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Harry Potter y la derrota de Lord Voldemort — capítulo 3
Al día siguiente, Harry y Neville volvieron a la misma rutina del curso pasado aunque Harry también había seguido en verano. Durante el desayuno llegaron las lechuzas, Hedwig se posó delante del ojiverde. Traía un paquete. Harry le cogió y le abrió, eran dulces caseros. Cogió la carta y dio lo que queaba de desayuno a su fiel lechuza.
Querido Harry, ¿Cómo estás? Espero que estés bien. Si te duelen las heridas ve a la enfermería. Espero que te pueda ver pronto. Si me necesitas para algo, dímelo. También te escribo porque quería hablar contigo, personalmente si se puede. Hazme saber tu respuesta, la hora y el lugar si decides aceotar verme. Con cariño, cuídate. Andrómeda Tonks. PD: Espero que te gusten los pasteles. Harry se quedó impresiionado, no esperaba que la señora Tonks le fuese a envíar pasteles y que además le quisiera ver en persona. Pensó que a lo mejor era por su hijs, Tonks.
- ¿Nos vamos a Transformaciones?- preguntó Hermione sacándole de sus pensamientos.
- Sí, claro. McGonagall había pasado repartiendo los horarios sin que él se diese cuenta. Se levantaron y se marcharon al aula de Transformaciones.
Al terminar la clase, la profesora McGonagall le dijo que se quedase.
- Señor Potter, necesito hablar con usted sobre el equipo de quidditch.
- ¿Ocurre algo?
- Espero que usted siga siendo el capitán...
- Si así lo desea...
- Por supuesto. Al equipo le falta un cazador.
- Sí, al año que viene sólo quedará el puesto de buscador.
- Va a ser muy difícil de encontrar a alguien que sea la mitad de bueno que usted.
- Los hay muy buenos, profesora.
- Bueno, eso ya se verá al año que viene. Cuando quiera ponga el anuncio para los entrenamientos y para la prueba.
- lo programaré para los días, serán fijos. Tengo muchas cosas que hacer y es mejor que tenga horarios.
- Me parece bien. Puede irse.
- Muy bien. Hasta luego, profesora.
- Adiós Potter. Harry salió y se marchó rumbo a Herbología.
- Lo siento profesora. Me he quedado hablando con la profesora McGonagall.
- No se preocupe Señor Potter. Bien, hoy comenzaremos viendo...
Estaba nervioso, iba a empezar su primera clase del año con los de tercero. Los alumnos llegaron y se sentaron cada uno en su sitiio.
- Buenos días chicos.
- Buenos días profesor- dijeron todos.
- Bien chicos. ¿Cómo habéis pasdo el verano?
- Muy bien- dijo una chica.
- Corto- dijo otro.
Sí, eso es cierto. Bueno chicos, hoy repasaremos lo que dimos el año pasado para saber qué se os ha olvidado. Y el próximo día empezaremos a ver las criaturas que no se dan en Cuidado de las Criaturas Mágicas. Ahora, levantaros que utilizaremos las varitas. Se levantaron, Harry agitó un poco su varita haciendo desaparecer los pupitres. Pronto todos se enfrascaron en un pequeño duelo y Harry iba pasando por cada pareja, corrigiendo un poco.
A las ocho de la tarde se dirigió a la Sala Común a hacer los deberes que le habían mandado ese día. Por el camino se encontró a unos cuantos Slitherings que se estaban metiendo con alguien. Fue haca allí. Entre esos chicos estaba Draco Malfoy y Zabini Blaise.
- ¿Qué ocurre aquí?- preguntó haciéndose notar. Todos se voltearon a ver y Harry pudo ver a un chico que estaba en el suelo gimiendo de dolor... era Theo.
- ¡Vaya! Si es cara-rajada- dijo Malfoy.
- Ten cuidado Malfoy. No te olvides que soy un profesor.
- No me das miedo San Potter. ¿Por qué mejor no te vas? Nadie te ha llamado.
- Mira por dónde que no me voy a marchar.
- ¡Stupefy!- gritó Malfoy.
- ¡Protego!- dijo Harry tranquilamente.
- ¡Cru... Harry agitó su varita y la varita de Malfoy salió volando a su mano. Hizo lo mismo con la de los demás.
Tienen veinte puntos menos Malfoy y diez los demás. En total son 70 puntos menos. Y Malfoy está castigado. Ahora todos nos iremos al despacho de la profesora McGonagall. ¿Estás bien, Theo?
- Sí. Gracias Harry. Sólo me han golpeado.
- Eso no es cierto. Tienes cortes por todos lados.
- Puede que utilizasen el hechizo Diffindo un par de veces...
- Déjame curarte- movió la varita poir su cuerpo y las heridas se cerraron aunque le quedaron las marcas- venga, vamos. ¡Todos! Los ocho se marcharon al despacho de la profesora McGonagall.
- Adelante- dijo la profesora cuando tocaron. Ellos entraron.
- Siento interrumpir profesora, pero traigo a estos seis chicos, los he quitado punto y Malfoy está castigado.
- ¿Qué ha pasado?
He salido de mis clases y he visto a los seis golpenado al señor Nott. Está golpeado y le he cerrado las heridas que le han hecho con el hechizo Diffindo.
- ¿Malfoy a hecho algo más? Como está castigado y los otros no...
Ha insultado a un profesor, a mí, y ha intentado hechizarme. Si no llego a desarmarle me habría enviado una maldición Cruciatus. Aquí tiene las seis varitas.
- ¿Cuántos puntos les has quitado?
- Veinte al señor Malfoy, diez a los demás.
- Pues diez puntos menos a cada uno, y señor Malfoy tendrá que cumplir su castigo.
- Profesora yo no puedo hacerme cargo del castigo. Tengo muchas cosas que hacer y no tengo tiempo.
- Puede pedírselo a algún profesor pero usted tendrá que imponer el castigo.
- Muy bien. Vamos, hay que llevarte a la enfermería- le dijo a Theo.
- No, por favor, estoy bien.
- Está bien, Te curaré yo. Hasta luego profesora.
- Hasta luego. Harry y Theo salieron del despacho y se dirigieron a la Sala del Descendiente para poder terminar de curar al slithering.