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Niña mimada — capítulo 7
El equipo de Rose ganó el partido. Scorpius y Albus siguen aguantando sus burlas incluso mientras almuerzan. A pesar de que Rose no le gusta jugar mucho al Quidditch, si adora apoyarlo. Scorpius sigue pensando que su amiga es complicada, sobre todo al recordar su caso de fastidio con la oscuridad. Porque, realmente, ¿quién puede sentir enojo al estar oscuros? Una cosa es miedo, pero otra muy diferente es sentir enfado. Aunque, claro, se está hablando de Rose Weasley. —Cacería de Tesoros. Todo el mundo giran hacia la persona que habló. Teddy Lupin ingresa al jardín, con las manos en los bolsillos y una sonrisa ladeada en su rostro, ahora, moreno. Victoire se sonroja al verlo y una tímida sonrisa aparece en su cara. El señor Bill frunce el ceño y rueda los ojos. La pequeña Lily se levanta y corre hacia Teddy, quien la atrapa y le da vueltas en el aire. —Entonces, chicos —retoma la palabra el joven Lupin, caminando hacia la mesa improvisada con Lily—. He escondido anoche y hace un rato bastantes cosas. Hoy a la noche les daré una hoja que tiene lo que tienen que buscar y para hacerlo fácil (o no tanto), habrá acertijos que resolver. Grupos de tres. —¡Eso suena fantástico! —exclama James. —Ey, está mi primito acá —dice Teddy, mientras se estira para sacudirse el cabello a Scorpius—. No me escuchaste cuando te dije que corras, ahora sufrirás por ellos. Un consejo: nunca, jamas, juegues al Quidditch con ellos a la tarde. Son peores que maniáticos. —¡Cállate! —le espetan los primos Weasley, riendo. Scorpius sonríe, sirviéndose jugo. —De cualquier manera, continuemos con la Cacería de Tesoros. El grupo ganador recibiría ésto —Teddy saca algo de su bolsillo y lo levanta para que lo vean. Un cheque de cinco mil libras para que se compren todo lo que quieras en la tienda muggle Funkyn. —¡Oh, por los calzones bombachos de Merlín! —grita Louis, notablemente emocionada. Los niños Weasley exclama también lo feliz que se sienten con el premio. —¿Qué es Funkyn? —pregunta Scorpius confundido. Albus y Rose lo miran como si le hubiera salido un tercer ojo. —¡¿Cómo es que no conoces Funkyn?! —le espeta Roxanne. —Yo..... Er, no sé. —¿Pero cómo es que conseguiste eso, Teddy? —pregunta Ginny Potter. —Hace unos días ayuda a la dueña del local, la señora Betty —Scorpius nota como las miraras soñadoras aparecen en el rostro de sus amigos y se pasan la lengua por los labios—, un hombre le robó su perro, y ustedes ya saben como está obsesionado con ese perro, así que corrí como diez cuadras para atraparlo, pero igual conseguí recuperar el perro..... —Hubieras dejado que se lo lleve... —murmura Rose. Odia los perros. —Y bueno, la señora Betty me dio esto como regalo. Pero yo estoy muy ocupado en la Academia para utilizarlo, así que..... ¡Cacería de Tesoros hoy a la noche! Scorpius sonríe a Albus y a la niña mimada.