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Niña mimada — capítulo 31

—¿Se puede saber qué te ocurre? —le susurra Albus a Scorpius, en voz baja para que el resto del equipo nos los escuche. En los vestidores del equipo de Quidditch de Slytherin, el capitán y cazador Jason Wood, novio de Dominique Weasley, da una charla de motivación a sus compañeros, aunque en realidad éstos, incluyendo a su pareja, tratan de no cerrar los ojos por el sueño. Dominique y Megan Solace, también cazadoras, asienten a cada palabra del muchacho, por mucho que bostezan disimuladamente. Damien Walteby ignora a su capitán y mira fijamente a Lucy, los dos son golpeadores, quien finge que no se dan cuenta; para la desgracia de Walteby, el corazón de la castaña le pertenece a Darren Bloom. Y por último, Scorpius y Albus, guardián y buscador respectivamente, susurran por lo bajo. —Estás enojado —asegura el niño azabache. Scorpius frunce el ceño. —Estoy nervioso —miente. Al parecer, todo su enojo mató sus nervios. —Dime qué ocurre, Scorp. Ambos echan una ojeada a Jason, quien parece conmovido por sus propias palabras, después en susurros Scorpius le cuenta lo que escuchó de la conversación de Lorcan Scamander y Rose. Albus escucha sin interrumpir, aunque se puede ver que él también está enojado: prácticamente su prima aceptó ser la novia de Lorcan en cuarto. Él estuvo tentado a acercarse a James y contarle sobre el beso y esa conversación. —Tu prima no puede tener novia —dice Scorpius fríamente, apretando su  Saeta de Fuego Suprema con fuerza. Él, Albus y Jason son los únicos que poseen ese modelo de escoba. —Lo sé. Ninguna de mis primas, mucho menos mi hermana, deberían tener novios. Hay que meterlas en una escuela para monjas. Scorpius lo mira con confusión. Riendo, Albus le explica lo más detallado posible lo que es una escuela para monjas y su amigo de inmediato dice que hay que meter a Rose ahí adentro. —James debe de comerse sus palabras—asegura Albus entre risas. —¿De qué hablas? —pregunta Scorpius curioso. —James. Él dijo un día antes de que vengas a la Madriguera que tú estabas enamorado de Rose, obviamente nada de eso es verdad —Albus se pone de pie al igual que el resto del equipo, excepto Scorpius, para ir al campo de Quidditch—. Después de todo, tú solo quieres que Rose se aleje de Lorcan por celos fraternales que sentimos todos los primos Weasley, ¿no? —Cl-claro —tartamudea, con sus mejillas rojas—. James se había golpeado la cabeza cuando dijo eso. —¡Es lo que yo pienso! —ríe Albus. Dominique se acerca a los dos y pone sus brazos alrededor de los hombros de los dos niños, exclamando que le patearán el trasero a los leones, sus compañeros gritan de acuerdo. Únicamente Scorpius parece distraído, preguntándose internamente por qué últimamente su vida gira alrededor de la niña mimada.