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Niña mimada — capítulo 54
Albus rompe a reír tan fuerte que los que estaban durmiendo anteriormente, dan un brinco y lo miran enfadado. El profesor fantasma Cuthbert Binns, en cambio, ni siquiera se da cuenta y sigue con su explicación sobre la Asamblea Medieval de Magos de Europa como si nada, ni siquiera voltea a ver al alumno de Slytherin. Aunque, claro, si no nota que la mayoría no le está prestando atención, tampoco se va a percatar de la risa del señor Potter. Scorpius se arrepiente al instante de haberle contado a su amigo sobre su corta conversación con Megan Solace, la cual lo mira cada dos por tres. Sinceramente, él nunca notó el amor platónico que ella siente por su persona. Fue tan sorprendente como enterarse sobre la Marca de su padre. Por supuesto que una revelación fue más horrible que la otra. —¡Cállate! Esto es incómodo —le susurra, tirando de su brazo. —Al menos la que te sigue no es nada fea. Scorpius tiene que estar de acuerdo con su amigo. Los dos miran con disimuló a Megan. La niña tiene el cabello rojo, más aclarado que el de Rose, algunas pecas en su nariz y unos bonitos ojos dorados a la luz del sol. Si, es bonita, pero es lo último que le importa. Él verdaderamente no quiere otra cosa de ella que su amistad, aunque tampoco está tan seguro de que quiere seguir siendo su amigo. —Continuando, me aleje de ella tan rápido como pude, ¡hombre, no sabes el miedo que me dio! —exclama en voz baja. Hace una pausa para anotar un poco de lo que dice el profesor Binns para Rose. Albus ríe—. Entonces fui con Marcie, me dejó copiar sus apuntes cuando le dije que era para Rose, también la convencí de que luego le pasará los apuntes de la clase de hoy a Rose. —Retrocede. ¿En serio Megan quiere salir contigo? Scorpius pone los ojos en blanco y decide ignorarla. Albus simplemente ríe y se apoya en su brazo para podría dormir, su amigo quiere hacer lo mismo, pero una parte de él quiere copiar las cosas que dicta el profesor para Rose. Levanta la vista al sentirse observado y se encuentra con la mirara de Megan, quien le guiña un ojo coqueta. Con la cara tan roja como un tomate, agacha la cabeza. ¿Tiene que hacer eso? ¡Por Merlín, solo tiene doce años! —Como que ella quiere violarte, ¿no lo cree? —pregunta Albus, de forma casual. Scorpius pone los ojos en blanco, en ese momento solo tiene ganas de ir a ver a la niña mimada.