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Así es Granger, yo te rescaté. — capítulo 2

Draco.

Cuando desperté lo primero que vi fue a Granger, tenía su brazo debajo de la cabeza,  sus labios ligeramente abiertos, su rostro relajado, disfrutando de la comodidad que no tenía desde hace mucho, incluso desde antes de que llegara a mi mansión. No podía creer que estuviera cómoda conmigo. Me incorporé y ella se removió.

Mm… ¿Malfoy?—le miré, su mirada agotada chocó contra mí—¿A dónde vas? ¿sucede algo?

Iba al baño, no sucede nada Granger—sólo sentía que el brazo iba a explotar, el brazo me ardía—Vuelve a dormir.

Pero…

No la dejé continuar, me metí al baño corriendo, me levanté la camisa y puse el brazo bajo el agua fría de la llave. La marca tenía marcas rojas a su alrededor, eso era lo que pasaba cuando te llamaban y no asistías.  Me sentía perdido cada que pasaba, no entendía por qué la había hecho.

De niño creía que mi misión era crecer, ser mortifago y complacer a Lord Voldemort.

¿Ahora? No sabía nada, perdí el rumbo, perdí mi objetivo, mi misión o como quieran llamarle.

Cuando dolió menos salí, Granger estaba apoyada en sus codos, tragué hondo pues se veía sexy y linda sin intentarlo siquiera.

Malfoy, ven aquí—me dijo extendiendo su brazo hacia mí, negué.

Será mejor que vaya a la cocina, preparar el desayuno… luego nos dará hambre y…

Cuando estaba en la puerta me habló de nuevo.

Malfoy, ven aquí por favor—indicó la cama, regresé y me acosté a su lado

¿Te sientes mal?—negó con la cabeza—¿Te duele algo?

No, luces muy cansado, quiero que descanses—me pidió—Parece que no hubieras dormido

Me desperté para ver si no tenías calentura o si habías vuelto a sangrar—Granger pareció agradecida, bueno no pareció, ella estaba agradecida.

Debes descansar, despertamos cuando nos de hambre, y si me da antes yo me puedo hacer el desayuno y hacerte a ti—ella comenzó a acariciar mi cabello, primero con torpeza y desconfianza, luego con seguridad—Malfoy… quítate la camisa.

Abrí mis ojos de golpe, anonadado. ¿Qué?

¿Por qué?—le pregunté carraspeando

Sé que te quema la cicatriz, tu camisa es de manga larga y tu manga se está pegando a tu piel—me quité la camiseta, Granger miró sonrojada al colchón—Si te sientes más cómodo puedes usar una camisa de manga corta.

O no usar nada—la provoqué, ella enrojeció

Si te hace sentir cómodo…--aventuró, me reí luego vi de nuevo mi cicatriz

¿No te molesta? ¿no te da miedo?

No, no es lo que eres en realidad—Granger tocó mi brazo enrojecido—Esto no es lo mismo que esto y esto.

Tocó mi cabeza y luego mi pecho, justo donde se supone que va el corazón.

¿Te duele mucho?—asentí, ella suspiró y acarició mi brazo de arriba abajo, recorriendo cada parte de la marca tenebrosa—Cuando Bellatrix me hizo esta, deseé que alguien hiciera esto por mí.

Confesó.

Duerme, Malfoy—me ordenó—No pasa nada, estamos seguros aquí. Sólo somos tú y yo.

Mis ojos se fueron cerrando poco a poco. Malfoy, ven aquí por favory yo fui, ¡como un perro faldero! Es ahí donde me di cuenta, todo se aclaró;  haría lo que ella me pidiera, lo que fuera. Mi misión era proteger a esta chica acariciadora de marcas tenebrosas, defensora de elfos domésticos, sabelotodo, sangre sucia, valiente. Hermione Granger era mi misión.

Hermione

Verlo dormir era algo extraño y nuevo para mí, no lucía preocupado. Parecía un niño inocente, incluso. No se rían de mí, pero lo único que quería hacer era verlo hasta que despertara y me obligara a buscar otro entretenimiento. 

Accio mochila—la mochila de Draco llegó hasta mí, busqué mis libros entre su ropa el primero en salir fue Los Cuentos de Beedle el Bardo, un regalo de Dumbledore. Otro libro salió, Vida y Mentiras de Albus Dumbledore.

Lo volví a meter en su mochila y tomé mi libro, me dediqué a leer mientras  le acariciaba el brazo. A las horas Draco despertó.

¿Qué lees?—me preguntó con su voz ronca

Los Cuentos de Beedle el Bardo.

Nunca oí de ellos—me confesó.

Creí que a todos los niños magos se los leían.

Niños cuyos padres les prestan atención y los miman—Draco se levantó de la cama estirándose—Iré a preparar el desayuno, ¿quieres salir?

Sí, quiero  ver nuestra casa… la casa—me corregí rápidamente, salí sujetándome su pijama para que no cayera.

Tengo que salir a buscarte algo de ropa definitivamente, aunque… --de su mochila sacó una camisa suya y un pantalón de mezclilla—Póntelos y los encojo.

Salió yendo a la cocina, me puse sus cosas y yo misma las encogí. Cuando salí él ya estaba vestido.

La casa es lujosa ¿sabías de este vecindario muggle?—Draco asintió, cuando me giré un enorme piano pareció saludarme

Me senté y toqué algunas teclas.

No sabía que tocabas… bueno no sé mucho sobre ti—Malfoy se rascó la nuca, se recargó a la barra de la cocina.

Amo la música y quise aprender a tocar el piano, amo el sonido de las teclas—toqué un poco para demostrarlo.

¿Qué más tocas?

Violín—él me miró un poco confundido, se lo describí.

Bueno, no he visto nada de eso aquí—me entristeció un poco.

Estuve en clases de eso, mi papá ama… amaba el sonido del violín y aprendí a tocarlo—se sentó junto a mí e intentó tocar algo, fue un desastre.

Con delicadeza, como si fuera algo valioso, sé cuidadoso—le sugerí.

No soy así, no fui educado así.

¿No temes que les pase algo a tus padres?—pregunté de pronto.

No… bueno no lo sé—él me miró—Sé que pensarás que soy terrible, darías lo que fuera por ver a los tuyos, es injusto que los tuyos que eran buenos no estén aquí contigo y que nunca más lo estarán. Y yo que puedo verlos… no me interesan, ni les intereso.

No pienso eso, tus padres son algo diferente, tu caso es diferente al mío así que no puedo juzgarte—él pareció sorprendido, le señalé que tocara más y me hizo caso.

Draco

Era muy torpe con el piano, todos los que me vieran podrían ser testigo de ello. Pero Granger era una experta, tocaba bien y trataba de enseñarme, mientras tocaba nada le perturbaba, su concentración era total.

¿Sabes? Si dejaras de verme tal vez tocarías mejor—cuando me miró reaccioné a lo que dijo.

Es que… hay algo en ti Granger…--de pronto, una explosión se escuchó afuera, Hermione me miró asustada.

¡Malfoy!—gritó un mortifago, Bultron para ser exacto, la pared del cuarto voló en pedazos

¡Tenemos que irnos! No podemos desaparecernos aquí, tenemos que salir hasta el callejón—Hermione no se movía, le tomé la mano y la puse en pie—Escucha, no nos pasará nada.

No… no quiero volver… no quiero—se estaba poniendo histérica mientras íbamos caminando.

¡No vas a volver! Lo prometo—le tomé el rostro entre mis manos, su mirada se tranquilizó

¡Malfoy!—tres mortifagos salieron

Increíble, traicionaste a todos por una sangre sucia—Lorton escupió, levantó la mano

¡Expelliarmus!—gritó Hermione sacando mi varita, tomó la de Lorton y me devolvió la mía

Los hechizos volaban, Hermione aturdió a uno.

¡Petrificus Totalus!—grité dándole a Bultron

¡Avada…!—miré que apuntaba a Hermione y no lo pensé dos veces

¡Avada Kedavra!—Lorton cayó muerto, tomé la mano de Hermione y corrimos calle abajo.

¡Draco!—me paré en seco, poniendo a Hermione detrás de mí

Lo que dicen es cierto—Pansy se quitó la capucha asombrada—Escapaste con Granger.

Blaise se quiso acercar, acerqué más a Hermione contra mí.

Estamos de tu lado…

O eso era hasta saber que era cierto—habló Daphne asombrada—Nos traicionaste ¡por esta!

Ellos nos traicionaron, Daphne. Estamos en el mismo bando ¡y si hacemos algo mal nos matan, nos torturan!—hablé molesto sin bajar la varita—A todos nos obligaron a ser esto, nuestros padres que deberían protegernos. ¡Eso es traición! ¡no lo que yo hice! ¡traicionamos al mundo mágico al ponernos con ellos!

Theo agachó la cara.

Tienen que salir de aquí…

Tenemos, Theo—dije viendo a todos—Ustedes… nosotros, somos los únicos que nos hemos ayudado, nunca nos hemos dejado solos. Vámonos.

Los demás se miraron entre ellos.

Eres mi mejor amigo, Draco—Theo se acercó a él y puso su mano en la de Draco para desaparecer, notó que Draco aferraba la mano de Hermione—Blaise…

Quiero dormir tranquilo—confesó el moreno acercándose a ellos—Y comer bien.

No creo que a donde vayamos hagamos eso…--Astoria colocó la mano—¿Chicas?

¡Allá están!—gritó un mortifago corriendo hacia ellos.

¿Sí o no?—apuró Draco, sólo Pansy puso la mano. Se desaparecieron sin Daphne.

Llegamos a una casa.

¿Dónde estamos?—contestó Hermione, la analicé cuando se separó de mí, vi que tapaba su vientre—Hermione ¿qué tienes ahí?

No es nada…--la castaña se quitó las manos y vi mucha sangre

Claro que no es nada—me burlé, apoyando su peso en mí—Tus heridas se abrieron, tendré que curarte de nuevo.

Draco enserio no es nada—rodé mis ojos

Te curaré—los demás nos veían—Gracias por venir, chicos.

Ve a curarla—me contestó Theo.

Yo tengo que descansar—nos reímos de Blaise cuando fue a buscar las habitaciones

Metí a Hermione a un cuarto, le levanté la blusa e hice varios hechizos para sanarla.

Gracias, Draco—susurró ella antes de quedarse dormida.

Me limpié la frente con el dorso de la mano para no mancharme de sangre. Con mi varita nos limpié y todo el desastre. Pansy tocó y entró.

Toqué para ver si no interrumpía algo… sexual—rodé los ojos y le di gracias a Merlín porque Hermione estaba dormida—Creo que Astoria y yo dormiremos aquí con…

No, estas casas tienen 3 habitaciones. Blaise y Theo dormirán en una, tú y Astoria en otra. Yo dormiré con Hermione—ordené

Interesante… la rescatas, matas a un mortifago, la curas, quieres dormir con ella y la llamas por su nombre—Pansy me recorrió con la mirada.

Todos deberíamos hacerlo, pasaremos tiempo juntos—le dije

Sólo quiero saber por qué—señaló a Hermione

Ella también lo preguntó—me quité los zapatos y la camisa—La respuesta es la misma: No lo sé.

Es sorprendente que ella haya aceptado eso—antes de salir añadió—Quizás no le eres indiferente.

Pansy…

Y quizás a ti tampoco—me dijo desde el pasillo.

Miré a Hermione dormida tranquilamente, dejé mi mochila en el suelo, nuestras varitas a nuestro lado. No me molesté por hacer un gemino, quería dormir a su lado y eso haría. Todo el tiempo que fuera posible… o el tiempo que yo quisiera… o que ella quisiera. ¡Dormiría con ella esta noche y punto!