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Slytherin Pride: Isabella Snape — capítulo 2
La fiesta de once años de Isabella había sido un éxito. Se había reunido con sus seres queridos en una maravillosa tarde de ese 18 de Julio. Y por su puesto, había recibido muchos y muy buenos regalos. Su abuelo le regaló un hermoso bebé gato de la raza siamés. Rápidamente el gato se acomodó en su regazo a quien llamo Simba. Por su parte, su abuela le había regaló una seria de túnicas para la escuela, puesto que los padres de Isabella ya había escogido Hogwarts y era segura su entrada ahí. Fleur y Gabrielle, le obsequiaron un collar. Por último, Irina y Severus le regalaron un enorme peluche de Dragón, de un Colacuerno Húngaro. Cuando la fiesta hubo terminado, los asistentes se retiraron a sus casas, dejando solos a los tres, ahora, deseoso de que la carta de Hogwarts llegara.
Después del cumpleaños de Isabella llegó lo que los tres esperaban. La ansiada carta de Hogwarts. Severus podía ver como su hija celebraba su aceptación en el colegio. Ya tenía todo preparado, su varita de madera de sauce con centro de escamas de sirena de 30 centímetros, los libros, los calderos, las túnicas y demás, los habían comprado dos días antes y ya lo tenía guardado en su baúl.
Y el primero de septiembre llegó más rápido de lo que todos esperaban. Y muchos muggles se encontraban caminando por la estación King Cross. Bueno no solo muggles, alguno que otro mago se detenían para localizar el punto de conexión entre el mundo muggle y el mágico. Irina le acompañó a King Cross ya que Severus debía estar en la escuela antes de que los alumnos llegaran. Isabella miró hacia un lado, localizó a varios magos que atravesaban la barrera mágica, otros mas caminaban entre la multitud, mucha gente los miraba raro, debido a que ellos llevaban túnicas, sombreros, baúles y jaulas con lechuzas. Se sacudió sus pensamientos y se encaminó a la columna entre los andenes 9 y 10, se detuvo a un lado, se giró hacia Irina y esta rápidamente se acercó, tomando su mano. Ambas penetraron al otro lado de la barrera. Cerró los ojos y cuando los abrió se sorprendió de ver a tanta gente. Estaba ya en el expreso de Hogwarts. Avanzó entre la multitud de personas que despedían a sus hijos. Mientras caminaba, notó que varias personas se le quedaban viendo. Ignoró las miradas y se despidió de Irina.
—Te extrañare mamá—le susurró en el oído. Irina le abrazó fuertemente y al separarse besó su frente.
—Yo también cielo, pero recuerda que tu padre estará en Hogwarts para cuidarte—le reconfortó. Isabella asintió y subió al tren. Entro al tren comenzando a buscar un compartimiento vacío, lo encontró. Se dejó caer pesadamente en la butaca y se sentó al lado de la ventana con Simba en su regazo, observando el paisaje. Se quedo sola hasta que alguien abrió la puerta del compartimiento dejando ver a un niño de cabello rubio platinado de ojos grises y dos niños corpulentos a sus espaldas. El rubio tenía un aspecto altanero, como si fuera gente importante. Miro fijamente a Isabella y arqueó una ceja.
—¿Quién eres?—preguntó con calma, ahora que lo veía mejor, era pálido y casi igual de alto que ella.
—Isabella...Snape—dudó por unos instantes y el chico agrandó los ojos un poco.
—¿Eres la hija del profesor de pociones y jefe de la casa de Slytherin?—volvió a preguntar. ella asintió suavemente—Vaya, soy Malfoy, Draco Malfoy—se presentó el muchacho y estiró su mano para estrecharla con Isabella. Ella, algo desconfiada, la estrechó con suavidad. En cuanto se separaron, Draco sonrió e Isabella miró a los dos chicos que estaban a espaldas de Draco.—Son Crabbe y Goyle—dijo despreocupadamente—Deberías ponerte la túnica, llegaremos a Hogwarts pronto—dicho esto, el y sus "seguidores" se marcharon.
Cuando el tren se detuvo después de un largo trayecto, se puso su túnica. Salió del tren y escuchó a una "persona" o criatura, por el tamaño de ésta, que gritaba que los de primero fueran con él. Se acercó hasta él y se presentó: era Hagrid, el guardabosques. Ella siguió a Hagrid por un sendero que resbalaba y después de una curva, pudo ver el castillo de Hogwarts: era tal y como se lo habían contado su padre, incluso mejor ahora que lo veía con sus propios ojos.
—¡No más de cuatro por bote!—gritó Hagrid.
Había unos botecitos atados. Al parecer tenían que cruzar el lago negro montados en ellos. Isabella se dirigió hacia uno y se sentó en él. Le tocó con Draco y sus dos gorilas. El trayecto fue tranquilo, podía observar el imponente castillo con las ventanas iluminadas, asimilando pequeños ojos amarillos. Cuando llegaron a tierra firme, apareció una bruja, era la profesora McGonnagall, quien empezó a explicar lo que pasaría a continuación. Una vez que los dejo solos en el vestíbulo.
—Es una prueba—escuchó Isabella a alguien. Todos enfocaron su vista en un niño pelirrojo con pechas y flacucho. Se refería a la selección, pero ella, divertida, no comentó nada. Su padre le dijo que era mediante un sombrero, quería veía tus capacidades y actitudes y de esa manera seleccionaban tu casa. Antes de que se dieran cuenta, ya se encontraban en el Gran Comedor, esperando a ser seleccionados. La profesora McGonnagall pasó la lista y entre los nombres que dijo estaban Draco Malfoy, el chico del tren, quedo en Slytherin.
—Snape, Isabella—llamó la profesora McGonnagall. Pronto el Gran Comedor se llenó de cuchilleos, expresiones de sorpresa y miradas fijas sobre la joven. La pelinegra sintió que las piernas le fallaban, pero con paso vacilante se encaminó hacia el taburete. La profesora le puso el Sombrero Seleccionador en la cabeza, y notó que éste le susurraba al oído:
—Eres muy inteligente. Veo ambición, pureza, astucia y sobre todo puedo notar un aura de maldad como otra personalidad. Sarcasmo y orgullo. Andas bajo la sombra de alguien más poderoso*¡¡SLYTHERIN!!*—gritó el sombrero.
Isabella, aturdida por las palabras del sombrero parlante, se dirigió a la mesa que aplaudía con más efusividad y después de que sus compañeros de casa le estrecharan la mano, dándole la bienvenida, se sentó al lado de Draco.
—Bienvenida a Slytherin.—le dijo un chico.
—Gracias—contestó mostrando un rostro inexpresivo.
Después de que el director Dumbledore les explicara lo que tenían que hacer y lo que estaba prohibido, el banquete comenzó.
—¿Así que eres la hija del profesor Snape?—inquirió el mismo chico.
—Así es—respondió.
—Mi nombre es Marcus Flint—se presentó. Isabella asintió restando importancia al asunto y se dispuso a terminar de comer. La pelinegra desvió su mirada de ella a la mesa de los profesores. Su mirada fue hacia su padre quien la miro con indiferencia, pero Isabella no le importó, sabía las razones de esa mirada.
Después de la cena fueron llevados a la sala común. La suya estaba ubicada en las mazmorras. Descubrió con asombro que sus cosas ya se encontraba ahí. Compartiría habitación con Pansy Parkinson, Millicent Bulstrode, Tracey Davis y Daphne Greengrass. Después de todo, era malo, o eso pensó Isabella.