Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Sober. · de

Sober. — capítulo 43

Comenzaba luchar por ellos, verlos allí sostenidos por esas fuertes cadenas, me rompía el alma, la cordura se mantenía fuerte, y la desesperación me consumía, no sabía bien por donde atacar. Entonces, vi los ojos claros de Mikael en mi mente, recordé el beso y pensé en su personalidad serena, que todo lo toma en frio. Ataque a los fantasmas que eran los menos amenazantes, tuve que esquivar y saltar sobre los lobos del infierno, clavar mi espada en su lomo, protegerme con el escudo las porras de los gigantes que me atacaban a mi paso, llegué entre gemidos de dolor y lágrimas que caían de mis ojos grises.

-¡Qué niña tímida!-grito Azrek, estaban poniéndome más nerviosa.

Aplaste el cuerpo de un lobo, desgarrando su cabeza y continúe hacia adelante, tuve la idea de llegar a ellos, pero tenía que derribar a los que estaban en medio, porque así terminaría todo esto. Así podríamos volver todos a casa. Desparrame luz sobre los fantasmas que flotaban sobre mi cuerpo y a mi alrededor, ellos se desvanecieron en humo verde lima, y los sollozos se dejaron de oír por la derrota de los espectros, me toca derribar a dos gigantes que estaban protegiendo a Cassandra, porque era ella quien estaba controlando toda esta batalla, ella dio la idea de volver a ser una Hulder. Cassandra conocía la poción para recuperarse y las consecuencias, ella quería matarme. Pero, no dejaría que quedará en sus manos mi vida, porque nunc ame deseo como hija, eran mentiras que crecían.

-No te pareces nada a mí.-le dije a Cassandra, clavando el filo de la espada en la pierna del gigante que grito cuando la energía subió hasta la rodilla agrietándola con facilidad.- No soy como tu.- continúe, otro golpe en el brazo.- No tendrás nada de mi parte.- proseguí, doble mi cuerpo al manotazo del gigante de piel pegajosa y verde musgo, tenía marca de quemaduras y su rostro era como el de un jabalí.  El último golpe en la cabeza, se convirtió en una gran roca gris y sólida. Exterminado, salte al suelo cayendo de pie, me erguí.- Porque nunca te he importado. Nadie conoce lo tan bruja que eres, vienes a poner peones para no enfrentar tu propia batalla.

Ahora queda un gigante de por medio, este tenía la piel escamosa y una cola de reptil azul con llamas al final, este era el peligro. Reconocí que era un hibrido. Era Cassandra, transformada. No me di cuenta de su cambio de imagen cuando derrote al anterior, donde ella tomo la oportunidad para darme batalla. Necesitaba toda mi energía para acabarla. Estaba usando mi aura, lo más potente que tuviera, ella era el final.

Los híbridos pueden cambiar de forma permanecer como humano y luego pasar a ser demonio del Inframundo. Las criaturas me rodeaban, pero estaba concentrada de darle muerte a mi propia madre, suena aterrador y horrible, pero ella era el peligro, quería matarme y recuperar su vida normal. Pero, no dejaría que eso sucediera. Corrí hacia un columna, trepe por ella con esfuerzo iluminando los ojos negros de Cassandra, ella gruño irritada. Salte para hundir mi espada en su frente, pero ella dio un golpe arrojándome al otro lado de la sala.

-No morir.-dijo ella con una voz grave y gutural.

-¡Oh, sí! Ya lo veras..-le dije sonriendo de lado.- En este lugar vas a quedarte hasta la eternidad, perra.

Ella tiro otro golpe, rodee hacia un lado sin querer deshice la magia de mis armas, la luz era lo único que estaba a mi favor. No podía formarlas, estaba volviéndome vulnerable, y me sentía pesada. Cassandra había tirado un bloque de concreto sobre mí, me dolía las piernas que estaban atrapadas debajo del muro derribado. Sujete los extremos de  gran pavimento, con las únicas fuerzas que me quedaban lo lance hacia el otro lado, dándole a Cassandra en la cabeza, rasguñe su mejilla, grito con fuerza, y provoco un eco, que me aturdió. Cuando reaccione, estaba volando por aires, volviendo a estrellarme con la pared, esta se rasgo hasta el techo de piedra, siguiendo una línea de grietas hasta detenerse del otro lado, rugió la ruptura de la sala.

-¡Puta madre!-murmure.

El lugar estaba por colisionar, necesitaba actuar rápido hasta de morir todos en este infierno. Extendí mis manos lanzando un haz de luz, el poder de quemar con ella a Cassandra, que dio unos pasos vacilantes y gruño de ira. El fuego plateado que salía de mis manos estaba logrando que ella se volviera débil, las pisadas fueron apagándose, y su forma de bestia fue desvaneciendo hasta quedar en su forma humana, forme una flecha y arco, solamente tenía una oportunidad de vencerla.  Apunte hacia su corazón, el único punto débil de todos, ¿Tendría ese órgano todavía? Imagine que sí, lance con fuerza, la flecha atravesó su pecho, y Cassandra grito de dolor, un eco provoco escalofrió, ella se prendió fuego. Kith y Azrek se reían entretenidos, ellos solamente eran espectadores porque la batalla era de madre e hija. Cassandra desapareció.

-¿Ahora qué?-les dije a ellos agotada, respirando agitada.- Van a dejarlos.

-Hazlo.-dijo Kith.

Lo hice, tome dos flechas uniéndolas buscando el punto para derrotarlos, apunte a cada flecha a sus cuerpos, lance las flechas plateadas que se hundieron en los cuerpos grisáceos, fuertes y fornidos de los semi demonios, que se encendieron en un fuego amarillo.

Libere a los chicos que estaban hechizados en un sueño profundo, fueron recuperándose lentamente, y vi sus expresiones de miedo. Abrace a Kitty que estaba más aterrada que los otros, le tranquilice.

-Vas a estar bien, te lo aseguro, Kitty.-le dije entre sus sollozos.- Soy un nefilim.

-¿Y, por qué todo esto? ¿Qué hice?-me pregunto con la voz apagada.- Laia, ¿Qué pasa?

-Te lo explicare todo, pero debemos irnos.-le dije tomándola del brazo.

Jonathan abrió un portal nuevo para salir de esa sala vacía, desierta y las voces de las bestias que estaban cerca. Salimos rápidamente, metiéndonos en la salida, saltamos, al mismo tiempo. Nos caímos al suelo húmedo, el calor y la luz de las farolas del Central Park, nos recibieron con serenidad, fuera de peligro. Kitty temblaba, no dejaba de llorar. El líder cerró el portal, al mismo tiempo, que el otro en su casa. Quedaron bloqueados por el gran poder de Jonathan.

-Laia, muchas gracias. Sabía que podías hacerlo.-dijo Jonathan con una sonrisa.- Nos atacaron y...caímos en una trampa.

-Lo sé, Jo.-le dije mirándolo abrazada a mi mejor amiga, acaricie su cabello rubio enmarañado y las lágrimas fueron desapareciendo, relajando su cuerpo.- No esperaba que sucediera esto. Tenias razón, me equivoque con Cassandra.

-Esperaba que lo comprendieras.-me inquirió aliviado por estar a salvo.-  Ren, Mitch, vamos a casa. Tenemos que ayudar a Iara.

-No podrán hacer nada. Ella murió, un demonio la mató.-les informe.

Sus rostros se fruncieron en miedo, hice una mueca apenada y dolida, por la pérdida de una Hulder que lucho por no ser capturada, y salvar a sus compañeros.

-Maldita sea.-gruño Jonathan.

-Mejor que regresemos.-dijo el chico de pelo negro, ojos pequeños y marrones oscuros, lo miré por un segundo, volví mi atención a Kitty que está más tranquila.

Ellos se fueron caminando por el campus, Mikael estaba conmigo ayudándome a recomponer a Kitty.

-Eres increíble, Laia.-me halago, sonreí.

-Vamos a mi casa.-le propuse, no se opuso.

Tenía que hablar con Fank sobre la batalla, y también contarle a Kitty todo sobre los Hulder, sobre mi madre. Todo.

Anteúltimo capitulo.

Proximamente; El origen de los Hulder.