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Maldito hurón — capítulo 2
Asustados y ansiosos, Rose y Albus avanzan con los demás niños de primer año, siguiendo de cerca al profesor Longbottom hasta el Gran Comedor. James y los demás le sonríen, desde sus respectivas mesas. Hay dos Weasley en cada casa; James y Fred están en Gryffindor, Louis y Molly en Hufflepuff, Victoire y Roxanne en Ravenclaw y Dominique y Lucy en Slytherin. Rose y Albus saben que serían recibidos con los brazos abiertos en cualquier casa, pero ellos querían ir sí o sí a donde sus padres fueron ordenados. —Papá dijo que me des deshededaría si no quedo en Gryffindor —le recuerda Rose, mordiéndose el labio. —Estaba bromeando —responde Albus, aunque no parece seguro—. Igualmente si no quedas en Gryffindor, de seguro que quedas en Ravenclaw, eres igual o más inteligente que tu madre. —No le hagas caso a James, no quedaras en Slytherin —dice ella, dándose cuenta como su primo miraba la mesa de colores verde y plata con miedo—. Eres un Potter, estarás en Gryffindor. —El apellido no define la casa —al estar Albus tan concentrado en sus pensamientos, no se da cuenta del chico que se está detrás de él. Rose aprieta los labios al ver a Malfoy—. Por ejemplo, tus primas son Weasley, pero están en Slytherin, ¿no? —señala con la cabeza hacia Dominique y Lucy. Rose lo fulmina con la mirara—. Y mi primo es un Nott e incluso así, es un Gryffindor. Rose gira bruscamente la cabeza hacia adelante, ignorando por completo a Malfoy, que ríe a sus espaldas. Ella odia que le demuestre que no tiene razón. Decide mejor prestar atención a lo que pasa a su alrededor. Ambos escuchan atentamente la canción del Sobrero Seleccionador, aunque tratan de no reírse por ver a un sombrero cantar. No le sorprende que luego que el profesor Longbottom llame a Malfoy, éste quede ordenado a Slytherin. Luego de algunos alumnos más, llaman a Albus. —El que tiene que estar nervioso soy yo, Rosie —le dice riendo. Ella bufa. —Ahora tendré que esperar sola Rose asiente y Albus marcha hacia el taburete de cuatro patas. Poco tiempo después que se ponga el Sombrero Seleccionador, éste grita: —¡SLYTHERIN! Rose abre la boca, tan sorprendida como todos sus primos y las personas que están en el Gran Comedor. Pero luego de la sorpresa, todos aplauden enérgicamente. Albus, tímidamente, camina hacia la mesa de las serpientes, donde de inmediato un chico le hace un lugar a su lado. El niño levanta la vista y la clava en ella. Rose le lanza una mirara asesina a Malfoy, que él le devuelve para convertirse rápidamente en una burlona. Bufando, regresa su atención a la Ceremonia, rogando a Merlín que a su primo no se le ocurra ser amigo de ese maldito hurón.