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Así es Granger, yo te rescaté. — capítulo 1

Hermione.

Desperté adolorida, de todo el cuerpo, sin embargo noté que estaba en una superficie blanda, cómoda como tenía tiempo que no sentía. Recorrí con la mirada el lugar, ya no estaba en el calabozo, suspiré.

Al fin despiertas—miré hacia la puerta, asustada

Malfoy—susurré, traté de levantarme pero todo mi cuerpo ardía

Granger—él se acercó a mí, con una bandeja de comida—¿Es muy tarde para decir que no trates de levantarte?

Algo—le dije un poco molesta—¿Dónde estamos? ¿qué planeas?

Estamos a salvo… bueno en lo que cabe—me dejó un plato y él traía otro—Planeo darte esto de comer… come despacio. No has comido bien en mucho tiempo.

¿Qué día es?

Veamos, hoy es 15 de marzo… tú, Potter y Weasley estuvieron mi casa el… ah qué curioso el 15 de febrero—un mes, estuve un mes en la mansión Malfoy—¿Recuerdas lo que pasó?

Recordé cuando estábamos en el bosque, recordé cuando Bellatrix me torturó, recordé cuando Dobby apareció y… cuando Fenrir me jaló hacia él y todos mis amigos se fueron… ya no aparecieron de nuevo. Fue lo mejor.

Harry… Ron… ¿están vivos?—Malfoy dejó de comer—Malfoy… dime.

No lo sé… tengo semanas sin saber de ellos, por eso supe que era mejor huir

¿Y por qué me llevaste contigo?

Mm ¿de nada?

No me malentiendas, quiero saber.

Granger… no lo sé ¿bien? Bajé al calabozo y desaparecer y te vi ahí… desmayada, delgada, temblando supe que te matarían y… no pude dejar que eso pasara. Créeme, no entiendo, eres una sangre sucia, una insufrible sabelotodo, rata de biblioteca, santurrona…

¿Gracias?—entonces pasó algo raro, Malfoy sonrió, bueno no era raro pero yo nunca lo había visto sonreír sin malicia.

No pude dejarte ahí, así que sólo te tomé y me fui de ahí. Estamos en un departamento de unos muggles.

Draco Malfoy en el mundo muggle, sorprendente—vi lo que había en el plato y lo comí deprisa, sin importar que no estuviera tan bueno—Lo hiciste con magia ¿cierto?

Sí, le falta el toque no mágico—asentí, Malfoy miraba a todos lados, esperando lo peor

Malfoy… hay que buscar a Harry

No podemos, no sé dónde están los arriesgamos a ellos y a nosotros, es mejor no salir hasta que llegue el momento.

Tenía razón, aunque estaba frustrada, quería verlos.

Podemos ir a La Madriguera—sugerí esperanzada.

Están vigilándolos—me informó—No puedo creer que los quieras ver después de que te dejaron.

Era lo mejor—Draco bufó—Di lo que tengas que decir.

Si fueras mi mejor amiga no te hubiera dejado en casa de unos psicópatas—le miré incrédula—Si fueras mi interés amoroso, mucho menos.

Después de decir esto se levantó y salió del cuarto.  Me levanté a duras penas y vi a través de la ventana.

Tal vez quieras ducharte… sin embargo tendrás que ponerme mi ropa… no hay nada aquí, sólo los muebles—asentí, luego recordé mi bolsa y me lamenté.

Respecto a tu bolsa, iban a destruir todo, pude rescatar unas cosas.

¿Leíste mi mente?—le dije molesta

A veces lo hago inconscientemente, rescaté un libro mm Los Cuentos de Beedle el Bardo, Historia de Hogwarts, Defensa contra las artes oscuras, Animales fantásticos y dónde encontrarlos, algunas pociones, algunos frascos y la tienda.

Todo lo esencial—Draco asintió

Iban a ver si tenía algo oculto, los tomé antes de eso así que…

No hay nada oculto, son lo que son—volvió a asentir, me sentía débil

Granger—noté que su mirada se transformó a una de sorpresa y miedo, se acercó a mí—Estás sangrando.

¿Qué?

Tus heridas, la daga de mi tía, estás sangrando.

Malfoy…--de pronto sólo vi negro.

Draco.

Maldita sea, no te vayas Granger—murmuré levantándome en busca de mi varita, dije varios hechizos hasta que dejó de sangrar, le tomé el brazo izquierdo y vi: Sangre sucia, no pude quitarlo.

Granger y yo estaríamos marcados, siempre, en el mismo brazo por una tontería. Intenté de nuevo quitarlo pero no pude, pero ahí lo sentí su débil pulso y su calentura.

Corrí hasta el baño, llené la bañera con agua fría, la coloqué entre mis brazos, metí mis pies dentro de la bañera.

Lo siento por esto—le dije antes de meternos por completo, abrió sus ojos de golpe.

¡Malfoy!—me gritó sintiendo el agua calar contra su piel, se levantó y vi cómo la ropa se pegaba a ella

Métete, sé que es horrible el agua fría pero tienes calentura y eso te ayudará—le dije volviendo a meterla, ella tiritaba, con mis manos le ponía agua en la frente.

¿Po… por q… por qué te me-me ti-tiste al agua?

¿Y dejar que te deslizaras dentro?—ella pegó su espalda a mí, di un respingo, froté sus brazos y tenté su frente—Funcionó.

Ge-geni-al—me levanté y la ayudé  a salir—Malfoy… ¿puedes… limpiarme?

Le miré arqueando una ceja ¿quería que la bañara? ¿la calentura derritió su cerebro? ¿el frío lo congeló?

¿Qué… quieres que haga?—pregunté con cautela.

Con tu varita, límpiame ya sabes con fregotego—genial, el del cerebro congelado era yo.

Ah—carraspeé y le lancé el hechizo, ella quedó limpia como siempre—Te traeré mi ropa.

Ella se quedó dentro, corrí a buscar mi ropa, un pants que le quedaría grande y una camisa de manga larga, cuando volví Granger estaba sentada en el suelo de la recámara, tapándose la boca, llorando y con la luz apagada.

¿Granger qué pasó?—me acerqué asustado

Agáchate, agáchate—me susurró con miedo

¿Qué pasa?—me señaló afuera, miré y vi a dos mortifagos caminando

Tenemos que irnos, no estamos a salvo, tenemos que irnos, tenemos que irnos—me senté junto a ella, tomé sus hombros y la obligué a mirarme

Granger… ey, escucha…

No, tenemos que irnos, tenemos que irnos

¡Granger, escúchame!  Ellos no pueden vernos, lo que ellos ven es una casa en ruinas, no nos ven ni nos escuchan. Lo juro.

Eso pareció tranquilizarla, luego lloró.

Volví a sentir—sollozó—Volví a sentir todas los crucios, los cortes de la daga, las amenazas, torturas… todo. Creí que me habían visto.

No fue así… está bien.

¡No, no lo está! Me quitaron todo Malfoy, a mis padres, mi seguridad, mi confianza, mi cordura… no voy a ser la misma, nunca me voy a recuperar.

Ey, no digas eso Granger—le dije negando con la cabeza—Lamento lo de tus padres, pero te recuperarás, no serás la misma, nadie lo volverá a ser pero puedes ser la mejor versión de ti después. Eres muy fuerte, eres testaruda.

No lo sé, Mafoy—admitió ella, me levanté y la ayudé a llegar a la cama—No sé quién rayos soy ni lo que seré, me han arruinado.

No, no, no ellos no hicieron eso—le dije quitándole los viejos calcetines—Yo también tengo alucinaciones, pesadillas de todo lo que he visto o vivido, pero si les das la victoria, es cuando te arruinan.

Mis manos se acercaron su blusa.

¿Qué haces?

Quitarla

¡Malfoy!—me reí

Está oscuro y no veo nada, lo juro.

Puedo hacerlo yo misma—rodé los ojos

Hazlo, testaruda, levanta tus brazos—emitió un sonido de dolor—Mm, bueno te ayudaré. Como decía,  ¿quieres saber quién eres y quién serás? Yo te lo diré, eres y serás: una chica inteligente, decidida, testaruda, fuerte, amable, generosa, santurrona, sabelotodo, rata de biblioteca…

Volvemos a lo mismo—escuché una risita de su parte

Acepta lo que eres y nadie, nunca, te lo quitará—le aconsejé—Por ejemplo yo acepto que soy un egocéntrico, terco, grosero, cobarde y guapo.

Granger soltó una carcajada, le puse mi camisa y le quité los pantalones, dejó de reírse y sentí cuando dio un respingo.

Olvidaste un hurón sangre pura—bufé, ella me tomó la mano mientras le ponía los pantalones—No eres un cobarde… escaparte… llevarme contigo…fue algo muy valiente, tú me rescataste. Y siempre te agradeceré por ello.

Lo de la sangre no me importa, ya no por lo menos—le puse las cobijas encima

Siempre seré una sangre sucia, es lo que soy y lo acepto, no importa la palabra sino cómo lo dicen—escuché su bostezo, me metí en la cama después de ponerme ropa limpia—Y aunque lo hayas dicho en segundo con maldad, hoy no lo hiciste. Ese apodo, es tuyo supongo soy como tu… mm soy tú sangre sucia.

Le miré en la oscuridad, noté que se tensó y supe que se sonrojó.

No tú sangre sucia de tuya, es decir, dije tu pero no me refería a ese tú ¿entiendes?

Sí, Granger lo entiendo.

A los pocos minutos se quedó dormida, me acerqué a ella y toqué su cara. ¿Por qué rayos hice eso? ¿qué rayos hice? No eres un cobarde… escaparte… llevarme contigo…fue algo muy valiente, tú me rescataste.

Así es Granger, yo  te rescaté—susurré antes de quedarme dormido.