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El secreto del dragón — capítulo 9

Luego de aquel inesperado encuentro el peso que cargaba sobre mis hombros se aligeró un poco. Alguien sabía mi secreto, alguien me ayudaría… y el hecho de que ella no me haya juzgado por mis malas decisiones (realmente malas, ahora lo sé) también era un gran alivio. Hermione realmente se mostró muy buena conmigo, más de lo que creo merecer, y prometió escribirme cuando se le ocurriera algo que pudiera sacarme de este fantástico lío en el que me he visto envuelto.

Sólo hay una cosa que me preocupa, en el Callejón Diagon y luego de haber hecho las compras que me quedaban con éxito, cometí un terrible error. Crabbe le contó a las dos mujeres sobre la pelea, lamentablemente, y con todos los detalles. Mi madre al verme me reprendió. Sospeché que estaba preocupada por mi "excesivo caballerismo" con una… bueno, sangre sucia (así la calificó). No es que me sorprendiera… lo esperaba. Pero me preocupa que descubran mi secreto… tengo que controlarme mejor en el futuro. Sólo necesito salir del colegio, luego seré dueño de mi propia vida. Bueno… si es que sobrevivo este año.

El último día que pasé en casa fue preocupante… algo en los ojos de mi madre y en su actitud me hacía recelar. Tenía la intuición de que me quería decir algo importante pero no se animaba. Recordé entonces la foto de Hermione que continuaba desaparecida, luego el escándalo que armó al verme y lo que me dijo de ella. Comencé a temer que era de ello de lo que quería hablarme… al fin y al cabo era mi madre, y ella siempre sabía cuándo algo me pasaba o, en este caso, cuando algo ocultaba.

Lamentablemente no me equivocaba… llegó la última noche y con ella la conversación.

Estábamos cenando en el comedor, sumergidos en el silencio. Pensaba en quienes vería al día siguiente en el colegio, en mis amigos, en Hermione, en el idiota de Potter (en cómo me vengaría por lo ocurrido a mi padre), también en la misión… Ella supongo que tenía sus problemas. Estaba tan muda como yo y eso era extraño. Siempre me abrumaba con sus concejos antes de salir para el colegio.

_ Antes de que regreses a Hogwarts, Draco, quería hablarte de algo que me está preocupando_ rompió el silencio ella.

La miré con cautela… temeroso de que me preguntara lo que no podía decirle.

_ He visto… y temo…_ se detuvo, luego prosiguió_: Quiero decir… no quiero que te enfades conmigo hijo, pero no me agrada mucho tu conducta con respecto a… esa… esa chica_ se detuvo, tratando de ocultar el desprecio de su tono de voz.

Supe de quién hablaba pero decidí hacerme el desentendido. Estaba pasando lo que más temía.

_ ¿Qué chica? ¿Pansy? Te dije madre que lo que ocurrió en la fiesta de Crabbe  fue un total mal entendido. No fue mi intención dejarla sola durante el baile y…

_ No… no… No me refería a Pansy Parkinson_ me interrumpió_. Sino a la otra. Esa… Hermione Granger.

Me mostré sorprendido… aunque quizás exageré un poco.

_ ¿Qué?

_ Me refiero a lo que pasó con Crabbe… y… he venido notando un cambio en ti desde hace algún tiempo. Primero pensé que era debido a esa "misión" que te encomendó el Señor Tenebroso pero luego… bueno…_ decía ella, balbuceaba, las palabras le salían cortadas.

_ No comprendo_ dije manteniéndome serio.

_ Yo… ¿Sales con esa chica, Draco? ¿Tienes alguna especie de relación?_ dijo al fin, con firmeza.

_ ¡Qué! ¡Estás loca, madre! Nada que ver… yo nunca… Lo que pasó con Crabbe no tiene nada que ver con ella. Él me insultó a mí también y…

_ Sí, lo sé. Ya me dijiste que le pegaste porque te insultó a ti y no por lo que le dijo a ella. Ya me lo explicaste_ me interrumpió con impaciencia.

_ Bueno, entonces no comprendo por qué me preguntas eso_ dije aparentando ofenderme.

_ No te enojes, cariño. Yo sé que hay… mujeres fáciles… que tratan de atrapar a los chicos de las mejores familias, acostándose con ellos. Y… los hombres, en especial a tu edad, son fáciles presas que se dejan manipular por esta clase de mujeres.

Estaba horrorizado… ¡no quería hablar de esos temas con mi madre! Aparte que Hermione no era ninguna de esas "mujeres fáciles".

_ ¡Por Merlín, madre! Yo no… ¡no me acuesto con ella!... ¡No tengo ninguna relación con ella!_ dije molesto y avergonzado. Porque ¡me hubiera gustado tenerla! Pero la realidad era otra.

_ Bueno, en eso me quedo más tranquila.

_ ¡Cielos! No puedo creer que esté hablando contigo de esas cosas_ dije poniéndome colorado y con evidente deseos de que se callara.

_ De todos modos hay… hay algo más.

¡No! ¡Basta de tanta tortura! Pensé… ¡esta conversación no podía ser más incómoda!

_ He llegado a esas conclusiones no por lo que pasó en el Callejón Diagon sino por… bueno, por esto_ dijo mientras llevaba una mano al bolsillo interno de su túnica verde.

Sacó la foto de Hermione y la dejó en la mesa, frente a mí… ¡Mierda! ¡¿Y ahora qué hacía?!

La tomé en mis manos y la observé tratando de pensar a mil por hora qué demonios decir.

_ Un día que entré a tu cuarto de noche para dejar ropa limpia, encontré un libro en el piso. Y cuando lo recogí cayó esta foto que estaba en su interior_ se explicó.

Al fin la verdad, no me equivocaba, había sido ella la culpable de su desaparición. Me miraba extraño mientras que yo sudaba a mares.

_ No la recordaba_ dije… se me había ocurrido algo de repente.

_ ¿Qué?_ dijo confundida.

_ Si te cuento algo, ¿no te vas a enojar?

_ No, cariño, puedes confiar en mí y decirme lo que quieras.

Hubo un momento de silencio mientras pensaba en los detalles de la mentira y lograba calmarme. Debía actuar bien.

_ ¿Y bien?_ dijo ella… se veía preocupada.

_ Hace un par de años, unos amigos y yo encontramos un libro de magia oscura. Allí había varios maleficios y cosas así. Uno en particular decía que si se embebía uno foto de una persona en cierta poción y bajo la luna llena ésta se llenaba de horribles granos peludos. Nos pareció muy gracioso… en especial pensando en Potter, Weasley y esa Granger_ dije riendo con maldad.

El maleficio era totalmente inventado y esperé que no se diera cuenta.

_ ¡Por Merlín, Draco! No es gracioso… no debes jugar con libros de magia oscura. Es peligroso_ me interrumpió ella_. Pensé que tu padre los tenía bajo llave.

No sé por qué pensó que lo había encontrado en casa. De todos modos no la contradije.

_ ¡Éramos niños! Sólo queríamos divertirnos un rato_ dije justificándome_. Entonces robamos una foto de cada uno y la escondimos en un libro del colegio. Lamentablemente el perro de Goyle se comió el libro con las fotos y sólo esa sobrevivió. La guardé en mi libro de quiddich hasta que consiguiéramos nuevas de los otros y… bueno, me olvidé por completo.

_ Pero, Draco, ¡no debes…!_ dijo ella con intención de sermonearme.

_ Madre, ya te dije que éramos niños. Al final no hicimos nada.

Lo del perro de Goyle era cierto pero, claro, el libro que se comió no tenía ninguna foto dentro.

Luego de aquella conversación fue evidente que mi madre se quedó más tranquila. Gracias al cielo no pensó, al menos que yo sepa, que le mentía. Lamentablemente tuve que tirar la foto de Hermione. La lancé al fuego, delante de ella, para que estuviera segura que yo no tenía ningún contacto con mi compañera de colegio.

Era mejor así… mi secreto seguía siendo mío y nadie (aparte de Hermione) lo sabía. Era capaz de hacer cualquier cosa por mantenerlo oculto. Incluso más ahora que la vida de los que amaba estaba en peligro. No quería que Hermione se viera envuelta en este asunto porque si llegaba a los oídos del Señor Tenebroso podía usar eso en mi contra y su vida correría serio peligro.

Al día siguiente (o sea hoy) me levanté tarde… y si mi madre no me quita la colcha hubiera seguido durmiendo.

_ ¡Arriba, Draco! ¡Tenemos media hora para llegar!

Me desperté de golpe, ¡media hora!

Casi pierdo el tren de Hogwarts por primera vez. Llegamos con lo justo y logré subir a la locomotora en el último minuto… el problema es que tuve que arrastrar mi baúl casi todo el tren. Mis amigos se habían ubicado casi al final, en el último compartimiento. En el camino traté de ver en dónde estaba Hermione pero… lamentablemente, no logré dar con ella.

_ ¿Quieres que te ayude?_ me dijo Goyle cuando llegué, sin levantarse del asiento. No parecía tener ganas de ayudar a nadie.

_ ¡Claro! ¡Necesito meterlo aquí arriba!_ dije sudando mientras trataba de levantar el baúl.

 Crabbe también estaba allí sentado pero seguía ofendido conmigo así que no me dirigió la palabra. Poco después apareció Zabini, que también se instaló con nosotros. Y así el largo viaje transcurrió sin ningún incidente de consideración. Hasta la hora del almuerzo.

_ Chicos, ¿quieren algo?_ Era la bruja del carrito de la comida.

No llegué a decir que no (siempre traía muchas cosas de casa, mi madre me llenaba la mochila de dulces), cuando Crabbe y Goyle se abalanzaron sobre el carrito y por poco no me aplastan en el camino.

_ Yo… ya vengo, voy al baño_ balbuceé para escapar de allí.

La bruja retaba a Goyle porque había tirado al suelo una pila completa de ranas de chocolate, y el revuelo que había armado parecía increíble y absurdo. Los dejé atrás y me metí en el siguiente compartimiento. Por desgracia el baño quedaba en la otra punta del tren y tenía que atravesarlo por completo.

El pasillo era un caos y de vez en cuando me topé con algún prefecto que me exigía que hiciera mi trabajo. Yo también lo era pero no tenía ganas de perder el tiempo en semejante tontería, ¿para qué? Si uno retaba a esos mocosos de primero, cuando les daba la espalda ya habían vuelto a hacer lío. Y andar poniendo a juego mi paciencia en el compartimiento de los prefectos con los demás tampoco me atraía mucho.

Ya estaba muy fastidiado cuando me topé con unos cuatro chicos de segundo que corrían gritando por el pasillo cuando, a pesar de todo, de golpe me di cuenta que fue en realidad una suerte.

_ ¡Ya basta! ¡No me dejan leer!_ dijo una chica de espesa cabellera castaña. Era Hermione.

Salió del compartimiento con un libro en la mano y se dedicó a retar a los chicos. No me había visto y me quedé paralizado al verla. Cuando los chicos se fueron a su compartimiento, ella se dio vuelta y se detuvo de golpe al advertir mi presencia.

_ ¡Draco! Digo… Malfoy_ balbuceó sorprendida.

_ Hola_ dije sonriendo… ¡¿Por qué tenía que ponerme colorado?! ¡¿Por qué?!

_ Hola…_ Se veía incómoda_. ¿Cómo estás?

_ Bien… esperaba que me escribieras…

_ ¡Oh! No pude yo…

_ ¡Hermione! Tenemos que…_ Weasley apareció por la puerta del compartimiento que acababa de dejar Hermione_. ¡Ah! El idiota Malfoy…

_ ¡Ron!_ exclamó Hermione.

_ Más idiota eres tú_ le dije furioso.

_ ¿Qué quieres? ¿Te estaba molestando?_ me dijo y luego se dirigió a su amiga.

_ No, Ron… Nada que ver.

_ ¿Por qué no desapareces Weasley?_ dije.

Ron estuvo a punto de discutir pero su amiga lo miró y éste prefirió cerrar la puerta del compartimiento y quedarse dentro. Hubo un incómodo silencio.

_ Disculpa… tengo que irme_ dijo ella y pasó por al lado mío.

Su actitud me pareció extraña… pensé que éramos amigos y en ese momento sentí que había retrocedido un año.

_ ¡Espera!... Yo sólo quería hablarte y…

_ Mira, no sé si pueda ayudarte_ me dijo ella seriamente_. Lo he estado pensando y... _ Se detuvo

¿Qué? Pensé desesperado.

_ Eres la única que puede…_ susurré temblando entero y agradecí al cielo que las lágrimas no se escaparan de mis ojos. Si ella no quería ayudarme entonces… estaba perdido.

_ Draco… yo… creo que deberías decirle a alguno de ellos, eso es lo que debes hacer.

_ ¡No puedo! ¡Y lo sabes!_ protesté.

_ Sí puedes_ dijo con firmeza.

Callamos unos momentos, mientras un par de chicas pasaba a nuestro lado. Cuando se perdieron en la distancia volví a hablar.

_ Tienes que ayudarme…

_ Está bien_ cedió ella_. Voy a intentarlo pero ¡es que no sé qué más decirte! Tienes que decirles todo… ellos son los únicos que pueden protegerte.

_ No puedo decirles… mi familia corre peligro_ dije entre dientes. Hablar del problema no era una opción para mí.

Pero… ¿por qué no se lo dices al profesor Snape? dijo de repente.

La opción me pareció extraña… ¿al profesor Snape? ¡Se lo contaría al Señor Tenebroso! ¡Ni loco!

_ No confió en Snape… _ dije de manera un poco tensa.

_ Pensé que era en quien más confiabas. Siempre te ha querido.

_ Te equivocas_ dije cortante.

No sé por qué pero en sus ojos había una chispa extraña y recordé el día en que la había visto con el profesor Snape en ese bar del Callón Diagon. ¡Qué demonios se traía ese hombre entre las manos! Mi madre lo visita… ahora Hermione me propone hablar con él…

_ Bueno, entonces no sé qué más decirte.

_ ¿Qué hacías en ese bar con él?_ dije… la pregunta se me escapó, con total incoherencia.

_ ¿Qué?_ dijo confundida.

_ Te vi en las vacaciones… en el bar del Callejón Diagon, con el profesor Snape_ me expliqué.

Hermione se sorprendió aún más y se quedó muda por unos eternos segundos, luego… estalló en carcajadas. Tuve que esperar un buen rato hasta que ella pudo articular palabra.

_ No sé… no sé qué habrás visto pero… pero yo no estuve en ningún bar con… con el profesor Snape_ dijo entrecortadamente por la risa_. ¡Con el profesor Snape!_ exclamó de repente y volvió a reír a las carcajadas.

_ Estoy seguro que te vi_ le dije algo perplejo. Tantas risas me molestaban y quería la verdad.

_ Pues estás ciego… yo nunca estuve en un bar con él_ dijo con más firmeza y secándose las lágrimas de los ojos.

Aquello me hizo titubear un poco. ¿Realmente habría sido ella? La había visto de espalda y la luz no era muy buena pero… por otro lado estaba seguro que la reconocería en medio de una multitud.

_ ¿Segura?

_ ¡¿Estás loco?! ¿Qué haría yo con el profesor Snape en un bar?

Luego discutimos un rato sobre lo mismo hasta que ella decidió volver a su compartimiento con sus amigos. Creo que estaba un poco molesta conmigo por hacerle una escena de celos, totalmente desubicada. Me aclaró que no era mi chica (lo cual me dolió un poco) y se fue algo molesta. Es que… me resultaba imposible ocultar el disgusto que sentía al imaginármela con ese sujeto en un bar.

Cuando se dio vuelta, sin embargo, vi el reflejo de su rostro en el vidrio de la puerta del compartimiento y creí advertir una expresión de pánico. Fue tan sólo unos segundos y luego pensé que a lo mejor me lo hubiese imaginado. De todos modos… ¿qué estaba pasando? ¿Ella me estaba diciendo la verdad o no? Porque si me estaba mintiendo, como creí ver en esa expresión de pánico, entonces ¿por qué era? ¿Qué ocultaba ella o qué tramaba Snape?

Mientras reanudaba mi camino con destino al sanitario, mil preguntas acudieron a mi mente y estaba tan distraído que me llevé por delante a un par de chicos. Unos minutos después y cuando ya estaba de regreso en mi propio compartimiento había decidido que simplemente era imposible que Hermione estuviera en un bar con el profesor Snape… seguramente me había equivocado. Ya que si no era así entonces habría que darle un premio por su excelente actuación. Las carcajadas de Hermione parecían reales.

El resto del viaje estuvimos hablando con mis amigos del famoso profesor nuevo de Pociones. Slughorn había invitado a unos chicos a su compartimiento para comer y la noticia de su famoso "club de las celebridades" se había esparcido por todo el tren. Me molestó bastante, debo admitir, que no me invitara. Pero eso me preocupaba poco. Tenía mayores problemas en mi cabeza de los cuales ocuparme.

Pronto llegamos a Hogwarts.

Nota de la autora: ¡Hola! Gracias a todos los que leen esta historia y también a los que la comentan. Me gustaría saber qué les parece este capítulo y qué piensan sobre el extraño misterio del bar. ¿Creen que Hermione le miente a Draco al negar que estuvo con el profesor Snape allí? ¿Por qué? ¿Qué creen que está planeando Snape? Gracias por sus opiniones.