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Niña mimada — capítulo 50
Scorpius sabe que Rose lo matará pese a lo que está viviendo por no levantarla de su siesta, ya que la niña no quiere perderse ninguna sola clase, por mucho que falten meses para los exámenes finales y que apenas haya alguna posibilidad que justamente lo que sea que hayan enseñado a los Gryffindor hoy salga en los exámenes, ella quiere tener apuntes de todo. Scorpius ruega que los compañeros de Rose hayan tomado nota para dárselo. Scorpius en si no quiso despertarla porque cree que a Rose le hace bien dormir, olvidar un poco el dolor que siente al perder a su abuela materna. Y también le parece muy linda verla tan relajada, con una mano bajo su mejilla y el dedo gordo entre sus labios, parece un dulce y frágil bebé. A Scorpius le gusta verla en ese estado. Pero igualmente sabe que ninguna de esas excusas servirán cuando le diga que faltó a clases por su culpa. Ella real y literalmente lo matará. —Bueno, he tenido una linda vida —dice para si, viendo como Rose se mueve bajo la sábana que le dio, señal de que está a punto de despertarse—. Aunque lamento profundamente nunca haberme llevado bien con los pavos reales del abuelo. —¿Con quién.... hablas, Scorp? —pregunta Rose adormilada, apenas si abriendo un ojo. —Estoy recordando la buena vida que tuve. Una vez fui a Boston con mis tíos, ¿sabes? Fue divertido. —Estás loco —murmura sonriente. Scorpius sonríe y se levanta del suelo, dejando uno de los libros que agarró en el estante con los demás. Camina hacia ella y se arrodilla a su lado, inspeccionandola con la mirara. Tiene los ojos menos hinchados y rojos, pero sigue estando pálida y todavía tiene las ojeras bajo sus párpados. Carraspea y espera que no lo destroce en seguida. —Así que, como que te has perdido todas las clases por estar durmiendo —Rose tarda unos segundos en entender lo que dice y cuando lo hace, se sienta de golpe. —¡¿Qué?! —Bueno, considere que no habías dormido anoche y necesitabas una buena siesta, por eso decidí no despertarte —y junta sus manos en señal de súplica y ruega con los ojos cerrados—. No me mates, soy muy joven. —¡Scorpius Hyperion Malfoy! —Ya te pareces a mi mamá. Cuando tiempo después Albus Potter aparece en la Guarida Greengrass, uno de los lugares que pensó que podría estar su prima favorita y su mejor amigo, se encuentra con una escena muy divertida. Rose está persiguiendo a Scorpius por todo el lugar, tirando cosas de paso, y extrañamente con una sábana sobre su cabeza, mientras el niño chilla de terror y ella le grita insultos. —¡Ayúdame! —le grita Scorpius a Albus cuando lo ve—. ¡Me quiere matar! ¡Rescatame de la niña mimada!