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Maldito hurón — capítulo 8
—¡Inútil! —¡Sabelotodo! —¡Idiota! —¡Mimada! —¡SUFICIENTE! El profesor Guintusgelp mira al señor Malfoy y a la señorita Weasley con enfado. El señor Potter, que se halla entre ambos, mueve la cabeza de un lado a otro, suspirando resignado. ¿Por qué sus dos mejores amigos no podían ser amigos? Ese trato que habían hecho sobre tratar de llevarse bien, o al menos ignorarse mutuamente, se rompió. —¡Él empezó! —se queja Rose, apuntando a Malfoy. Éste la mira con el ceño fruncido. Los Gryffindor y los Slytherin dejan sus cosas de lado sólo por verlos, las discusiones constantes de ambos niños son muy divertidas. —¿Yo? ¡Nadie te dio derecho de meterte! —¡No me metí! Te estaba explicando algo, si no sabes aceptar ayuda, no es mi problema. —¿Por qué no te metes en tus asuntos, Weasley? Rose, con las orejas de color escarlata, está lista para replicar, pero el profesor Guintusgelp levanta una mano para detenerla. Mira con cansancio a sus dos alumnos, no es la primera vez que discuten en su clase, esta vez no se la dejaría pasar. Toma dos trozos de pergaminos y escribe sus castigos. Rose y Malfoy abren la boca al ver que les espera, ¡sus madres los mataran! Ni siquiera había pasado un mes de estar en Hogwarts. —Felicidades, Rosie —dice Albus sarcástico—, ni siquuera James se metió en problemas a las dos semanas de su primer año. —No es divertido —dice, algo nerviosa. Sus padres estarían decepcionados de ella. Malfoy piensa igual. Cuando él era más joven, con sus primos y amigos siempre se metían en problemas, claro que no tan graves como los primos Weasley, pero aun así. Su madre le había dicho muchas veces antes de abordar el Expreso Hogwarts que no se meta en líos, y mira, ahora tiene un castigo por pelear con Weasley. —Todo esto es tu culpa —se dicen a la vez. —Ahora, si el señor Malfoy y la señorita Weasley nos lo permiten, continuemos con la clase —declara el profesor de Defensas Contra las Artes Oscuras. Enojados, cada uno se mira de forma asesina. Albus resopla, sea como sea hará que ellos dos se conviertan en amigos. Sea como sea. Cuando la clase termina, Rose está apunto de dirigirse a Herbología, su siguiente clase del día, cuando Albus la para y le pide que hablen un momento. Ella acepta y se van a un lugar apartado de las miraras curiosas de los demás. —Me he dado cuenta que tú y Scorpius no se llevan bien. —¿De verdad? No me había dado cuenta —ironiza, poniendo los ojos en blanco. Si la conversación se va a tratar de Malfoy, prefiere irse. —Así que pensé —sigue Albus, ignorando su comentario— en invitarlo a casa de Hagrid mañana. Fantástica idea, ¿verdad? Y se va antes de que su prima replique. Rose aprieta los puños. —Maldito hurón.