubo ido, Dora y Bill se quedaron sacando las cosas de las cestas y colocándolas en el cuarto de su bebe, el medimago les había dicho que era un niño y habían decidido llamarle Edward como el padre de Dora.
Mientras que los Black's y los hermanos de Bill, los gemelos, Percy y Charlie y otros familiares de Bill estaban pendientes del embarazo, Molly, Arhur y los hermanos pequeños no habían enviado ni siquiera una nota felicitándolos.
−Bill. −Dora que estaba sentada en una mecedora lo llamo. −¿En serio que a gringotts no le importa que te cojas unos meses de vacaciones para estar con nosotros?
El chico la miro. −No, no les importa, según me han dicho es una baja de paternidad y me han dado dos meses, y como esta pagadas no me tendré que preocupar de nada.
−Eso es estupendo. −Y cogió un conejo de peluche. −Siento que tus padres no estén aquí para nosotros.
Ante eso Bill dejando de colocar las cosas se acerco y se sentó en un pequeño banco. −Dora no sientas pena por ellos, no se lo merecen, a ellos solo les importa el dinero, cuando les envié un mensaje con la noticia de que tendríamos un bebe no recibí ninguna contestación, aun esperan que vaya y les de todo tu dinero y eso si que no lo voy a hacer. −Y dándole un beso le dijo: −Algunas cosas no valen la pena y yo no voy a pensar en ello. −Y levantándose siguió ordenando los regalos que sus familiares y amigos les habían hecho.
No mucho tiempo después, Bill terminaba y miraba satisfecho lo bonita que había quedado la habitación, habían decidido pintar el lugar con colores claros y poner los muebles blancos, habían peluches en todos lados y ya lo tenían todo así que el bebe podía venir cuando quisiera.
−Tengo hambre. −Le dijo Dora.
Bill dejando de mirar la habitación miro a su mujer. −A comer. −Y ayudándola a levantarse bajaron a la cocina y se pusieron a comer.
Mientras ellos comían Severus que ya había vuelto a la escuela cuando vio a sus alumnos les dijo que ya Bill y Dora tenían las cestas, los chicos dándole las gracias se fueron a merendar.
Enero se fue y llego febrero y un día les avisaron de que el pequeño Edward había nacido, los chicos recibieron una bonita estampa anunciando el nacimiento, incluso el profesor Dumbledore dejo a Cygnus y a su hermano Edward que estaba en segundo ir al hospital para conocer a su sobrino.