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Niña mimada — capítulo 30

Scorpius camina tranquilamente por los pasillos de Hogwarts, tratando de relajar sus nervios con éxito. Slytherin contra Gryffindor se enfrentarán al mediodía y recién son las seis de la mañana, el niño duda que alguien se encuentre levantado a esa hora, seguramente al ser un domingo, todos despertarían a las once, tendrían suficiente tiempo para bañarse, cambiarse y desayunar algo antes de ver el partido. Sus padres le habían enviado una carta anoche mediante su lechuza gris perlada, en donde le deseaban suerte para aquel día y que lastimosamente no podrían ir a verlo en su primer partido porque ambos tienen que ir a un lugar importante. Internamente, Scorpius agradece eso, se hubiera sentido más nervioso si sus padres se encontraban presentes en el juego. —Pensé que todo estaba bien entre nosotros. Scorpius se sobresalta al escuchar la voz de su mejor amiga. Le parece extraño que Rose se haya despertado temprano, la chica como cualquier Weasley es de los que se quedan dormidos hasta la tarde. Y ni siquiera la nervios del partido la hubieran despertado. Scorpius se da cuenta que la voz salió de un salón vacío, Rose debe de estar adentro, con alguien y por su tono de voz, debería de estar discutiendo con alguna persona, pero a la vez eso le entristecía. —Todo está bien entre nosotros, Rose —Scorpius frunce el ceño al no reconocer la voz. —¿Ah, si? ¿Y se puede saber por qué me evitas frecuentemente y las pocas veces que me hablar, ni siquiera me miras? —¡Es difícil hablar con alguien que te ha rechazado porque no siente lo mismo que ti! Scorpius pone los ojos en blanco. Lorcan Scamander. —Tengo doce años, no puedo enamorarme a esta edad. ¡Es imposible! —Para el amor no hay edades, Rose. —Escucha, realmente aprecio el gesto tierno que tuviste al renunciar al puesto de cazador para dejarmelo a mí; en serio, eso fue muy dulce. Y yo pondría las manos en el fuego por ti, sé que eres un chico amable, sincero y cariñoso, pero yo en estos momentos no estoy enamorada porque soy demasiado joven para saber que es el amor de verdad. Pero si tú me esperas, no sé, dos años más... Quizá pueda ser tu novia. Éso a Scorpius le cae como un balde de agua fría. No entiende el repentino enojo que se empieza a formar en su interior y el deseo de entrar y darle un buen golpe a Scamander. Furioso, Scorpius se da vuelta y se aleja cada vez más del lugar donde ha escuchado a escondidas a Lorcan Scamander y a la niña mimada.