← Historia 190886 · de
Historia 190886 — capítulo 25
Hermione lo llevo a un restaurante de comida italiana.
−Buenas tardes. −Le saludo el camarero.
−Buenas tardes, por favor dos lasañas, pan de ajo con queso, dos refrescos y dos tiramisu.
−Ahora mismo señorita.
−Gracias.
−No tardo. −Y se fue a buscar la comida.
−¿Qué es una lasaña?
−Ahora la probaras. −Le dijo Hermione y le sonrió.
Una hora más tarde, ya habían terminado de comer y mientras Hermione pagaba Arturo sonreía.
−¿Estaba buena?
−Buenísima, en este lugar hay comida muy buena.
−Sí que la hay, ahora pasearemos.
−Sí. −Y aprovechando que Arturo estaba de tan buen humor se fueron a pasear.
Por la tarde, al regresar al castillo, se sentaron con los demás para cenar.
−¿Qué tal la tarde? −Les pregunto Sirius.
−Muy bien papa. −Le dijo Hermione. −Hemos ido a comer a un restaurante italiano y aunque yo ya había comido me ha entrado todo de golpe, y luego hemos ido a pasear y a unos dos kilómetros hemos encontrado un edificio antiguo.
Ante eso todos la miraron.
−No sabíamos que habían edificios por aquí.
−Eso no es lo más extraño.
−¿Qué es lo más extraño?
−Que ya estaba derruido en la época de Arturo.
−¿En serio? −Le pregunto Orión a Arturo.
−Sí, es muy antiguo, es de la época de mi bisabuelo o más atrás.
−Estaría bien estudiar el lugar. −Les dijo Hermione y miro a su marido. −Mañana, iré con Remus a investigarlo.
−Ir con cuidado, no sabemos si hay alguna piedra suelta, no me gustaría que os hicierais daño.
−Iremos con cuidado. −Le dijo su mujer.
−Bien. −Y miro a Arturo. −¿Ya has tomado una decisión?
−Sí, he decidido irme con Merlín, ahora que se su secreto los dos estaremos bien.
−Eso está bien, le pediré a mi suegro que lo busque.
−¿Y cómo hará eso? Son mil años atrás.
−Si bueno, el puede hacerlo pero es mejor no preguntar, algunas cosas son mejor no saberlas.
−Eso es lo mejor. −Le dijo Hermione y sonrió a Arturo. −Ya verás lo feliz que él se pone al verte.
−Eso espero.
−Ya lo veras.
−Ahora es hora de cenar. −Les dijo Sirius.
−Si papa. −Le dijo la castaña y sonriendo a Arturo presto atención a su plato.
Mientras en Camelot pasaban todas esas cosas, en Rumania Ron ya se había acostumbrado a su nueva vida, por la mañana iba a la academia y por la tarde ayudaba a su hermano.
−¿Ron que tal tu día? −Le pregunto Charlie mientras cenaban.
−Bien.
El chico estaba contento con su hermano, aunque al principio había sido duro estar lejos de su familia, las cosas habían ido mucho mejor de lo que esperaba, poco a poco Ron volvía a ser el chico que una vez fue, incluso había aceptado ir a ver a un psiquiatra.
−Charlie.
−Ron.
−¿Crees que Hermione está enfadada conmigo?
Ante eso el chico lo miro. −¿Por qué piensas eso?
−Porque no me ha escrito, me han escrito todos menos ella.
−No está enfadada contigo, solo que le dijimos que no te escribiera hasta que pasara un tiempo, ¿Por qué no le escribes tu? Y así le explicas todo lo que estás haciendo.
−¿Tú crees?
−Lo creo, después de cenar te ayudare a escribirle una carta.
−Gracias.
−De nada, ¿Cómo te va con el psiquiatra?
−Bien, me escucha.
−Eso está bien. −Y le sonrió, sabía que su hermano siempre se había sentido menos al tener tantos hermanos mayores y que con tantos hijos sus padres no habían podido darle la atención que necesitaba, pero allí los dos solos él podía cuidar de el cómo necesitaba.
Un rato después, cuando terminaron de cenar y de limpiar, Charlie le ayudo a escribirle una carta, cuando la tuvieron lista la ataron a la pata de una lechuza y vieron como se alejaba.
Al día siguiente en Camelot, Hermione entraba en el comedor para desayunar cuando vio a sus padres y su abuelo hablando.
−Buenos días. −Les saludo Hermione. −Es demasiado temprano para hablar.
Sirius la miro. −Has recibido carta de Ron.
Al escuchar eso, la chica se olvido de todo y se acerco corriendo.
−¿Dónde está?
−Aquí. −Y se la dio.
Hermione cogiéndola la abrió y se puso a leerla.
−¿Qué cuenta? −Le pregunto Orión.
−Dice que le gusta mucho Rumania que Charlie le deja ayudarle a cuidar de los dragones y que la academia está bien.
−Eso está muy bien. −Le dijo Sirius. −¿Quieres que luego le escribamos una carta?
−Si papa. −La chica asintió. −¿Le puedo enviar un regalo?
−¿Qué regalo?
−Un libro de dragones.
−Eso está muy bien. −Le dijo Orión. −Herms, Ron va a un psiquiatra en Rumania, y según Charlie aunque las cosas van bien es demasiado pronto para que sepa algunas cosas, así que solo le puedes hablar de ciertos temas.
−Lo entiendo. −Le dijo Hermione. −Yo solo quiero que se ponga bien de nuevo.
−Y lo hará, su actitud positiva es la que está haciendo que mejore tan deprisa, ahora desayuna y luego Sirius te ayudara con la carta.
−Sí. −Y feliz de tener correspondencia de Ron, se puso a desayunar.
Una vez termino de desayunar, Sirius y ella se fueron a la ciudad a comprar un libro para Ron, cuando lo tuvieron volvieron al castillo y se pusieron a escribirle la carta.
Cuando Sirius comprobó que esa carta no haría daño a Ron, la juntaron con el libro y atándola a la pata de una lechuza dejaron que se fuera.
−Ahora solo hay que esperar. −Le dijo Sirius a su hija. −¿Qué vas a hacer ahora?
−He quedado con Pansy para ir a pasear por Camelot.
−Entonces ves, seguro que ya te espera.
−Sí, nos vemos luego. −Y dándole un beso se fue.
En la ciudad, Pansy estaba esperando a Hermione cuando se encontró con Daphne y otras chicas.
−Pansy.
−Daphne. −La chica la miro, nunca se habían terminado de llevar bien.
−¿Estas esperando a tu novio?
−Seguro que se han olvidado de ella. −Dijo otra chica.
Ahora entendía porque no se llevaba bien con ella ni con sus amigas, eran malas.
−No, no he quedado con Blaise, y el y yo somos muy felices, nos casaremos esta primavera.
−Pansy. −Hermione se acerco corriendo y al parar cogió aire. −Siento llegar tarde, es que he recibido una carta de Ron y la he contestado.
−No pasa nada, mientras te esperaba estaba atendiendo a estas chicas tan amables y simpáticas.
Ante eso Hermione vio que Pansy no estaba sola, estaba con Daphne y las demás.
−No os había visto.
Ante eso Pansy, tuvo que hacer un buen esfuerzo para no reírse.