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Historia 190886 — capítulo 3

−¿La que protege excalibur?

−Un día ese fue mi trabajo y con orgullo lo realice, ahora no tengo ningún trabajo, solo ver como Camelot es consumido por el tiempo siendo olvidado, tanto por los hombres con poderes, como los que no los poseen.

−¿Y qué quieres que hagamos nosotros?

−Quiero que llevéis a Camelot a una nueva era.

−Antes de nada, si quieres que te escuchemos, cura a mi hermana. −Le dijo Theo. −Sin ella no haremos nada.

−Con gusto la curare. −Y acercándose puso la mano en la frente de Hermione y no solo le curó sino que la sangre desapareció.

Hermione no tardo mucho en despertarse y al ver a Draco le sonrió. −Hola.

El hombre al ver a su mujer se tranquilizo y la abrazo. −¿Estás bien?

−Sí, ¿Qué ha pasado?

−Nos hemos encontrado a la dama del lago, o más bien ella nos ha encontrado a nosotros. −Y levantándose la ayudo a levantarse.

Hermione sonriendo a su familia miro a la dama. −¿Por qué nos has traído aquí?

−Quiere que devolvamos a Camelot su antigua gloria. −Le dijo Theo.

−No lo haré. −Le dijo la castaña. −Por mi Camelot se puede quedar donde está.

−¿Por qué? −Le pregunto la dama sin entender. −Camelot es parte de tu historia.

−Puede ser, pero también lo son mi madre, mis abuelos y mucha otra gente y ellos están muertos, además siempre que se cambia algo, el futuro cambia y no perderé a mis hijos.

−En eso Hermione tiene razón. −Le dijo Draco a la dama. −Tú nos pides que protejamos Camelot, un castillo en ruinas, ¿y qué pasa con mi suegra, mis abuelos, mis tíos y cientos de personas que no tuvieron la culpa de nada y ahora están muertos?

−Si quieres Camelot tendrás que darnos algo a cambio. −Le dijo Theo.

−Está bien.

Ante eso todos se quedaron parados, la dama les decía que no le importaba darles lo que pedían.

−¿Nos darás lo que pedimos?

−Os lo daré, el castillo de Camelot es demasiado importante para que se quede donde esta, así que os daré lo que pedís.

−Es demasiado sencillo. −Les dijo Draco.

−Draco. −Hermione lo regaño. −No digas eso. −Y miro a la dama. −Disculpa a mi marido el es así de desconfiado.

−No pasa nada, viviréis un año en Camelot para descubrir la manera de conservarlo en el tiempo, cuando ese año termine os daré un mes para que podáis compartir con alguien lo que sabéis, y entonces volveréis.

−¿A nuestra época?

−Por desgracia no podrá ser.

−¿Y qué pasa con mis hijos, mis sobrinos? −Le pregunto Theo.

−Los encontrareis pero no viajando por el mismo camino, ahora es el momento de que partáis a vuestro nuevo destino, jóvenes Pendragon. −Y sin decir nada más los cambio de ropa y de pronto se vieron en un bosque.

En el bosque, los cuatro se miraron entre si y luego miraron a su alrededor, era un bosque muy espeso con arboles grandes y llenos de hojas.

−A saber dónde estamos. −Se quejo Hermione.

−Por lo menos nos ha cambiado de ropa. −Le dijo Luna.

Ante eso los cuatro se miraron y vieron que efectivamente los habían cambiado de ropa.

−No destacaremos. −Le dijo Theo y vio que aun llevaba su colgante, sus pulseras y sus anillos.

−¿Qué hacemos ahora?

−Caminar. −Le dijo Draco. −Tenemos que salir de este lugar.

−¿Si pero por donde?

−Esa es la pregunta del siglo. −Le dijo Hermione.

−Caminaremos un poco y haber si tenemos suerte y encontramos un camino. −Les dijo Draco y cogiendo a Hermione de la mano y Theo a Luna se pusieron a caminar.

Aunque no sabían dónde estaban, el estar juntos hacia que aquello no fuera tan malo.

−¿Creéis que la dama cumplirá su promesa? −Les pregunto Hermione. −Quiero ver a mi madre, pero no quiero perder a mis hijos.

−Es normal. −Le dijo Draco. −Y sobre lo de la promesa, los más poderosos acostumbran a mentir más que otra cosa así que hasta que no tenga de nuevo a los niños delante no me la creeré.

−Si miente la matare, aunque luego tenga que pasar por la eterna condenación. −Les dijo Theo.

−Eso de la eterna condenación ha sonado muy bíblico. −Le dijo Hermione y miro a su hermano. −¿Estás leyendo la biblia?

−No, solo que parecía adecuado decirlo. −Y se rio. −Me ha gustado.

−Luna creo que vas a tener que controlar lo que ve. −Le dijo Draco a su cuñada.

−Lo sé. −Y sonrió a su marido. −El tiene razón.

−Sí. −Y los miro. −Ahora que nos hemos relajado un poco, tenemos que ver cómo hacemos para que Camelot no se pierda en el tiempo.

−Ni idea, ojala estuvieran los abuelos aquí, ellos siempre tienen buenas ideas. −Les dijo Hermione.

−Antes de pensar que hacer, tenemos que llegar a Camelot.

−Eso es lo primero. −Y siguieron caminando.

Un buen rato después, se encontraban un grupo a caballo, y parecían soldados.

−¿Qué hacéis por aquí? −Les pregunto uno de los soldados. −¿Os han atacado?

−Nos hemos perdido. −Le dijo Theo. −Íbamos en carro, cuando se ha roto una de las ruedas y como nos han dicho que la ciudad más cercana no estaba muy lejos, hemos decidido ir andando, pero no contábamos que el bosque se vería todo igual.

−La ciudad más cercana es Camelot y no está muy lejos. −Y miro a sus soldados.− Los acompañaremos a la ciudad, no podemos dejar que pasen la noche aqui, no sabremos que nos encontraremos.

−Sí mi señor. −Le dijo uno de los soldados. −¿Nos acompañáis?

−Si gracias. −Draco ayudo a su mujer a montar en uno de los caballos y Theo a Luna, cuando las mujeres estuvieron listas, Draco miro al hombre que había hablado primero. −No me he presentado lo siento me llamo Draco. −Y señalo a su mujer. −Ella es mi mujer Hermione.− Y miro a sus cuñados. −Ellos son mis cuñados, el hermano de mi mujer Theo y su mujer Luna.

El hombre asintió. −Yo soy Arturo. −Y miro a los soldados. −Vamos.

−Si mi señor. −Y cuando Theo y Draco ya estuvieron en sus caballos, se pusieron al galope y pronto se vio el gran castillo de Camelot.

−Hermoso lugar. −Dijo Hermione.

−Lo es, es el castillo más hermoso del lugar. −Le dijo Arturo mirándola. −¿De donde venís?

−Del sur.

−Hermoso lugar.

−Sí, pero nada como este lugar.

−Vamos. −Les dijo Arturo. −Pronto el sol se ocultara.

−Si mi señor. −Y volvieron a ponerse al galope, al llegar a la ciudad, cuando los habitantes vieron que venían con más gente se preguntaron si había pasado algo.

−No ha pasado nada. −Les tranquilizo Arturo. −Ellos solo han perdido su carro, los bosques son seguros.

Ante eso los habitantes se tranquilizaron y volvieron a sus obligaciones.

−Gracias por todo. −Le dijo Draco a Arturo. −Sin vosotros aun estaríamos en el bosque.

−No es nada. −Y miro a los soldados. −Vamos que nos esperan.

−Sí. −Y una vez los cuatro se bajaron de los caballos se alejaron.

Cuando se quedaron a solas, Hermione miro a su familia. −¿Cómo es que entendemos ingles medieval?

−Ni idea, puede que sea gracias a la dama.

−Puede ser, ¿buscamos una posada?

−Sí, estoy cansada. −Le dijo Luna.

−Ahora iremos a descansar. −Le dijo Theo.

−El problema es que no tenemos dinero.

−La dama se ha olvidado de ello.

De pronto una pequeña bolsa apareció colgada del brazo de Draco.

−Veo que nos escucha. −Les dijo el hombre.

−Sí que lo hace, mira dentro haber que hay. −Le dijo Hermione.

−Sí. −Y abriendo su bolsa, saco una pequeña bolsa de cuero con monedas.

−No sé cuanto tendremos pero hasta que encontremos trabajo nos tendrá que durar.

−Seguro que encontramos algo. −Le dijo Theo.

−Eso espero pero ahora nos iremos a descansar. −Y así guardando de nuevo las monedas se fueron a buscar una posada que no tardaron mucho en encontrar, después de comer, ya se fueron a sus habitaciones.

Draco que tenia abrazada a Hermione no dejaba de mirarla. −¿Te preocupa algo?

La mujer girándose lo miro. −Bastantes cosas, primero hemos salido de nuestra época y nos han traído a una época donde hay de todo, miles de enfermedades y sin curas buenas, también tenemos a Morgana por aquí, si muere antes de tiempo, ni mi hermano ni yo naceremos. ¿Quieres que continúe? ¿O ya te has enterado?

−Lo he entendido. −Y la abrazo fuerte. −Pase lo que pase, estamos juntos y siempre lo estaremos y nunca nos separaran.

−Se que siempre estaremos juntos. −Y lo beso. −Por eso no me pongo a gritar.

−¿Y qué te parece Camelot? Esto sí que es grande.

Ante eso Hermione se rio. −Sí que es grande, ¿te lo imaginas en nuestra época? Con nuestras casas, seria hermoso.

−Sí que me lo imagino, pero antes tenemos que ver como lo protegemos para que llegue a nuestra época.

−Eso no lo sé. −Y vio que llevaba puesto el colgante de dragón que un día le regalo. −Puede que el dragón nos ayude.

−¿El dragón? −Y miro su colgante. −¿Hablas de mi colgante?

−Sí, los colgantes y las pulseras nos protegen puede que también protejan a Camelot.

−¿Y cómo hacemos eso?

−Ni idea, mañana hablaremos con Theo y Luna.

−Mañana hablaremos con ellos, ahora a dormir, ya se está haciendo tarde y seguro que estas cansada.

−Sí. −Y cerrando los ojos le dijo: −Arturo es muy atractivo.

−Oye. −Protesto Draco. −No puedes mirar a otros hombres.

−¿Y quién dice eso?

−Yo. −Y abrazándola fuerte le dijo: −Te quiero.

−Te quiero. −Y abrazados, poco a poco se fueron quedando dormidos.