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Historia 190886 — capítulo 18

Al día siguiente Hermione y Draco estaban durmiendo, cuando la puerta se abrió y entro Sirius.

−Draco Malfoy.

−Tío antes de que te pongas loco, solo hemos dormido. −Le dijo Draco y para demostrarlo se destapo y enseño que llevaba pantalón y camiseta. −Solo estábamos durmiendo.

−Si papa, solo dormíamos. −Le dijo Hermione y sentándose lo miro. −Jamás haría nada para molestarte.

−Eso espero Herms, porque aun eres muy joven y quiero que vayas a la universidad. −Lo que más quería Sirius es que sus hijos se formaran como personas y no se arrepintieran de nada.

−Papa yo también quiero ir a la universidad. −Y levantándose lo abrazo. −Soy demasiado joven para liarme con hijos y cosas así, ahora me voy a vestir y os doy la sorpresa. −Y dándole un beso en la mejilla se fue.

Cuando Sirius y Draco se quedaron a solas, el chico lo miro. −Tío yo te respeto y jamás haría nada para hacer daño a Hermione.

−Eso espero Draco, porque aunque tú eres mi sobrino, ella es mi hija y ante ella no hay nadie más importe.

−Lo sé tío, solo ha sido hoy, no habrán mas sorpresas.

−Eso espero, ¿tú no tienes casa?

−Si bueno ayer era tan tarde que preferí quedarme aquí, en cuatro días empezamos la universidad y casi no nos veremos.

−¿Dónde vas a estudiar?

−Directamente en la universidad muggle, su plan de estudios es más completo.

−Eso está bien. −Y señalo la puerta. −Ahora fuera y mantendré un ojo sobre ti.

−Uhhh. −Y riéndose se fue.

−Este chico no me tiene ningún respeto. −Se quejo Sirius.

−¿Papa que pasa? −Le pregunto Hermione saliendo del cuarto de baño, aunque en el castillo original no habían baños ni cosas así, habían usado algunas de las tantas habitaciones que habían para hacer baños.

−Que Draco no me tiene miedo. −Y la miro. −Creo que le tendría que hacer una broma merodeadora.

−No papa, eso sí que no, que luego no parareis, y hay muchas cosas que hacer ahora vamos que os tengo que enseñar lo que tenemos preparado para vosotros.

−Sí. −Y se fueron al jardín donde vieron que Charlus y los aurores que protegerían el castillo ya estaban, también se encontraban Theo y otra gente.

−Buenos días a todos. −Les saludo Hermione. −Os hemos hecho llamar porque tenemos un regalo para todos. −E hizo aparecer varias cajas y una cosa que era protegida por una sabana. −Se que Charlus ha hecho dos grupos de aurores, el que estará protegiendo el castillo y el otro que serán los aurores normales, a los aurores normales no se les dará nada, creemos que van muy bien, será a los aurores del castillo quienes cambien, hay que saber diferenciarlos para que no entre nadie en el castillo sin permiso.

−Hemos preparado uniformes nuevos. −Y acercándose a la sabana la quito y les enseño los uniformes. −Espero que os guste.

Sirius acercándose cogió uno y se lo mostro a los demás. −No se vosotros pero a mí me encanta.

−Esta genial. −Le dijo James cogiendo uno y probándoselo, mientras los uniformes de los aurores eran marrones, estos eran negros y diferentes para que no hubiera problemas.

−A partir de ahora solo los que tengan el uniforme negro podrán entrar en el castillo. −Les dijo Theo. −Y como sabemos que un uniforme se puede copiar, hemos preparado otra cosa. −Y abriendo una caja les mostro lo que había. −Son insignias. −Y cogiendo unas cuantas las fue repartiendo. −Charlus, James, Frank, papa. −Y miro al jefe. −Tío las demás las repartirás tu.

−Lo hare. −Dijo sin dejar de mirar la insignia esta era un dragón blanco y a su alrededor era negro.

−Es magia druida. −Les informo Hermione. −Los hemos hecho con la ayuda de mi abuelo Alían, no se le puede engañar, así que no habrán trampas. −Y miro a Orión. −Abuelo para los demás también hay cosas. −Y abriendo otra caja les enseño una placa de madera y llevaba un llavero dragón. −Aunque es madera es druida y como las insignias de los aurores tampoco se le puede engañar.

−Mejor, así no habrán sorpresas desagradables. −Y cogiendo las placas de madera las fue repartiendo. −A los demás se irán repartiendo poco a poco, hay más de veinte personas trabajando aquí.

−Se que las repartirás durante el día. −Le dijo Theo. −Y eso es todo, espero que con esto no hayan problemas de quien entra y quién no, no queremos que este lugar se convierta en un circo.

−Y no lo será. −Le dijo Charlus y miro a sus aurores. −Nos cambiaremos de ropa y ya iremos a trabajar, tenemos que mirar todo bien.

−Tío el tuyo es este. −Le dijo Hermione dándole una bolsa. −Como jefe de aurores no puedes llevar el mismo.

−Gracias. −Y cogiendo la bolsa miro a los demás. −Vamos.

−Sí señor. −Y antes de irse con las cosas, los aurores les agradecieron sus nuevos uniformes.

−Ahora que ya hemos terminado me voy a Londres. −Les dijo Hermione. −Tengo que comprar los libros para la universidad.

−Voy contigo. −Le dijo su madre.

−Gracias. −Y miro a su padre. −Estaremos aquí al medio día, esta tarde quiero dar un paseo por la ciudad para ver cómo están todos.

−Entonces os esperamos para comer, hasta luego.

−Hasta luego. −Y despidiéndose se fue con su madre.

Mientras Hermione y su madre estaban en Londres, Orión estaba en su despacho trabajando, cuando tocaron a la puerta.

−Adelante.

−Orión soy yo. −Le dijo Abraxas entrando. −Ya la estación se ha terminado. −Y se sentó en una de las sillas.

−Menos mal. −Le dijo el hombre. −Creí que empezaría hogwarts y los niños que viven aquí tendrían que irse a Londres.

−Ya ves que no, tendremos cuatro trenes más el de hogwarts, dos que subirán y dos que bajaran.

−Buena idea, ¿Cómo va lo demás?

−Mientras estaba en el ministerio, me he encontrado con Greengrass.

−¿Qué quería ahora?

−Quería saber porque no está en la mesa redonda.

−¿Qué no ha leído los periódicos? Hablando de los periódicos, ¿Qué dicen esta mañana?

Ante esto Abraxas sonrió. −Hablan muy bien de nosotros, de cómo los niños pusieron en su sitio a Fudge y el publico esta de nuestra parte.

−Estupendo, eso es algo importante, y sobre Greengrass, si te lo vuelves a encontrar dile las normas, que no somos nosotros quienes las hemos hecho son Herms y Theo que si quiere estar en la mesa, que lo demuestre.

−Se lo diré y ya he empezado con lo de los sueldos.

−¿Qué tal?

−Los niños tenían razón, algunos cobran autenticas burradas.

−Ya sabes lo que tienes que hacer.

−Si cortarlos, algunos cobran por no hacer nada.

−Eso es lo peor. −Y tocaron de nuevo a la puerta. −Adelante.

−Buenos días Orión. −Le saludo Falon entrando y al ver a Abraxas también lo saludo. −Buenos días.

−Buenos días Falon, ¿Qué tal la academia?

−Por eso he venido. −Y sonriéndoles les dijo: −Ya tengo más de 100 alumnos, desde jovencitos que acaban de terminar la escuela hasta adultos.

−Eso es estupendo. −Le dijo Orión. −Me alegro mucho de que los magos no se cierren en banda y te den una oportunidad.

−Yo también estoy feliz, poco a poco las barreras se irán cayendo.

−Eso lo esperamos todos.

−Solo venía a decirte eso nos vemos.

−¿Falon tienes la placa de entrada?

−Sí. −Y se la enseño. −Al entrar en el castillo me la han pedido.

−Sin ella no se puede entrar así que no la dejes muy lejos.

−Lo tendré en cuenta, nos vemos.

−Sí. −Y viendo como se iba, miro a Abraxas. −Eso es un gran paso.

−Lo es, muchos tienen que entender que los druidas no son malas personas.

−Eso díselo a Dumbledore.

−¿Qué ha hecho ahora?

−Aun nada, pero él es el primero que dice que los druidas son malas personas, que nos quieren conquistar y cosas así.

−Ese hombre es conocido por hacer siempre lo que quiere, así que tendremos que vigilarlo.

−Espero que no moleste mucho, tengo que ocuparme de muchas cosas nos vemos pronto.

−Nos vemos. −Y viendo como se iba volvió a su trabajo.

Por la tarde Hermione y Ginny se fueron a pasear por la ciudad y vieron como las familias compraban los libros para las escuelas.

−Ya quedan pocos días para que empiece, ¿estás preparada?

−Que va. −Le dijo su amiga pelirroja. −No estarás tu ni tampoco Harry.

−Nosotros no estaremos, pero sí que lo estará Luna y seguro que serás la capitana de quidditch.

−Eso lo único bueno. −Y la miro. −Por lo menos me libro un año de Ron.

−Que mala que eres. −Y se rio.

−Lo sé. −Y riéndose siguieron paseando.

−Me gusta mucho esta ciudad.

−A mi también, no tiene nada que ver con el callejón diagon, aquí las calles son grandes y nadie se empuja.

−Eso es lo mejor, ¿has visto a mi hermano?

−No. −Le dijo Hermione. −La última vez que lo vi, fue cuando Draco y yo estuvimos en el callejón paseando.

−El ya sabe que eres la reina y esta como loco, no deja de decir que lo has dejado para que el no sea rey.

−Vaya tontería, aunque este con mil hombres ellos nunca serán los reyes, ni tampoco Luna, esto es algo de mi hermano y yo, nadie más.

−Lo sé y mi padre se lo ha dicho como mil veces pero esta sordo y encima mi madre no ayuda.

−Vaya madre te ha tocado.

−Y que lo jures, ¿no puede ser normal como las demás?

−Creo que no, ¿quieres merendar?

−Si vamos. −Y entrando en una cafetería se sentaron en una de las mesas que había.

Aunque al camarero al principio le sorprendió al ver a Hermione, no tardo mucho en salir de su estupor y se puso a atenderla, aunque fuera la reina ella era un cliente más.