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Niña mimada — capítulo 16

Lo mejor que le había pasado en Hogwarts a Scorpius es haber hecho tan grandes amigos como Albus Potter y Rose Weasley. Los dos se encargan de dejar su disputa de lado y empezar a bromear para que dejará de llorar. Para su suerte, nadie los interrumpe, él odiaría que alguien lo vea en ese estado. —Bien, así, sonríe —le dice Rose suavemente, limpiando con su pulgar una lágrima. —Gracias, chicos. —Para eso estamos los amigos —responde Albus, sonriéndole compasivamente. —Y sobre esto... —No diremos nada —prometen ellos, llevándose una mano al pecho. —Yo iré a buscar comida. Seguro la señora del carrito ya debe de estar pasando —dice Albus, saliendo del compartimiento. Rose se gira hacia él y le acaricia suavemente sus cabellos rubios. No es la primera vez que lo hace, pero Scorpius se sonroja, que se nota bastante por su tez pálida. No sabe porque esta vez le siente diferente. —No tienes porque preocuparte, Scorp. Sigamos con nuestras vidas, ¿si? —Si. Ahora hay que concentrarse en este año. El segundo curso será peor que el primero. —Obviamente. Pero yo he estado leyendo mucho éste verano... —¡Que novedad! —... y estoy segura que puede aprobar cada asignatura tranquilamente. Y mi madre también me estuvo dando algunos consejos. Scorpius rueda los ojos. —Y también vamos a unirnos a los equipo de Quidditch.  Scorpius no comprende a Rose. Algunas veces actúa como si el Quidditch no fuera gran cosa, un deporte más al que no se le debe dar tanta admiración. Otras, se obsesionar con ese tema, hablando de todos los equipos que hay y te puede nombrar cada regla de aquel deporte. —Seré cazadora —dice Rose, con ojos brillosos—. Sé que puedo serlo. Tía Ginny y tía Angelina me enseñaron varias estrategias para anotar puntos con la Quaffle. —Yo postularé para guardián, así que vete sacándose esas ideas de que podrás anotar puntos. Rose sonríe con aires competitivos y sus ojos brillan co desafío. Pasa sus brazos alrededor del cuello de él y Scorpius se tensa, preguntándose porque simples toques lo hacen sentir nervioso. No es como si fuera la primera vez que su amiga se acerca mucho a él, normalmente lo hace cuando discuten. —Yo anotaré cada punto, Malfoy. —En tus sueños, Weasley —dice, tratando de ignorar como los cabellos rojos de ella acarician de forma distraída sus mejillas. ¿Qué le está pasando? Rose ríe y se separa de él para mirar por la ventana, todavía falta muchas horas para llegar a Hogwarts y ella prefiere pasarlas durmiendo. Apoya su cabeza en el brazo de su amigo y se queda dormido. Albus entra y le entrega uno de los pedazos de tarta de melaza que tiene a Scorpius. Se sienta frente a él. —Al, creo que será mejor olvidar todo los de hace unas horas: lo de mi padre y el beso de la niña mimada.