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Niña mimada — capítulo 17
Los tres amigos bajan del tren y caminan por la estación de Hogsmeade, siguiendo a sus compañeros para ir hasta donde están los carruajes. Saludan a Hagrid en el camino, quien está buscando a los del primer año, pero aun así les sonríe amablemente a los niños. Cuando llegan con los demás magos, buscan un carruaje para subirse, pero antes de que partan rumbo a Hogwarts, James, Lorcan y Lysander se suben con ellos. —¡Enanos! —saluda alegremente James. Ninguno se lo devuelve. Rose mira incomoda a los otros carruajes, Albus está rojo de rabia y Scorpius juega nervioso con sus manos. Lorcan se ruboriza, pero no aparta la mirara de Rose. James y Lysander no se dan cuenta de nada. —¿Y Fred y Frank? —pregunta Scorpius, tratando de aliviar el ambiente. —Se fueron con Charlie, Lindy, Dominique y Lucy. Vuelven a caer un silencio tenso. Ahora si James y Lysander notan que pasó algo, pero no sabe con quién y por qué. Ambos se miran y se encogen de hombros, mirando hacia el castillo Hogwarts, que se encuentra a varios kilómetros de ellos. —Me gustan los Thestrales —comenta Lorcan. Albus gruñe. —¿Y qué estupidez es ella? —le espeta. James arquea una ceja y mira a Scorpius como preguntándole: "¿Qué le ocurre a Albus?". Él sólo suspira. —Son caballos alados, dicen que no tienen carne y sólo tienen piel con huesos —murmura Rose, sin mirar a nadie—. Son invisibles para los ojos de quienes no vieron la muerte. —Entonces si vemos a alguien morir, ¿vemos esas criaturas? —pregunta James. —También hay que comprender la muerte —agrega Rose—. Es por eso que algunas personas los consideran augurios del mal. —Y dicen que la Varita de Saúco, ¿ésta del Cuento de los Tres Hermanos?, tiene un núcleo que es uno de los pelos de un Thestral —tercia Lorcan, sonriendo. —Y a nadie le interesa —gruñe Albus. Rose suspira y mira hacia otro lado. James parece más confundido que Lysander. Scorpius se remueve incómodo y Lorcan bufa. Scorpius mira como unos metros más, sus primos gemelos, Mark y Nico, están con sus respectivas novias y dos chicos más que no conoce. Se pregunta cuánto tiempo falta para que lleguen a Hogwarts y pase ese silencio incómodo. —¿Saben, chicos? —dice James, en un intento de tratar aliviar la tensión—. Acá, nuestro amigo Lorcan, parece que gusta de una chica. Perfecto. Albus aprieta los puños. Rose se sonroja violentamente. Scorpius sólo vuelve a suspirar. James se rinde y conversa con los gemelos Scamander. Scorpius está seguro que cuando se vayan a acostar, Albus va a insultar a diestra y siniestra a Lorcan Scamander por besar a la niña mimada.