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Sober. — capítulo 42

Los Hulder estaban atrapados en algún sitio de este lugar, de este desierto de fantasmas y íncubos, todos eran manipulados por Lucifer, incluso mi madre, era quien había ideado capturarme. No entendía el motivo, pero seguro, que no era nada bueno. Todo lo que hice fue superior a lo que imaginaba hacer. Asique, no tenía miedo. Nada iba a terminar con mis amigos, ni con los Hulder. No había forma que algunos de esos demonios se metiera conmigo. Puedo sonar engreída, pero todos necesitamos creer en nuestro ser y nuestras capacidades. Después de matar al incubo que se volvió a su imagen natural, orejas puntiagudas, rostro de murciélago y de cuerpo pequeño. Sostuve mi escudo en guardia, junto a mi espada dorada avanzando según mis instintos, mirando de un lado a otro. Entonces, en unos minutos, de caminar rápidamente y atenta, vi un arco de mármol iluminado con una gran luz blanca que llamaba mi atención. Era ahí. Tan perfecto para atraer a los débiles. Corrí con cautela, derrote a un demonio que se cruzo para atacar, le hice un corte en el cuello de cisne y los tentáculos que se agitaban en su gran cabeza rectangular se detuvieron.

Eran varias puertas, ¿Por qué todo tenía que ser un maldito laberinto? Otro rato más para pensar, cuando el tiempo corría y no tardaría en salir el sol. Dejé que mi corazón y mis pensamientos me llevaran al lugar correcto. Ingrese por la quinta puerta de roble, esta se desplazo hacia un lado permitiéndome entrar, al rato, se cerró con un fuerte chasquido que me sobresalto.

-Dulce heroína del mundo.-escuche la voz de un hombre. Era ronca pero audible.

Baje unas escalerillas de caracol, deteniéndome en el final, donde la penumbra caía a los lados determinando la posición. No estaba solo. A su derecha estaba Cassandra, su cabello era rojo fuego y su mirada era hipócrita. Jamás creí en ella, eso me daban las razones para odiarla más. Por otro lado, estaba Azrek, que sonreía entusiasmado por empezar una nueva pelea conmigo.

-¿Ahora qué? ¿Tomamos té y hablamos de nuestras experiencias?-dije con sarcasmo, ellos rieron con la voz estrangulada como si alguien le estuviera sujetando la garganta ahogando su voz natural.- Claro que no. Lo sé, bestias.

-Primero que todo me presentare.-me dijo el primer hombre que escuche cuando entre.- Soy Kith, amante de tu madre y hermano de Azrek.

-¡Qué lindo! Toda la familia reunida.-dije otra vez, necesitaba controlar mi enfado y lo mejor para eso era usar la tranquilidad, demostrarle que estabas preparada para crear una nueva batalla.

-No te diste cuenta que están tus amigos, y te burlas de nosotros, cuando tenemos la oportunidad de asesinarlos.-dijo Azrek con seriedad, señalo un muro de tierra seca.

Desvié la mirada hacia el sitio, definitivamente había dicho la verdad. Mis ojos se cristalizaron al a Jonathan, Mikael, Kitty. Me dolió tanto verlos allí, inmóviles sujetados con cadenas en sus manos y en sus pies, había otros dos que desconocía, imagine que era el segundo y tercero del líder supremo.

-¿A qué juegan?-les dije colérica. Toda mi tranquilidad desapareció, me sentí impotente, estaba olvidándome de todo.

-Vidas.-dijo Azrek riendo, apreté la espada donde una luz dorada desprendió de ella.

-¿Vidas? ¡Son unos nefastos, unos odiosos seres infernales!-exclame llena de frustración.

-Estás para salvarlos, pero primero, tienes que pactar con nosotros un acuerdo.-me dijo Kith, su piel era grisácea y sus ojos amatistas.

-No haré nada de eso.-le rechace, ellos rieron a carcajadas.

-Bien, entonces, empecemos.-dijo Kith otra vez riéndose con burla.

Estaba sola, luchar contra tres no era justo. Tenía que sacarlos de aquí, sea como sea, tenía que recuperarlos. No dejaría que las cosas se derrumbaran ante mí, no quería volver a estar sola. Necesitaba a mi papá, él me hubiera dicho; " Sálvalos con valentía, no tengas miedo, la esperanza descansa en el ama, hija".

-Hija mía, se que estas confundida con todo esto. Pero, hay opciones para seguir adelante.-hablo Cassandra, fruncí los labios.

-No soy tu hija.-le dije asqueada.- Viviste con mi padre, naci dentro de tu vientre cuando eras una Hulder pura. Luego, te metiste en un lío con un demonio. Nunca te lo perdonare.

-Entiendo, Laia Nicole.-pronuncio con su voz débil, se estaba muriendo porque la magia estaba perdiéndose.- Pero, todo lo que hice fue por protegerlos.

  • Fuiste egoísta, es eso.-le mencione.

Imagine que los poderes de Cassandra aun existían, desconociendo de ellos, estaba arriesgada a morir, no sólo por ella sino por todo lo que se desataba, porque en ese momentos llegaron bestias del Inframundo, fantasmas del Purgatorio y semi demonios que chillaban. Todos me rodeaban, mientras que Kith y Azrek se partían de la risa viéndome luchar con todo lo que tenía a mi altura de poder.

Otra vez, se repetía la guerra.

Hola, Hulder! Estamos a dos metros de llegar al final. Esten atentos a las nuevas actualizaciones. Y, la segunda temporada esta esperando en la esquina. Saludos desde Buenos Aires, y mis grandes agradecimientos por poner a Sober en tus favoritos, y seguirla hasta el final.