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Maldito hurón — capítulo 44
Lucy había estado toda la tarde organizando la Sala de los Menesteres para la piyamada. Hay dos puertas que conducen a los baños para chicos y chicas, respectivamente. Ella organizó detalladamente el lugar donde dormiría cada uno y preparó juegos para la noche. Ann Bones tiene una maquina para hacer palomitas de maíz y con gusto lo trajo, mientras que Alexi Thomas trajo lo necesario para hacer zumos de frutas, algo que los que son sangre pura miran curiosos. Rose ya había dejado el saco de dormir que le corresponde en el piso, cerca de el de Albus y el de Scorpius, quien todavía mira con disimulo y nerviosismo a James y Fred. Lo han dejado traumado, piensa Rose, negando con la cabeza. Los tres conversan mientras esperan que Louis y Roxanne terminen de ordenar la comida para que comience a servirse. Albus se emociona cuando pasan al tema de la Copa Mundial de Quidditch. —A mí me gustaría conocer al buscador de Bulgaria —confiesa Scorpius. —¿Viktor Krum? —pregunta Rose—. Él se ha retirado, aunque hay rumores de que este año jugará con su selección. —Y seguro que a tu padre no le agrada la idea —ríe Albus. —¿Por qué? —cuestiona Scorpius. —Porque papá sigue celoso de que mamá haya ido al Baile de Navidad 1994 con él. Tienes que ver la cara que pone cuando viene a casa. —Espera, ¿conoces a Viktor Krum? —Si, él es amigo de mi mamá, siempre nos regala regalos a Hugo y a mí cuando viene visitarnos. Scorpius abre la boca impresionado y sus amigos ríen por la cara que tiene. Antes de que alguno de ellos diga algo, Louis grita que ma comida ya está lista y todos se pusieron de pie rápidamente, sobre todo los primos Weasley, que prácticamente se lanzaron a la mesa. Albus le dice a Scorpius que él y James son los únicos que no comen como animales. Rose toma asiento en el medio de ellos en la larga mesa que Lucy hizo aparecer, donde la comida ya está puesta. Victoire sonríe mientras juega con el collar que Teddy le regaló en Navidad, Rose se da cuenta que lo extraña. Ella hace puchero hacia James, que suspira mientras le sirve la comida en un plato. —Niña mimada —le susurra Scorpius. —Habla el chico que tiene más de cincuenta elfos domésticos trabajando para él. —Pero al menos me sirvo la comida solo. —Por lo menos yo hago mi cama sola. —Touché. Rose le sonríe y pincha con su tenedor el pollo, quitando de encima el poco arroz que tiene. Scorpius rueda los ojos y se sirve un poco de papa, tratando de ignorar la manera en como James lo ve. Rose le dirige a su primo una mirara de advertencia, no bromeaba cuando dijo que protegería al maldito hurón.