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El reloj dorado — capítulo 7

Para que salga Hermione quedan unos cuantos capítulos, no muchos pero si unos cuantos −De nada. −Y miro a James. −¿Nos vamos?−Sí que tenemos que seguir. −Y miro a su padre. −Nos vemos a la hora de comer en la pizzería de siempre, a Lily le apetece comida italiana.

−Me parece bien, ahora ir a hacer vuestra ronda.

−Ahora vamos. −Y sonriendo a su hijo se fueron.

Cuando los aurores y Remus se fueron, Harry se puso a comer su helado, verlos juntos y tan bien le había hecho muy feliz, siempre que se los imaginaba, lo hacía así.

−Abuelo.

−Harry.

El niño lo miro. −¿Qué pasa con Petigrew?

Ante eso Charlus le sonrió. −Hice un poco de trampas.

−¿Un poco de trampas? ¿Qué hiciste?

−Hable con el sombrero seleccionador y le pedí que lo enviara a slytherin.

−¿Slytherin?

−Sí, y como sabía que mi hijo solo aguantaba a Lucius, y a sus primos en slytherin, no se hicieron amigos.

Ante eso Harry lo miro feliz. −Gracias abuelo, eso me hace muy feliz.

−Lo sé Harry, sabía que cuando lo supieras te alegrarías, lo malo es que Severus y Regulus lo tuvieron que aguantar muchos años.

−Severus. −Draco lo miro. −¿Cómo esta mi padrino? ¿Es mi padrino aquí?

−Tranquilo Draco, respira hondo. −Le dijo Abraxas viendo como su nieto se ponía nervioso. −Severus, está bien y sí que es tu padrino, aunque ha tenido diferencias con James y los demás, hemos cuidado de él, cuando Severus empezó hogwarts, fuimos a ver a Elieen y tras hablar mucho con ella, vio que no podía seguir con un hombre que la trataba tan mal, así que después de interceder por ella ante los señores Prince, la dejaron volver a su casa y Severus fue más que bienvenido y aunque no le gustan los muggles por lo que su padre le hizo, es un buen hombre, se ha casado y tiene varios hijos.

Al escuchar eso, Draco y Harry respiraron aliviados, Severus se merecía tener amor y felicidad, incluso más que otras personas.

−Ahora terminar los helados que nos iremos a pasear. −Les dijeron los adultos.

Harry sonriéndoles asintió y siguió comiendo su helado, por lo que podía ver, de momento todo iba bien, su padre y sus tíos se habían mantenido bien lejos de Petigrew, Severus que tanto había hecho por la causa estaba bien, así que de momento nada se lo estropearía.

Cuando terminaron de comer sus helados, se fueron a mirar tiendas y a la hora de comer, Abraxas y Draco se despidieron de los Potter hasta el día siguiente y volvieron a su casa.

En su casa, cuando Draco vio a su padre no supo que decir, la última vez que lo había visto se estaba enfrentando a unos mortifagos que lo acusaban de ser un traidor y lo habían matado.

−Draco. −Lucius lo miro. −¿Te has congelado. −Y le sonrió. −Ya me han dicho que te has comido un helado enorme.

El chico asintió. −Era muy grande. −Y le enseño el dragón que le había tocado.

Lucius cogiendo el dragón lo miro bien y le sonrió. −Me gusta, ese no lo tienes en tu colección.

Draco al ver que su padre era tan agradable sonrió, no tenía nada que ver con el Lucius que él había conocido y por supuesto le gustaba mucho mas este, aquí no tenía la presión de que descubrieran que era un mortifago.

−Papa, Draco. −Dos niños pequeños se acercaron y lo abrazaron fuerte. −Nos habéis traído algo.

Draco al verlos, no supo que decir.

−Abri, Cissy dejar a vuestro hermano, que acaba de llegar. −Les dijo Abraxas.

El niño al ver que eran sus hermanitos pequeños, sonrió, siempre había querido tener hermanos y aquí los tenia, y por lo que podía ver, tenían los ojos azules pero mientras Abri era moreno, como su abuelo Cygnus, Cissy era rubia.

−Ahora comeremos. −Les dijo Narcissa entrando y sonrió a su hijo mayor. −¿Te lo has pasado bien?

−Mucho, hemos comido helado y hemos paseado por las calles.

−Eso está muy bien, ves a lavarte las manos.

−Sí. −Y sonriéndole se fue al baño a lavarse las manos, a primera vista su familia era muy agradable y seguro que cuanto más los conociera mejor serían.

Mientras los Malfoy comían en su casa, los Potter llegaban a una pizzería bastante grande.

−Harry. −Lily acercándose lo miro. −¿Todo bien?

El niño la abrazo. −Siento haberte preocupado, estoy bien.

La mujer le sonrió. −Me alegro, ¿tienes hambre?

−Sí.

−Pues vamos a comer. −Y sonriendo a su marido, entraron en la pizzería.

Unas horas más tardes, Harry estaba encantado, sus abuelos eran geniales, ahora sabía que era su abuelo Henry quien le había puesto el hombre, y su madre tenía el cabello pelirrojo por su madre, su abuela era pelirroja pero en vez de tener los ojos verdes los tenia azules, y sus hermanitos eran adorables.

Después de cenar, Harry ya se fue a la cama, al día siguiente saldrían temprano para irse de vacaciones y tenía que dormir bien.

Una vez se puso el pijama, se acostó en la cama y quitándose las gafas cerró los ojos y se durmió con una sonrisa feliz.

Al día siguiente, después de dos horas de viaje, la familia llego a Marsella y se fueron a una gran mansión.

Al llegar, Harry sintió que lo observaban y vio que efectivamente dos hombres morenos lo miraban, solo con verlos supo que tenían un gran poder.

−Orión, Cygnus. −Charlus los saludo. −¿Qué tal esta semana solos?

−¿Aun me pregunto porque no vinisteis con nosotros? −Pregunto uno de ellos.

−Porque, los chicos aun tenían que trabajar. −Les dijo Charlus. −Ya estamos aquí, así que ya podéis dejar de quejaros.

−Papa, tío Charlus tiene razón. −Le dijo Sirius acercándose a los dos hombres y sonriéndoles. −Lo importante es que estamos aquí.

−Está bien. −Le dijo Orión y sonrió a su hijo. −¿Y mis nietos?

−Correteando por allí. −Y los llamo. −Ori, Cassie, el abuelo os llama.

No mucho tiempo después dos niños morenos que Harry había conocido durante el vuelo entraban, según lo que su abuelo le había dicho, los gemelos tenían 11 años y en septiembre empezarían en hogwarts con él, también empezaría Lyall el hijo mayor de Remus.

−Abuelo. −Y acercándose corriendo lo abrazaron.

Orión les sonrió. −¿Qué tal el vuelo?

−Muy guay, es mucho más divertido ir en avión que trasladarse. −Le dijo Ori.

−Tienes mucha razón, ahora ir a dejar vuestras cosas, que iremos a pasear por la ciudad.

−Si abuelo. −Y cogiendo sus cosas se fueron.

−Abuelo. −Draco se acerco.

Cygnus le sonrió. −Buenas Draco. ¿Qué tal todo?

El niño le sonrió. −Muy bien.

−Abuelo. −Se escucho una voz cantarina, de pronto apareció Dora y se tiro en brazos de su abuelo.

Cygnus le sonrió. −Dora cuanta energía tienes.

−Claro que si abuelo, hoy empiezan nuestras vacaciones.

A Harry eso también le sorprendió, según lo que sabía el señor Black no había querido reconocer a Dora por ser una mestiza, pero aquí se llevaban muy bien, y tras sorprenderse sonrió, Dora bien se lo merecía.

−Papa haber si intentas que se tranquilice un poco. −Le dijo Andrómeda acercándose. −Desde Londres que no deja esa energía.

Cygnus le sonrió. −Es la energía de la familia Black. −Y sonrió a sus nietos menores, los hijos de su hija mayor. −¿Niños que tal?

−Dora se ha quedado nuestra energía. −Protesto uno de ellos.

−Cygnus no es verdad. −Protesto Dora y miro a su abuelo. −No es verdad.

El hombre le sonrió. -Pronto volverán a tener mucha energía, ahora ir a dejar vuestras cosas.

−Ahora vamos. −Y cogiendo las maletas se fueron escaleras arriba.

−Harry. −Charlus lo llamo. −Ven que te acompaño a tu habitación, como somos muchos la compartirás con Neville. −Y miro al niño moreno. −Ven.

−Sí. −Y cogiendo sus cosas se fueron escaleras arriba y el adulto los llevo delante de una puerta abriéndola se la mostro. −Como veis tiene dos camas bastante grandes, estaremos aquí hasta el 20 de agosto, así que ordenar todo bien para que no se pierda nada.

−Si abuelo.

−Bien, no tardéis mucho que como ha dicho Orión pronto iremos a pasear comeremos fuera.

Harry asintiendo dejo la maleta encima de una de las camas y abriéndola se puso a ordenar las cosas.

−Harry ven. −Le llamo Neville que había salido por las puertas acristaladas que estaban abiertas, para que el aire mediterráneo entrara.

El niño dejando las cosas salió y al ver el jardín sonrió. −Tiene piscina.

−Sí que la tiene. −Y le sonrió. −Ya preguntaremos si podemos bañarnos por la noche.

−Sip. −Y sonriéndole volvió al interior de la habitación, Neville era igual que el que había conocido pero más seguro de sí mismo, y sus padres eran dos personas muy agradables, estas semanas en que estaría allí aprovecharía para conocer bien a todos.

Un rato después, Neville ya había terminado y diciéndole que lo esperaba con los demás, cogió sus cosas y se fue.

Harry estaba terminando de ordenar su neceser en el baño, al salir vio que Orión Black lo miraba.

−Harry Potter. −Orión lo miro bien y de pronto sonrió. −Gracias.

−¿Por qué me das las gracias?

−Por ser tan valiente y salvar a esta familia, a ti y a Draco os debemos todo.

−No me las tienes que dar, creo que todos hubiéramos hecho lo mismo.

−No Harry, eso no es verdad, y tú lo sabes bien.

−Tienes razón, puede que no, pero yo soy yo, y hago las cosas lo mejor que puedo. −Y cogiendo la maleta vacía, la dejo a un lado y lo volvió a mirar. −Además yo solo lo he hecho para tener a mis padres conmigo.

−Y eso te hace el mejor de los hijos.

−¿Qué ha pasado con el reloj?

−Está bien guardado, un sitio donde ningún indeseable lo pueda tocar y pueda cambar todo esto.

Ante eso Harry lo miro. −¿Crees que los Weasley lo intentarían?

−No solo lo intentarían sino que lo harían si pudieran, pero hay algo que ellos no tienen.

−¿Y qué es eso?

−Dos Black's mas de ramas diferentes de la familia, el reloj solo funciona si los tres integrantes de la familia, actúan por propia voluntad, no funciona si usan un imperius, igualmente antes lo tendrían que encontrar y como te he dicho está bien guardado.

Harry asintiendo lo miro seriamente. −Por nada del mundo quiero volver al mismo lugar. −Y entonces se confesó como no lo había hecho con su abuelo. −Si hubieras visto lo que yo vi, te asustarías, gente matando a niños sin importarles nada solo lo que un hombre decía, muchos de mis amigos murieron. −Y se sentó en la cama. −Me sentía tan impotente viendo como todos iban muriendo que a veces tuve ganas de entregarme a Voldemort y que me matara, pero luego pensaba en mis amigos. −Y lo miro. −Y luego resulto que la mayoría de ellos me estaban utilizando, al final solo pude contar con Hermione, ella nunca me traiciono ni me miro mal.

Orión sentándose a su lado lo miro. −No volverás a ningún lado, ahora este lugar es tu hogar.

−Espero que tengas razón, solo pensar que tengo que volver allí me entran sudores frios.

−Tu hazle caso. −Escucho que le decían.

Harry y Orión mirando la puerta vieron a Charlus.