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El reloj dorado — capítulo 9

Casi una hora después, ya tenían todo así que volvían a casa, donde los abuelos habían estado preparando las maletas.

Guardando todo, y dejando la lechuza que James le había regalado en el jardín, se fueron al aeropuerto.

Cinco días después, la puerta se abría de nuevo y la familia entraba y lo primero que hicieron fue sentarse en el sofá.

−Hoy no haremos nada, pero mañana nos dedicaremos a ordenar todo. −Les dijo Dorea.

−Me parece bien, ahora tengo sueño. −Le dijo Harry bostezando. −Me voy a dormir.

−¿Harry no tienes hambre? −Le pregunto Lily.

El niño la miro. −No, ahora solo quiero dormir, mañana desayunare bien.

−Está bien, ves a dormir.

−Gracias. −Y levantándose les dio las buenas noches y tras muchos besos y abrazos se fue a su habitación, donde se puso el pijama y metiéndose en la cama pronto estuvo dormido.

El 1 de septiembre, los Potter se despertaban pronto y tras desayunar, Harry se despidió de sus abuelos y de sus hermanos y se fue con sus padres a King Cross.

Una vez en el andén 9 ¾ se encontraron con los demás.

−Bueno Harry. −James lo miro. −Tienes que es estar en gryffindor, ya escuchaste a tus hermanos ayer, ellos quiere estar en slytherin, así que solo quedas tu para ir a gryffindor.

−Lo sé papa.

Ante eso, Remus y Sirius miraron a su amigo. −¿Qué es eso de que tus niños quieren estar en slytherin?

James asintió. −Sí, ayer durante la cena estuvimos hablando de en qué casa querían estar y ellos se atrevieron a decir, que gryffindor es aburrida, que la más divertida es slytherin.

−Y claro papa se quedo chafado. −Les dijo Harry divertido. −Creo que esta noche ha tenido pesadillas, donde le decían que era aburrido.

−Harry. −James protesto. −No te rías que es un asunto muy serio, desde que fundaron la escuela, un Potter ha estado en gryffindor, ¿Qué pasara ahora?

−Pues que yo estaré en gryffindor. −Y miro a su madre. −Creo que le tienes que dar una tila para que se relaje.

−Y que lo jures hijo. −Y sonriéndole le dijo: −Ves ya, no me gustaría que no pudieras encontrar un buen asiento.

−Ya me voy, te escribiré una carta mínima, y si tengo muchas cosas que contarte dos.

−Lo sé cariño, diviértete y haz muchos amigos.

−Los haré. −Y abrazándola le dijo: −Te quiero.

−Yo también. −Y dándole un beso en la cabeza le dijo: −En tu mochila te hemos puesto muchas cosas, compártelas.

−Lo hare. −Y dándole un último beso se despidió de su padre que aun seguía tocado y de sus tíos.

Una vez se terminaron las despedidas, Harry y sus primos subieron al tren donde por suerte no tardaron mucho en encontrar un compartimento vacio.

No mucho tiempo después, una joven castaña, iba por el tren muy perdida, no sabía qué hacer ni donde sentarse, nunca se había sentido tan perdida, estaba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que un chico estaba delante hasta que se choco con él.

Hermione al sentir el golpe se despertó del todo y lo miro, era un niño rubio con los ojos grises.

Draco al ver que Hermione lo miraba tan fijamente sonrió. −¿Te gusta lo que ves?

La castaña al escuchar esa pregunta frunció el ceño. −No, estabas en medio.

Ante eso Draco en vez de enfadarse, tuvo que hacer un gran esfuerzo en no reírse, esa niña no cambiaba nada y seguía siendo tan repelente como antes, eso le hacía gracia.

−Has sido tú quien te has chocado conmigo, así que no te quejes.

−Eso es porque tú estabas en medio. −Y lo miro. −¿No hay otro sitio para mirar las musarañas?

De pronto se escucho una risa, Draco y Hermione se giraron y vieron a Harry.

−Draco, gracias. −Le dijo Harry.

El niño lo miro. −Me debes una grande.

−Lo sé, lo que quieras, vagón 2 compartimento 5.

Draco que sabía a lo que se refería, asintió agradecido. −Gracias.

−De nada. -Y viendo como su primo se iba miro a Hermione, ahora era el momento de que el cuidaría de ella, no iba a permitir que nadie le hiciera daño, ella era su hermanita del alma. −Disculpa al tonto de mi primo a veces puede ser insoportable. −Y le sonrió. −Me llamo Harry Potter.

La niña lo miro medio asustada, nunca nadie se había querido acercar a ella porque la consideraban una come libros, igualmente se presento no quería parecer desconsiderada. −Yo soy Hermione Granger.

−Un placer, ¿quieres venir conmigo? Mis primos están mas adelante.

−No quiero molestar.

−No molestas. −Y la llevo a su compartimento, donde hizo las presentaciones. −Chicos ella es Hermione Granger. −Y miro a la castaña. −Ellos son Neville Longbottom, Lyall Lupin, Cygnus Tonks Orión y Cassiopea Black, son mis primos algunos de sangre y otro porque nuestros padres son muy amigos.

Hermione asintiendo se los quedo mirando.

Harry que sabía que estaba asustada, le sonrió. −¿Te gusta leer?

La chica asintió.

−Estupendo. −Y miro a Lyall. −Porque no le enseñas tu último libro.

−Claro. −Y miro a Hermione. −¿Te gusta la historia?

Ante esa pregunta, la castaña asintió. −Mucho.

−Genial, así podre enseñarte mi último libro. −Y cogiendo su mochila se lo mostro.

Harry viendo que Hermione y Lyall estaban muy entretenidos con su nuevo libro sonrió, el primer paso había ido bien, que su castañita no se acercara al comadreja para que le hiciera daño con sus frases, el siguiente paso era que Draco pudiera reunirse con sus amigos sin problemas.

En otra parte del tren, Draco cogía aire y pico a la puerta.

−Adelante. −Escucho que le decían.

Draco abriendo la puerta miro a ver quien estaba dentro, al ver que Theo estaba con Blaise y Pansy sonrió. −Buenos días, ¿me puedo sentar? Todos los compartimentos están ocupados.

−Sí que puedes. −Le dijo Pansy sonriendo.

−Gracias. −Y se sentó al lado de Theo. −Soy Draco Malfoy.

−Theodore Nott, pero me llaman Theo. −Y señalo a los demás. −Blaise Zabini y Pansy Parkinson.

El niño les sonrió. −Gracias por dejar que me sentara con vosotros.

−De nada. −Le dijo Theo. −¿Te gusta leer?

Draco asintió. −Me gusta leer, ¿Qué lees?

Theo se lo enseño. −Ya lo he leído tres veces, no encuentro nada nuevo.

−Theo se ha leído todos los libros del callejón diagon. −Le dijo Pansy.

Draco lo miro impresionado. −Vaya pasada, yo tengo libros pero no sé si te gustaran.

−¿Y porque no?

−Son muggles. −Y abriendo su mochila se los mostro.

−No me importa si son muggles, me gusta leer. −Y cogiendo los libros se puso a leer los títulos −Sherlock Holmes. −Y miro a Draco. −¿Quién es?

−Un detective.

−Me gustan los detectives. −Y miro los otros libros. −¿Me los prestas?

−Claro que sí.

−Gracias. −Y dejándolos a un lado se puso a leer el primer libro.

−¿Theo ya vas a leer? −Le pregunto Blaise.

−Si, Draco ha sido muy amable al prestármelos así que ya empezare. −Y miro a Draco. −Espero que no te importe que te llame por tu nombre.

Draco le sonrió. −Para nada.

−Gracias. −Y mirándolo un momento volvió a prestar atención al libro que le había dejado.

Draco al ver que todo había ido tan bien sonrió, le debía a Harry que los hubiera encontrado.

Así Draco y Harry encontraron a las personas más importantes para ellos después de su familia, Harry a Hermione, y Draco a Blaise, Theo y Pansy.

Unas horas más tarde, el tren llegaba a la estación, los alumnos de primero guiados por Hagrid se fueron a las barcas.

Al llegar a hogwarts, Harry se quedo mirándolo, la última vez que lo había visto estaba medio en ruinas y habían cientos de muertos, pero ahora se veía hermoso e imponente como lo vio la primera vez que llego.

En la gran escalinata, mientras la profesora McGonagall iba a comprobar que las cosas estuvieran bien, Harry miraba a su alrededor y no tardo mucho en encontrar a Ron, esa vez no permitiría que lo usara.

−Harry. −Hermione que iba a su lado lo miro preocupada. −¿Estás bien?

El niño miro. −Estoy bien. −Y le sonrió. −¿Qué te parece la escuela?

−Me encanta, ¿tú ya habías venido?

−No, pero tengo muchas fotos de la época de mis padres y mis abuelos. −Y se rió. −Además me han contado tantas cosas que más o menos me lo conozco de pies a cabeza, ¿y sabes qué?

−No, ¿el qué?

−Que tiene una biblioteca enorme.

−¿En serio? −A estas alturas a Hermione le brillaban los ojos. −¿Tiene muchos?

−Muchísimos, así que podrás leer.

−Gracias, por decírmelo.

−De nada. −Y viendo como McGonagall se acercaba le prestaron atención.

−Ahora pasaran al gran comedor, donde les harán la selección de su nueva casa, Slytherin, Gyffindor, Huppleppuff o Rsvenclaw, síganme. −Y abriendo la puerta pasaron al gran comedor.

Una vez llegaron delante de la mesa de los profesores, Harry los miro bien, por lo que su abuelo le había dicho Severus era el profesor de defensa y Regulus Black era el profesor de pociones por lo demás todo estaba igual, incluido la profesora de adivinación.

Cuando la selección empezó, Harry vio como todos iban a las mismas casas a las que habían estado.

−Draco Malfoy. −Le llamo Minerva.

El niño mirando un momento a Harry lo vio sonriendo y deseándole suerte.

El era Draco Malfoy y no necesitaba suerte, aunque debía admitir que estaba bastante nervioso, cogiendo aire se acerco al taburete y sentándose espero a que la profesora le pusiera el sombrero, este no tardo mucho en enviarlo a slytherin, esa noche era el primer alumno que era enviado allí.

Harry que sabía lo que venía a continuación miro a Ron y como se esperaba no tardo mucho en soltar su estúpida frase donde decía todos los magos malvados eran enviados s slytherin.

−¿Harry es verdad? −Le pregunto Hermione.

El niño la miro. −No Hermione, no es cierto, mi abuela estuvo allí y es una hermosa persona, no hagas caso al descerebrado no sabe de lo que habla.

Ante eso la castaña le sonrió, por un momento pensó que había gente malvada. −Gracias.

−De nada. −Y viendo que Ron le había escuchado, le iba a decir algo cuando este le lanzo una mirada made in Draco Malfoy, que significaba que mejor se callaba sino quería terminar peor que la túnica de segunda que llevaba.

Sin más frases estúpidas, la selección continuo, cuando llegó el momento de Harry este cogió aire y se fue a sentar al taburete.

−Gyffindor, gryffindor. −Susurro Harry.

−¿En serio quieres ir a gryffindor? En slytherin podrías hacer grandes cosas.

−Lo sé, pero quiero ir a gryffindor.

−Está bien. −Y entonces grito. −Gryffindor.

Harry sonriendo, se fue a sentar a la mesa de los gryffindor, al ver a Fred y George que le daban la bienvenida se lo agradeció, eso era otra cosa que le agradecía al reloj de la familia Black que George hubiera recuperado a su gemelo.