← Niña mimada · de
Niña mimada — capítulo 44
Los Potter y los Weasley-Granger tienen las caras rojas y gotas de sudor en su frente, por la corrida que están haciendo y por empujar a la vez su equipaje. George Weasley suelta una profunda carcajada al verlos. Alumnos se inclinan sobre sus ventanas para ver y sus padres ven a las familias con los ojos abiertos. —Bueno, ahí vienen —comenta Astoria, su marido suelta una risita. Scorpius se apoya sobre su mentón y mira divertido a sus dos mejores amigos, quienes son amenazados por sus madres. —¡La próxima vez se van a levantar a las cinco de la mañana! James, Albus y Rose jadean, apoyándose en el tren, pero no tienen tanto tiempo para hacerlo, porque Ginny Potter y Hermione Weasley los empujan adentro del Expreso Hogwarts, mientras que sus esposos meten sus baúles. Hugo y Lily ríen agotados, apoyándose en sus tíos Bill y Percy. —¿Haciendo ejercicio? —les pregunta Scorpius cuando los tres se reúnen con él. Albus cae bruscamente en los asientos, buscando aire como un perro. —Salimos tarde..... y los coches.... descompuestos.... dos cuadras... correr... —Ustedes también tuvieron que fijarse que los autos estuvieran bien —les reprocha Ginny a Harry y Ron. —Pudieron haber aparecido —dice Draco. —No, no pudimos, porque ellas quieren llegar al Anden como muggles —explica Ron, cansado. Se escucha el silbido del tren, anunciando su partida hacia el colegio Hogwarts y los padres de los amigos de Scorpius se despiden rápidamente de ellos. Scorpius se sienta al lado de Rose, quien ahora con el aliento recuperado, lo ve y se sonroja. Ni Albus ni James notan las expresiones de los dos. —¿Cuándo pasa... la señora del carrito? —pregunta débilmente James—. Necesito agua. —Yo tengo agua. Ahí te doy. Scorpius se para, feliz de tener algo que hacer que la aleje un poco de Rose, y se pone a registrar su baúl en busca de su botella de agua. Cuando la encuentra, se la pasa al primogénito de los Potter, que la bebe como si su vida dependiera de aquello. Después toma Albus y por último Rose. —Recuerdo que en mi primer año también llegue tarde —murmura James—, pero yo si perdí el tren. —¿Y cómo llegaste a Hogwarts? —pregunta Scorpius interesado. —Mamá le envió una carta a Minnie y ella hizo que el tren volviera a buscarme, claro que yo tuve que ser seleccionado para Gryffindor como a las dos de la mañana mientras todo el mundo dormía. Los niños ríen y James se despide de ellos para ir con su primo Fred. Albus también sale del compartimiento para ir al baño y Rose y Scorpius se quedan solos en un silencio incómodo. Finalmente, él suspira. —¿Hablamos, niña mimada?