← Niña mimada · de
Niña mimada — capítulo 23
Octubre llega a Hogwarts con una fuerte lluvia. Gran comienzo de mes, piensa con sarcasmo Scorpius. Él, detesta, detesta, detesta la lluvia. En serio, la odia. ¡Cuántas cosas podría estar haciendo en ese instante si no estuviera lloviendo! Podría relajarse bajo un árbol, por supuesto no bajo el Sauce Boxeador, o podría jugar al snap explosivo con Albus en las bancas, con el sol brillando en el cielo. ¡Incluso sería capaz de hacer la tarea en los jardines mientras que no llueva! Y lo peor de todo, la lluvia lo pone de mal humor. ¡Tonta lluvia! —¡Que lindo día! —es lo primero que dice Rose cuando la encuentra en un pasillo. —Está lloviendo —anuncia Scorpius, con el ceño fruncido. —Lo sé. El día es perfecto. Adoro que llueva. Y eso en defintiva no mejora su humor, mucho menos cuando Rose le empieza de hablar de todas las teorías de cómo se creó la lluvia. Ella dice que el sonido de las gotas chocando contra una superficie dura es bonito para escuchar o mejor aún, para dormir. También dice que esos días es muy reconfortante pasarlos con una taza de café y un buen libro para leer. —Odio la lluvia —avisa Scorpius, antes de que Rose pueda seguir dando más aportes del tema. —¿Cómo alguien puede odiar la lluvia? —pregunta confundida. —¿Cómo alguien puede odiar la oscuridad? —réplica, alzando las cejas. —Buen jugado —acepta, sonriendo—. Cada uno odia lo que quiere, ¿no? —Supongo. Rose ríe suavemente y entrelaza sus dedos alrededor del brazo de Scorpius, tirando de él para que vaya más rápido y llegar antes al Gran Comedor. Scorpius se sonroja por la cercanía. Ella no lo suelta hasta que llegan a la mesa de Slytherin dónde ambos se sientan al lado de Albus, que tiene una cara de sueño. —Entre el entrenamiento y los relámpagos de anoche, estoy totalmente cansado que creo que me voy a dormir en clases —dice como saludo. Al frente suyo, Megan Solace ríe. Albus, Scorpius y Megan quedaron en el equipo de Slytherin, algo que los pone muy contentos a ellos y enorgullece a sus padres. Mientras, Rose ha sido seleccionada como cazadora en el equipo de Gryffindor, recibiendo una gran canasta de golosinas de parte de sus tías Ginny y Angelina. Falta exactamente un mes y medio para el primer partido de la temporada de Quidditch, donde jugarían Gryffindor contra Slytherin, y los niños no pueden estar más ansiosos de que eso ocurra. —¿Puedes creerlo, Albus? ¡A Scorp no le gusta la lluvia! —exclama Rose, como si fuera un pecado. —Tú eres la única loca que le gusta el ruido de la lluvia —dice él, haciendo que su amigo vea con burla a la niña pelirroja, que le saca la lengua de forma infantil. Scorpius mira hacia las ventanas. En serio, ¿qué le gusta de la lluvia a la niña mimada?