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Historia 190886 — capítulo 2
Hermione estaba durmiendo, cuando empezó a sonar el despertador, quejándose miro que hora era vio que eran las cinco y media apagando el despertador se estiro cuando la abrazaron.
−¿Por qué has puesto el despertador tan temprano? −Le pregunto Draco sin abrir los ojos y abrazándola.
−Tengo una operación a las ocho así que no puedo llegar tarde, además tengo que revisarla una última vez.
−¿Es muy importante?
−Una operación de corazón.
−Eso sí que es importante.
−Mucho. −Aunque se tenía que levantar se giro y abrazo a su marido que se había vuelto a quedar dormido.
Su guapísimo marido, Draco no solo era un amor sino también un buen hombre, ya llevaban nueve años casados y tenían dos hijos, mientras ella trabaja como doctora y medi maga, su marido trabaja en las empresas familiares, tanto las Malfoy como las Black's y ni un solo día se arrepentía de haberse casado con él.
Dándole un último beso se levanto y se metió en el cuarto de baño, una vez estuvo preparada, se fue al cuarto de sus hijos y mientras la pequeña Narcisa dormía tranquila sin destaparse, su diablillo parecía que se había peleado con el edredón y se había destapado, tapándolo de nuevo le dio un beso y entro un momento al cuarto de su padre.
Nada más entrar vio una fotografía de su madre, aunque no la pudo conocer porque Dumbledore la mato, Sirius siempre le explicaba historias y sus abuelos igual, así que era como si la conociera.
−¿Herms? −Sirius que había abierto los ojos la miro. −¿Ya es hora de despertarnos?
−No papa, tengo una operación muy importante a las ocho y quiero revisar todo bien antes de realizarla. −Acercándose lo tapo bien y le dio un beso en la frente. −Te quiero, sigue durmiendo.
−Te quiero. −Y volvió a dormirse.
Con su familia dormida, Hermione cogió sus cosas y subiéndose al coche se fue al hospital, desayunaría allí.
Aunque al principio habían vivido en un barrio mágico en una casa a medias, mágica y muggle, entre todos decidieron vivir en un barrio muggle, allí solo eran una familia mas y los molestos periodistas no molestaban, como Skeeter, esa siempre estaba rondando para saber más de su padre, realmente era molesta.
Olvidándose de esa tipa, llego al hospital y tras aparcar el coche en su plaza, se fue a la sala de médicos y tras ponerse una taza de café se fue a su despacho y se puso a revisar el expediente de su paciente.
Seis horas más tarde, la cirugía por fin terminaba y por suerte todo había ido bien.
Tras tantas horas en la sala de operaciones, Hermione tenía hambre así que tras cambiarse de ropa por un uniforme limpio se fue a la cafetería del centro, allí no solo habían familiares de pacientes sino también habían doctores y enfermeras.
−Buenas Hermione. −Le saludaron unas enfermeras. −¿Qué tal la operación?
−Por suerte ha ido bien, el paciente tendrá que quedarse varios meses para comprobar que todo va bien, pero luego ya podrá volver a casa.
−Eso es lo mejor.
−Sí.
−Hey mirad. −Dijo una enfermera mirando hacia la televisión.
−¿Qué pasa? −Le pregunto Hermione y prestando atención vio que en los créditos ponía algo de Camelot. −Hey Josh ponlo más alto.
−Ahora mismo. −Y cogiendo el mando subió el volumen de la televisión.
Repetimos, parece ser que se han encontrado unas ruinas que podría ser el castillo de Camelot, hogar del rey Arturo Pendragon.
Ante eso ninguno supo que decir, siendo ingleses como eran Arturo, Merlín, excalibur, la mesa redonda y Camelot era una de sus leyendas más importantes, pero que ahora de buenas a primeras dijeran que se las habían encontrado pues era un poco chocante.
−Solo faltaría ahora que también se han encontrado a los descendientes de Arturo y Ginebra. −Dijo una enfermera.
Hermione que se estaba tomando un refresco se atraganto y empezó a toser.
−Hey cuidado. −Le dijo una compañera y quitándole el vaso de las mano le dio unos golpecitos en la espalda.
Cuando termino de toser se limpio y miro a sus compañeras. −No digáis eso, cuando alguien bebe aunque lo hayas dicho en broma es chocante.
−La verdad es que si, disculpa. −Y sonriéndole miro a Josh. −Gracias, ya lo puedes bajar.
−De nada. −Y bajando de nuevo el volumen volvió a sus tareas.
La televisión de la cafetería siempre estaba puesto en las noticias locales, algunas veces los periodistas iban mas rápidos que las propias ambulancias y era importante escucharlas, aunque los periodistas acostumbran a inflar las noticias, ellos como doctores no podían permitirse el lujo de dejar nada al azar.
Horas más tarde, Hermione llegaba a casa cansada, al final del día había tenido otra operación y ese día solo quería meterse en la cama y dormir.
−Buenas noches. −Les saludo Hermione mientras bostezaba.
−Hola cariño, tienes cara de sueño. −Le dijo Sirius mientras le ayudaba a quitarse el abrigo y lo colgaba en una de las perchas. −¿Has tenido un día difícil?
−Más que difícil, ocupado, he tenido otra operación, ¿Qué tal todo por aquí?
−Bastante bien.
−Estupendo, me voy a cambiar de ropa y bajo tengo hambre.
−Draco ya está terminando de preparar la cena.
−Bien.− Y dándole un beso en la mejilla saludo a sus hijos que estaban sentados viendo la televisión y subió a su habitación.
Una vez cambiada bajo y entro en la cocina donde Draco estaba terminando la cena.
−Hola chef. −Y acercándose lo beso.
−Hola hermosa, ¿Qué tal tu día?
−Cansada, ¿has visto las noticias?
−¿Las noticias? No me ha dado tiempo, he tenido varias reuniones, ¿contaban algo nuevo? Aparte de la violencia, los asesinatos y todo eso.
−Sí. −Y lo miro. −Parece ser que han encontrado Camelot.
−¿Camelot el castillo de Arturo?
−Ese mismo.
−Vaya, se que Morgana existió pero siempre creí que eso, lo de Arturo era más una leyenda que otra cosa.
−Si bueno, todos pensamos lo mismo, se que Voldemort lo dijo que mi madre igual ¿pero Camelot? yo sigo diciendo que es alguien que ha encontrado un castillo medio destruido y ya le han puesto la etiqueta de que es Camelot.
−Puede ser. −Escucharon.
El matrimonio se giro y vieron a Sirius.
−¿Papa piensas lo mismo que yo? −Le pregunto Hermione.
−Lo pienso. −Le dijo el hombre que se acerco a la nevera y se puso un vaso de zumo. −Se que tu madre y tus abuelos nos contaron que un día Camelot existió, pues ellos son descendientes de Morgana, pero yo creo que todo es un cuento, si tan importante fue Arturo, Camelot y todo eso, no hubieran dejado que se olvidara ni tampoco que terminara siendo unas ruinas que todos han olvidado y solo lo conocen como leyendas.
−En eso tienes razón. −Le dijo Draco que seguía haciendo la cena. −Sea como sea, cuando abran las ruinas al publico podríamos verlo. −Y miro a su mujer. −Se cuanto te gustan las ruinas y la historia.
−Me parece bien. −Y miro a su padre. −¿Qué dices?
−Es una buena idea, ¿falta mucho para la cena?
−No mucho, diez minutos, he hecho sopa hace frio.
−Sí que lo hace, me voy a ver que hacen los monstruitos. −Y sonriéndoles Sirius se fue con sus nietos.
Unos meses más tarde, cuando llego abril y ya empezaba el buen tiempo, la familia se subió en los coches y se fueron a las ruinas.
Al llegar vieron que ellos no eran los únicos que habían querido ver el lugar, había mucha gente, Hermione miro a su hermano, desde que habían descubierto que eran hermanos, se llevaban estupendamente, y Hermione sabía que no había podría encontrar un mejor hermano que el. −Theo para ser las ruinas de Camelot, es un castillo más bien pequeño.
−Es lo mismo que pienso yo. −Le dijo su hermano y le sonrió. −Creo que como dices han encontrado estas ruinas y le han puesto la etiqueta de Camelot.
−Sí. −Y sonriendo cogió a su hija en brazos. −¿Cissy quieres ver el castillo?
−Si mami.
−Pues vamos. −Y así la familia entro en las ruinas.
Nada más entrar, nubes negras cubrieron el cielo.
Hermione miro al cielo un momento y luego miro a su marido, Draco no estaba muy lejos con Alían. −¿No que haría buen tiempo todo el día?
−Si bueno, ya sabes cómo es el tiempo, impredecible.
−Espero que no nos llueva mientras visitamos las ruinas.
−Eso lo esperamos todos. −Y sin hacer más caso a las nubes siguieron paseando.
Un rato después, cuando terminaron de ver todo el lugar, Hermione, Draco, Theo y Luna que iban un poco atrasados iban hablando mientras Sirius, Lucius y Narcisa se ocupaban de los niños, con cuatro niños no podían distraerse mucho.
−Me ha gustado. −Les dijo Luna.
−A mi también, pero no creo que sea Camelot, sigo diciendo que es demasiado pequeño. −Le dijo su cuñada.
−Eso no te lo puedo decir. −Le dijo la rubia. −Nadie lo ha visto en siglos.
−Si bueno, si hubiera existido en verdad, no creo que fuera tan pequeño.
−Yo también lo pienso. −Le dijo Theo.
−Chicos rápido. −Les dijo Sirius que los esperaba más adelante. −Ha empezado a llover.
−Ya vamos. −Les dijo Draco y cogiendo fuerte la mano de Hermione iban a salir de las ruinas cuando un rayo cayó justo al lado de donde estaban y todo se volvió negro.
−Hermione, Hermione. −Draco grito buscando a su mujer, cuando el rayo había caído justo a su lado, todo se había vuelto negro y al despertarse vio que no estaba a su lado.
Por suerte su castaña no se encontraba muy lejos, acercándose la cogió en brazos y tras apartarle el cabello de la cara vio que tenía sangre en la frente.
−¿Draco como esta? −Le pregunto Theo acercándose con Luna. −¿Mi hermana está bien?
−Tiene sangre en la frente, pero por suerte respira. −Y lo miro. −¿Puedes curarla?
−Lo puedo intentar. −Y acercando la mano a la frente de Hermione la quiso curar, pero no paso nada.
−Joven Pendragon, tus poderes han sido sellados. −Escucharon que decían.
−¿Quién habla? −Theo colocando a Luna detrás de él, miro a su alrededor.
−Joven Pendragon es el momento en que Camelot vuelva a brillar como un día lo hizo.
−¿Quién habla? Aparece. −Theo que pensaba que no le harían caso, se equivoco, una hermosa mujer apareció y los miro. −¿Quién eres?
−La dama del lago.