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Niña mimada — capítulo 43

El 6 de enero, Scorpius se levanta desanimado. Las vacaciones terminan ese día y debe volver a Hogwarts para comenzar el segundo trimestre. Las dos semanas y media que pasó en Malfoy Manor y en la Madriguera fueron las mejores de su vida y no quiere que todo se acabe así nomas. Su abuela trata de animarlo en el desayuno diciéndole que se volverán a ver pronto, pero Scorpius sabe que tiene que esperar cinco meses para eso. —Vamos, campeón, ya volverás a casa de nuevo —le dice su padre, revolviendo su cabello. —¡Pero falta mucho para eso! —En Hogwarts tendrás a Albus y Rose contigo —le recuerda Astoria. Scorpius se sonroja y mira al suelo avergonzado. Luego del casi beso con su amiga, apenas si se hablan y se ruborizan al verse. Por fortuna, nadie reparó esa noche en el roce de sus labios. —Y nosotros te escribiremos cartas seguido —agrega Draco. Scorpius les sonríe a su padre y aprieta con fuerza su carrito. Él le teme a la entrada del Anden 9 y ¾, vive con la idea de que algún día no pueda pasar y se choque contra la pared, muriendo en el acto. Si, una idea estúpida, pero igualmente le teme. Y su miedo aumentó cuando el señor Potter le contó que una vez no pudo pasar con el señor Weasley y se dieron contra la pared de ladrillos grises. —¿Listo? Su madre le sonríe y con él atraviesan el Anden 9 y ¾. Faltan diez minutos para que el Expreso Hogwarts arranque hacia la escuela mágica y Scorpius se los pasa saludando a sus amigos como a los adultos amigos de sus padres. En un momento dado, Sforpius se acerca a Dominique Weasley a preguntarle dónde están los Potter y los Weasley-Granger. —Ni la menor idea —contesta la chica—. Papá intentó llamarlos, pero no contestan. —Deben de estar llegando —supone Victoire, quien acompaña a sus hermanos junto con su novio. Scorpius asiente, no tranquilo. Vuelve con sus padres y se apoya en su madre a esperar a sus amigos, mirando a cada momento a la entrada del Anden. Pero cuando faltan solo un minuto y medio, Draco Malfoy lo alienta al subir, asegurando que si Albus y Rose no entran al tren igualmente llegarán a Hogwarts. Suspirando, Scorpius va a un compartimiento y mira resignado a sus padres. —Ya vien..... —¡Si no suben a ese tren, los asesino! Scorpius gira la cabeza para ver a dos familias correr como poseídos por el Anden, con las miraras de todos en sus espaldas. Scorpius sonríen al ver como adelante de la carrera se encuentran Albus y la niña mimada.