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Maldito hurón — capítulo 14
Ya es de noche. Rose, Albus y Scorpius siguen a Hagrid por el Bosque Prohibido, el joven Malfoy se da cuenta por la manera en la que sus dos nuevos amigos caminan con destreza por el lugar, que no es la primera vez que pasan por acá. Y ellos le contestan cuando se lo pregunta que han venido al Bosque poco días después de su ingreso a Hogwarts. —Recuerden: Albus y Scorpius tendrán que esconderse detrás de los arbustos, a los unicornios hembras no le gusta la compañía masculina. Rose, tú si puedes acercarte —dice Hagrid. —Pero cuando fuimos la otra vez, yo si pude acercarme, y estoy seguro que eran chicas —se queja Albus. —Es que los unicornios joven no les prestan atención a quién eres, pero una vez que crecen, las mujeres prefieren alejarse de los humanos hombres. —Bien —acepta a regañadientes. Rose le sonríe con burla a su primo, que rueda los ojos, y los cuatro siguen caminando, con Fang atrás de ellos. Falta muy poco para llegar al área donde mayormente se encuentran los unicornios, Hagrid le explica a Rose cómo le tiene que ayudar para que la criatura mágica de a luz. Ella asiente, visiblemente emocionada. —¿Cómo van las calabazas para Halloween? —pregunta Scorpius. —Oh, muy bien, muy bien —dice Hagrid, orgulloso—. Conseguí que sean el quintuple de grande que una normal. —¿Las hiciste crecer mediante magia? —pregunta Rose, aunque ya sabe la respuesta—. ¡Hagrid! —Sólo use un poquito de magia. Finalmente, ellos distinguen un unicornio tirado en el suelo, con un gran vientre y varios más a su alrededor. Hagrid hace que Albus y Scorpius se escondan detrás del arbusto y él se acerca a la pequeña manada con Rose. Ella inclina la cabeza hacia lo unicornios y le sonríe tímidamente, nunca ha estado tan cerca de una criatura mágica. —Empecemos con esto —Hagrid le pasa unos guantes blancos a Rose que cuidadosamente se lo pone. Los dos se arrodillan frente a la unicornio embarazada. Rose mira un momento nerviosa a Albus y Scorpius, que atinan a sonreírle desde los arbusto. Suspira y procede a hacer lo que Hagrid le indica. Albus tiene razón: esta es la cosa más asquerosa y adorable que ella ha visto. Poco después, Hagrid carga a un unicornio recién nacido. Extrañamente, el bebé es de color oro, Hagrid le explica a Rose que los unicornios nacen de ese color, alrededor de los dos años son plateados y que recién a los siete su pelaje en blanco como la nieve. Hagrid deja al animal al lado de su madre y sonríe tiernamente. —¿Cómo lo llamamos? —pregunta cuando los dos se acercan a Albus y Scorpius. Los tres, que han pensado en un nombre para el unicornio todo el día, exclaman: —¡Dowly! Hagrid asiente, encantado con el nombre. Y los tres regresan al castillo. Albus y Scorpius acompañan a Rose hasta su Sala Común. —Buenas noches, Rosebud —dice Scorpius. —Buenas noches, maldito hurón.