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Niña mimada — capítulo 59

El último día de Hogwarts llega y la casa de Slytherin rebosa de emoción al ganar la Copa de las Casas, aunque Gryffindor tampoco debe molestarse tanto, al menos ellos ganaron la Copa de Quidditch, mientras que Ravenclaw y Hufflepuff no ganaron nada. Scorpius y Albus agitan los brazos felices como sus demás compañeros, a la vez que los demás alumnos, la mayoría a regañadientes, aplaude. —¡Silencio, por favor! —pide la directora McGonagall, golpeando su copa una cuchara. El festejo termina al son con los aplausos—. Vuelvo a felicitar una vez a la Casa Slytherin —Melanie Chillton aplaude ruidosamente y los alumnos de su casa la siguen, pero ellos se quedan quietos al ver la mirara de McGonagall—. Bien. Un nuevo curso termina, nuevos magos llegarán y viejos alumnos se irán —ella le sonríe tiernamente a algunos que se gradúan, incluyendo a Molly Weasley—. El que también se va por jubilación es el profesor es la profesora de Transformaciones Karla Williams. James Potter y Lucy Weasley son los que aplauden más fuerte a la profesora que se levanta de su silla para hacer una reverencia. Sus colegas de trabajo también aplauden, pero de una forma más reservada que los alumnos, quienes parecen tenerle mucho afecto a la señorita Williams. Medio minuto después, vuelven a calmarse y la directora les da el permiso para comer tranquilo en la última noche en Hogwarts. Albus Potter toma una papa y se la lleva a la boca mientras mira atentamente a Scorpius. El chico no dejó de sonreír desde hace días y Albus empieza a preocuparse. —¿Es que acaso ha soplado el viento mientras sonreías? —¿De qué hablas? —pregunta Scorpius, sirviéndose un poco de jugo en su vaso. —Has estado sonriendo por días. ¿Qué pasó para que estés tan alegre? Scorpius se encoge de hombros, con una sonrisa pintada en su rostro, y a pesar que intenta no hacerlo, mira hacia la mesa de Gryffindor, justo hacia Rose. Albus se da cuenta y pone los ojos en blanco. —Veo que sea lo que sea que te dijo ella, te mantiene feliz —supone, uniendo su tenedor en el pollo asado—. ¿Pueden saber qué es lo que te dijo? Scorpius niega con la cabeza, sin apartar la vista de Rose, quien parece darse cuenta de eso y voltea solo para ver quien la está observando. Albus y Marcie, sentada al lado de Rose, se miran para saber si el otro sabe porque sus amigos se sonroja y se sonríen como timidez. Scorpius, alejado de lo que piensan su mejor amigo, sigue mirando a los ojos azules de Rose, esperando impaciente el poder irse a su casa, así ir a una cita con la niña mimada.