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El reloj dorado — capítulo 8

−Orión no solo es quien controla el ministerio, sino que también tiene un gran poder mágico, las cosas siempre van como él quiere. −Y le sonrió. −Es así de mandón.

−Oye yo no soy mandón. −Protesto Orión. −Solo que me gusta que las cosas se hagan como yo quiero. −Y le sonrió.

−Como yo digo, un mandón. −Y miro a su nieto. −Harry tú confía en nosotros y no te arrepentirás.

El niño le sonrió. −Es lo que voy a hacer.

−Hazlo. −Y le sonrió.

−Harry, papa, tío Orión, os estamos esperando. −Protesto James entrando en el cuarto. −Os estáis atrasando un montón, la familia tiene hambre si no bajáis ya, os dejaremos aquí.

−Ya voy. −Le dijo Harry y levantándose de la cama se acerco. −¿Vamos?

James le sonrió. −Vamos. −Y miro a los adultos. −Vamos.

−Sí, si ya vamos. −Y así los cuatro bajaron a la planta principal y con el resto de la familia se fueron a pasear y a comer.

Unas semanas más tarde, el 30 de julio, Harry y Neville estaban durmiendo, cuando la puerta se abrió y entraron los adultos y se pusieron a cantar el cumpleaños feliz.

−No es mi cumpleaños. −Se quejo Harry escondiendo su cabeza debajo de la almohada.

−No, pero sí que es mañana. −Le dijo James y sentándose en la cama de su hijo le dijo: −La fiesta empezara hoy al medio día y terminara mañana por la tarde, para celebrar bien el cumpleaños de los dos.

Al escuchar eso Harry se quito la almohada de la cabeza y lo miro. −Eso es mucha fiesta, incluso para ti.

James le sonrió. −Lo sé, pero me encantan las fiestas y más si es para celebrar el cumpleaños de alguno de mis hijos, ahora después de desayunar, nos separaremos en grupos e iremos a comprar al supermercado, al mercado y a otros sitios para comer haremos una gran barbacoa para empezar a celebrar el cumpleaños de Neville. −Y miro al chico que ya se había despertado del todo, ante la canción de su abuelo y su padre. −Nev levántate y desayunaremos, ¿o no quieres celebrar tu cumpleaños?

−Si tío, pero me hubiera gustado que fuera más tarde. −Y bostezando miro el despertador y vio que apenas eran las 9 de la mañana.

−Si bueno, hay muchas cosas que hacer y el tiempo pasa muy deprisa, así que vestiros y bajar.

−Está bien. −Y miro a los demás. −Luego seguís cantando, ahora iros.

−Ya nos vamos. −Le dijo Frank pero antes de irse, abrazo fuerte a su hijo mayor. −Feliz cumpleaños Nev.

El niño lo miro. −Gracias. −Y le sonrió.

−De nada. −Y sonriéndole se fue con los demás.

Un rato después, la familia se separaba por grupos y Harry se iba con sus abuelos al mercado.

Al llegar allí el grupo se paso comprando, incluso llevaron una carretilla para cargar todo lo que fueron comprando.

Una vez terminaron de comprar todo lo que necesitaban y mucho más volvieron a su casa.

−¿Os habéis traído todo el mercado? −Les pregunto Dorea.

−Abuela han sido ellos. −Le dijo Harry. −Se han pasado un montón.

−Ya lo veo. −Y miro a su nieto. −Harry ves a la cocina a pelar y cortar patatas.

−Si abuela. −Y miro a sus abuelos. −Nunca mas iré con vosotros a comprar, sois compradores compulsivos.

Ante eso los adultos se rieron.

−Ves a cortar patatas. −Le dijo Henry.

−Si abuelo. −Y se fue a la cocina.

Al día siguiente por la noche, Harry se iba a dormir encantado, la fiesta de su cumpleaños, había sido mejor que en sus sueños, allí habían estado todos y le habían regalado un montón de cosas, los únicos que habían faltado habían sido los Dursley pero de ellos no esperaba nada, ya había visto su peor cara, además allí no es que se llevaran bien con sus padres.

Según su abuelo, si antes se llevaban mal por parte de Petunia que llamaba a su hermana monstruo y bicho raro por hacer magia, las cosas fueron peor cuando James le regalo la mansión a Lily, ella estaba celosa de que su hermana tuviera un marido tan rico aunque fuera un bicho raro.

Harry que sabía que su tía Petunia tendría celos de su madre aunque esta se quedara calva, siempre le estaría buscando defectos, así que los ignoraba, a la única que había echado de menos fue a Hermione, pero sabía que en septiembre la vería, ya había recibido su carta para hogwarts y la había respondido.

Aunque estaba encantado con estar con su familia, ya quería ir a hogwarts para ver como estaría Hermione, esperaba que estuviera bien, estaba realmente preocupado por ella y sabía que Draco también estaba preocupado por sus amigos.

Con esos pensamientos, poco a poco se fue quedando dormido.

Unas semanas más tarde, el día 20 de agosto, la gran familia volvía a Londres, una vez llegaron al aeropuerto se dispersaron.

Al día siguiente, Harry estaba durmiendo, cuando su padre entro y sentándose en la cama lo despertó.

−Harry despierta.

El niño al escuchar que lo llamaban, abrió los ojos y lo miro. −Papa es muy temprano. −Y mirando su despertador vio que tenía razón. −Apenas son las 9 de la mañana.

−Lo sé, pero tenemos que ir a comprar tus cosas para hogwarts y esta tarde nos iremos.

−¿Dónde?

−A Irlanda, estaremos cinco días allí.

−¿Mas vacaciones?

James asintió sonriendo. −Sip, pero esta vez solo iremos nosotros y los abuelos.

−Mejor, porque en Marsella terminamos con las reservas de comida, no creo que nos dejen volver a ir.

James se rio. −Que exagerado.

−¿Exagerado? −Harry poniéndose las gafas lo miro. −Te recuerdo que cada vez que íbamos a un sitio, todos temblaban pensando si tendrían mercancía para el resto de clientes. ¿Y porque vamos a Irlanda?

−Porque tu hermana quiere ver el bosque mágico.

−¿Bosque mágico? ¿Qué es eso?

−Ahora Dorea te lo explica.

−Está bien, me visto y bajo.

−Hazlo. −Y sonriéndole se fue para que se vistiera.

Una vez Harry estuvo vestido, bajo al comedor y tras darle los buenos días a todos se sentó y se puso a desayunar.

Mientras desayunaba el niño miro a su hermana. −¿Dorea que es el bosque mágico?

Al escuchar la pregunta de su hermano mayor, la niña lo miro con ojos brillantes y se puso a cantar, su canción hablaba de pegasos, unicornios, leprechauns, hadas y muchas criaturas mágicas.

Cuando termino de cantar, lo miro:  −¿Te ha gustado?

Harry le sonrió. −No me ha gustado, me ha encantado, esta súper bonita. −Y miro a su padre. −Así que iremos a ver criaturas mágicas.

−Sí, el bosque mágico es una reserva mágica, donde viven los seres mágicos sin temor a que les hagan daño.

−Aparte de ir al bosque mágico, haremos turismo. −Le dijo Lily sonriéndole. −¿Qué te parece?

−Me parece bien.

−Tenemos el vuelo esta tarde, así que iremos rápido comprando las cosas para hogwarts.

−Entonces desayunare rápido. −Y prestando atención a su desayuno, siguió desayunando.

Cuando termino, con sus padres, los tres se fueron al callejón diagon.

Una vez estuvieron allí, fueron rápido comprando las cosas.

−Cuando volvamos de nuestras vacaciones en Irlanda, vendremos para comprarte lo que quieras. −Le dijo James a Harry. −Voy a buscar tu animal. ¿Cuál quieres?

−Una lechuza blanca.

James le sonrió. −Tienes buen gusto, son las mejores. −Y miro a su mujer. −No tardo.

−Ok. −Y miro a su hijo. −Vamos.

−Sí. −Y entrando en la tienda de túnicas, fue como un deja vu, allí estaba Draco probándose su túnica.

−Esto ya lo he vivido. −Le dijo Harry.

Draco lo miro divertido. −Es porque esto es lo que paso la otra vez, aunque por supuesto con unas diferencias.

−Lo sé. −Y miro a su madre que había estado muy ocupada saludando a Narcissa y no le había escuchado. −Buenos días tía.

Narcissa le sonrió. −Buenos días Harry, ya me han dicho que os vais a Irlanda.

−Si tía, Dorea quiere ver el bosque mágico.

−Es un buen lugar. −Y miro a Draco. −¿Has terminado?

−Sí.

−Pues entonces nos vamos que tenemos prisa. −Y miro a Lily. −Después de pensarlo mucho, hemos decidido ir a Noruega estos cinco días.

−Ya me dirás como es.

−Te lo diré. −Y miro a su hijo. −¿Nos vamos?

−Sí.

−Pues vamos. −Y despidiéndose de Lily y Harry se fueron.

Una vez los Potter se quedaron a solas, Lily miro a la costurera. −Túnicas de primero de hogwarts.

−Ahora mismo. −Y miro a Harry. −Por aquí.

−Sí. −Y se fue a que le tomaran las medidas.