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Historia 190400 — capítulo 81
—¡Hermione…esto no…yo…!
—Ni siquiera se te ocurre una excusa… ¿verdad? —Preguntó con tristeza y decepción. —No necesitas buscarla, no las necesito…tampoco las quiero.
Ni siquiera alzó la voz. El hecho de notar angustia en lugar de furia en la voz de su novia, alertó a Harry, el chico prefería mil veces oírla gritar y reclamar a aquella calma glacial. Se acercó a ella y la tomó de la mano.
—Yo no la besé…—Trató de explicar Harry.
La chica se soltó de su mano.
—Basta…—Pidió con suavidad—No tienes que hacer esto…Yo no estoy reclamándote nada. Tampoco estoy culpándote. Solo estoy haciéndome a un lado.
—¿De qué estás hablando? —Preguntó el chico desconcertado.
—Ella te gusta desde el tercer año…y ahora tienes una oportunidad. Es natural que quieras aprovecharla…lo único que lamento es que no hayas sido sincero, yo no habría arriesgado mi amistad con Ginny…—murmuró para luego aclararse la garganta—Bueno…te deseo lo mejor.
—¿Qué? Hermione esto no…. yo no la besé…ella me besó a mi…
—Sin embargo, no te vi alejarte de ella al besarte. Y además te quedaste solo con ella sin ningún problema ¿no? —Reprochó esta vez Hermione—Estoy dejándote el camino libre, sin hacerte una escena. ¿Por qué intentas tomarme por estúpida? ¿Por qué no simplemente vas por ella y me dejas en paz? No quiero que insultes mi inteligencia con absurdas excusas.
La chica estaba a punto de quebrarse, Trataba de mostrarse fuerte y serena, pero toda aquella mascara estaba por caerse. Volvió a caminar hacia la puerta, Harry volvió a detenerla.
—¡Ya basta Potter! ¡Deja que me vaya!
—Necesito explicar….
—Si alguien me hubiera dicho que te vio besando a otra, no creería en lo que me dijeran, te daría espacio para explicar….pero esto lo vi yo misma. No necesito ninguna aclaración…sé lo que vi. ¡Suéltame!
—No busque esto Hermione…ella me besó…
—Por supuesto, y también ella te obligó a quedarte aquí a solas con ella—Espetó Hermione.
—No elegí quedarme a solas con ella, solo recogía el lugar y Cho se quedó. —Respondió perdiendo la paciencia— No me quede solo por que quise, me quede solo porque tú te fuiste con Ron. Como casi todo el tiempo. Siempre terminas yéndote con Ron.
La chica rió con sarcasmo.
—Entonces….ahora es culpa mía…besaste a Cho porque tu mala novia siempre te deja solo para irse con tu mejor amigo. Me das asco…
—No digo eso, no estoy justificando lo ocurrido con tus escapadas con ron, porque no necesito hacerlo pues yo no hice nada malo. Pero de hacerlo, ese sería un motivo de sobra. Tú ya no tienes tiempo para mí.
—Pues ¿Qué haces aquí? ¡Ve con Cho Chang! Ella no es prefecta…le sobra el tiempo. ¿Qué esperas? —Dijo comenzando a empujarlo hacia la puerta. —Vamos a ver si soporta todo lo que yo. A ver si se arriesga como yo lo hice todo este tiempo para ayudarte…ve… siento mucho que "mis escapadas" arruinaran esto.
—No quiero irme…no quiero a Cho…¡no siento nada por ella!
—¡Lárgate!
Estaba claro que no iba a lograr que lo escuche en ese momento.
—Tendrás que escucharme en algún momento— Dijo el chico antes de irse.
Esa noche, Hermione lloró hasta quedarse dormida.
Harry tuvo un sueño extraño con Hermione y Cho peleándose por unos cromos de las ranas de chocolate, pero luego el sueño cambió.
Harry notaba su cuerpo liso, fuerte y flexible. Se deslizaba entre unos relucientes
barrotes de metal, sobre una fría y oscura superficie de piedra... Iba pegado al suelo y se arrastraba sobre el vientre... Estaba oscuro, y, sin embargo, él veía a su alrededor brillantes objetos de extraños y vivos colores. Giraba la cabeza... A primera vista el pasillo estaba vacío, pero no... Había un hombre sentado en el suelo, enfrente de él, con la barbilla caída sobre el pecho, y su silueta destacaba contra la oscuridad...
Harry sacaba la lengua... Percibía el olor que desprendía aquel hombre, que estaba vivo pero adormilado, sentado frente a una puerta, al final del pasillo...
Harry se moría de ganas de morder a aquel hombre... Pero debía contener el impulso..., tenía cosas más importantes que hacer...
No obstante, el hombre se movía... Una capa plateada resbalaba de sus piernas cuando se ponía de pie de un salto, y Harry veía cómo su oscilante y borrosa silueta se elevaba ante él; veía cómo salía una varita mágica de su cinturón... No tenía alternativa... Se elevaba del suelo y atacaba una, dos, tres veces, hundiéndole los colmillos al hombre, y notaba cómo sus costillas se astillaban entre sus mandíbulas y sentía el tibio chorro de sangre...
El hombre gritaba de dolor... y luego se quedaba callado... Se tambaleaba, se apoyaba en la pared... La sangre manchaba el suelo...
A Harry le dolía muchísimo la cicatriz... Le dolía como si su cabeza fuera a estallar...
—¡Harry! ¡HARRY! —Abrió los ojos. Estaba empapado de pies a cabeza en un sudor frío, las sábanas de la cama se le enrollaban alrededor del cuerpo como una camisa de fuerza, y notaba un intenso dolor en la frente, como si le estuvieran poniendo un atizador al rojo vivo—. ¡Harry!
Ron lo miraba muy asustado de pie junto a su cama, donde había también otras
personas. Harry se sujetó la cabeza con ambas manos; el dolor lo cegaba... Giró hacia un lado y vomitó desde el borde del colchón.
—Está muy enfermo —dijo una voz aterrada—. ¿Llamamos a alguien?
—¡Harry! ¡Harry!
Tenía que contárselo a Ron, era muy importante que se lo contara... Respiró hondo con la boca abierta y se incorporó en la cama. Esperaba no vomitar otra vez; el dolor casi no le dejaba ver.
—Tu padre —dijo entre jadeos—. Han... atacado... a tu padre.
—¡Qué! —exclamó Ron sin comprender.
—¡Tu padre! Lo han mordido. Es grave. Había sangre por todas partes...
—Voy a pedir ayuda —dijo la misma voz aterrada, y Harry oyó pasos que salían del
dormitorio.
—Estás enfermo, Harry —insistió con voz temblorosa—. Neville ha ido a pedir ayuda.
—¡Estoy bien! —dijo él con voz ahogada, y se limpió la boca con el pijama. Temblaba de modo incontrolable—. No me pasa nada, es por tu padre por quien tienes que preocuparte.
Tenemos que averiguar dónde está... Está sangrando mucho... Yo era... Había una serpiente inmensa.
Intentó levantarse de la cama, pero Ron lo empujo contra ella; Dean y Seamus seguían hablando en susurros, allí cerca. Harry no supo si había pasado un minuto o diez; seguía allí sentado, temblando, y notaba que el dolor de la cicatriz remitía lentamente. Entonces oyó pasos que subían a toda prisa por la escalera y volvió a distinguir la voz de Neville.
—¡Aquí, profesora!
La profesora McGonagall entró corriendo en el dormitorio con su bata de cuadros
escoceses y con las gafas torcidas sobre el puente de la huesuda nariz.
—¿Qué pasa, Potter? ¿Dónde te duele?
Harry nunca se había alegrado tanto de verla, pues lo que necesitaba en ese momento era a alguien que perteneciera a la Orden del Fénix, y no que lo mimaran ni le recetaran pociones inútiles.
—Es el padre de Ron —afirmó, y volvió a incorporarse—. Lo ha atacado una serpiente y está grave. Lo he visto todo.
—¿Qué quieres decir con eso de que lo has visto? —preguntó la profesora McGonagall juntando las oscuras cejas.
—No lo sé... Estaba durmiendo y de pronto estaba allí...
—¿Quieres decir que lo has soñado?
—¡No! —gritó Harry, enojado; ¿es que nadie lo entendía?—. Al principio estaba soñando, pero era un sueño completamente diferente, una tontería... Y de pronto esa imagen lo ha interrumpido. Era real, no me lo he imaginado. El señor Weasley estaba dormido en el suelo y lo atacaba una serpiente inmensa, había mucha sangre, se desmayaba, alguien tiene que averiguar dónde está... —La profesora McGonagall lo miraba a través de sus torcidas gafas como si le horrorizara lo que estaba viendo—. ¡Ni estoy mintiendo ni me he vuelto loco! — insistió Harry a voz en grito288—. ¡Le digo que lo he visto todo!
—Te creo, Potter —dijo la profesora McGonagall, cortante—. Ponte la bata. Vamos a ver al director.
Nota de autor: Mil disculpas por las demoras en las actualizaciones. La verdad es que tuve unos meses muy movidos y de verdad que se me atrasó todo. no solo la escritura. La facultad, los ensayos de teatro...estoy a mil y me cuesta ponerme al día. A los 9 días siguientes de que falleciera mi mejor amiga, mi mamá sufrió un infarto. pasó por una endarectomia carotidea y una angioplastÍa en AD, veintiún días internada en unidad coronaria. una vez dada de alta,pasa una semana cae mi papá, con una angina inestable III, por un bloqueo al 65% también en AD, fue un proceso de diez días mas o menos, pero el con tratamiento ambulatorio. Como si fuera poco, al mismo tiempo que le practicaron la angioplastia, lunes al medio día, a mi hermana le estaban practicando una cesárea en un sanatorio a tres cuadras de donde mi padre estaba internado. Por suerte las dos cosas salieron muy bien y ahora soy tía, y madrina de dos hermosos gemelos idénticos. Felipe de 2,600 kg y Bautista de 2,490 kg ambos con 46cm y 36 semanas de gestación . ahora todo es un caos y dormir poco para mi pobre hermana, así que trato de ir a su casa a ayudarla durante el día. Estoy feliz con esos pollitos, lo único que lamento es que Eva no haya podido disfrutarlos ya que desde que estaban en la panza mi hermana la había elegido también como madrina. supongo que son afortunados, una de sus madrinas es un ángel . y les contare de ella siempre, estoy seguro de que ella sera su historia favorita para dormir.