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Niña mimada — capítulo 58

Mira con nerviosismo el reloj de arena mágico que hay sobre el escritorio de Encantamientos. Scorpius sabe que queda cuarenta y dos minutos solamente para concluir el tercer examen final del curso y hay que contestar treinta y cinco preguntas, pero él no puede escribir ni siquiera su nombre. Mira a su alrededor, cada Slytherin de segundo año está sentado en un pupitre singular para que no se copien, aunque le hayan dado plumas anti-copias. Suspira pesadamente y entierra su cabeza en sus brazos frustrado. —¿Se encuentra bien, señor Malfoy? —pregunta el profesor Flitwick. Scorpius levanta la cabeza y asiente distraído. Las últimas semanas únicamente se la pasó pensando en la declaración de Rose. Ninguno de los mencionó sobre lo que pasó en la biblioteca, ni a Albus Potter ni a Marcie Fields. Ellos siguen hablando, como si no hubiera pasado nada, y Scorpius se siente más histérico por eso. Rose gusta de él. Ella gusta de él. Scorpius. Rose gusta de Scorpius Malfoy. Y eso es algo que él nunca pensó que iba a vivir. Era más fácil aceptar que Megan Solace gusta de él que aceptar que Rose tiene sentimientos por él. Sinceramente, Scorpius no tiene ni idea de que hacer. Siente como un codo le pega a sus costilla y s gira hacia Albus, quien sigue mirado su examen para disimular. —Queda media hora, Scorp. Ponte a hacer el maldito examen. Él asiente y empieza a escribir aún cuando tiene a Rose Weasley en su cabeza, esperado que al menos pueda aprobar con un 7 el examen, aunque lo duda. Su mente divaga en las virtudes de Rose: ella es alegre, le gusta el Quidditch, está ahí cuando la necesitan, tiene la sonrisa más bonita que existe, sus ojos azules son simplemente cautivantes, sus pecas le dan mucha ternura y su cabello rojo... Scorpius se pone rojo ante sus pensamientos y recién se da cuenta que ha finalizado con su examen, lo revisa atentamente para asegurarse que esta bien y tras poner su nombre, se lo entrega al profesor, quien le permite salir del salón como a seis Slytherin que también han acabado. Scorpius camina hacia la salida, le aprieta el hombro a Albus en señal de apoyo al pasar por su lado. Él decide ir al jardín a esperar que Albus termine con su examen y de paso estudiar sus apuntes de Defensa Contra las Artes Oscuras. Pero sus planes quedan en el olvido al ver que en la banca blanca, Rose se encuentra sentada, cantando para un pajarito que se situó en su dedo. Ella canta maravillosamente. —Hey —saluda acercándose.  Rose se sobresalta. —Hey —contesta tímidamente. Scorpius traga saliva y mira al piso. —Yo estaba pensando que... quizá... tú y yo, podríamos ir al cine cuando acabemos este curso. —¿De verdad? —Si. Iremos juntos. Como una cita. A Rose le brillan los ojos y en su rostro aparece una bella sonrisa. Scorpius también sonríe, mirando embobadamente a la niña mimada.