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Historia 190886 — capítulo 24
Un par de horas más tarde, la castaña intentaba dormir pero era imposible, los truenos y los rayos no le dejaban hacerlo, así que poniéndose una bata se fue a buscar un vaso de leche caliente.
Durante el camino a la cocina, se encontró a varios aurores haciendo guardia.
−Buenas noches.
−Buenas noches, ¿no tienes sueño? −Le pregunto un auror amigo de su padre.
−Sí, pero me es imposible dormir, ¿has visto los truenos y los rayos?
−Si da miedo, ¿Qué vas a hacer?
−Ir a la cocina a buscar leche.
−No tardes, se que mañana tienes universidad.
−Sí, no tardare. −Y dándole las buenas noches se fue a la cocina.
Una vez se tomo su vaso de leche caliente, no tardo mucho mas en dormirse.
Al día siguiente Hermione y los demás se iban a la universidad, mientras Orión le enseñaba la ciudad a Arturo.
−¿Qué te parece?
El chico lo miro. −Se parece mucho.
−Solo hemos cambiado algunas cosas, y hacer las casas más grandes.
−¿Y los niños? No he visto ninguno.
−En la escuela.
−A si Hermione me ha hablado de ese lugar, un sitio donde los niños estudian.
−Sí, ven que te lo enseño. −Y lo llevo a una calle donde había un edificio muy grande de dos pisos. −Esta es la escuela.
−¿Y van todos los niños?
−Hasta los once años, cuando tienen esa edad se van a otra escuela, donde les enseñan magia.
Ante eso Arturo lo miro. −No sé si me acostumbrare a eso de la magia.
−Dale tiempo. −Le dijo Orión. −Veras con el tiempo que la magia no es mala, pero para eso lo tienes que ver con tus propios ojos.
−Señor Black. −Un auror se acerco. −Siento molestarle pero tengo una carta para usted. −Y se la dio.
−Gracias. −Y se puso a leerla.
−¿Todo bien? −Le pregunto Arturo.
−Sí, es del juzgado, Dumbledore tu secuestrador va a ir a juicio. −Y miro al auror. −Gracias por la carta, vuelve a tu puesto.
−Sí señor. −Y se fue.
−Ven que aun hay cosas que enseñarte. −Le dijo Orión a Arturo.
−Sí. −Y volvieron a su paseo.
Mientras paseaban vieron que muchos se quedaban mirándolos.
−¿Me miran a mi? −Le pregunto Arturo.
−Puede ser, pero también me miran a mí.
−¿Y porque? ¿Ha hecho algo mal?
−No, no he hecho nada mal, siempre es así.
−¿Y porque?
Orión lo miro. −Mi familia es la más poderosa del mundo de la magia, y ahora con mis nietos siendo los reyes de Camelot hay más interés, pero no les hagas caso, ya se cansaran de mirar, ya es hora de regresar, pronto será la hora de la comida.
−Como quieras, no me acostumbro a esto.
−Es normal, ya tengo a gente trabajando en ello, si hubiera alguna posibilidad de que vuelvas, lo harás. −Y entrando en el castillo vieron a Alían.
−Buenos días.
−Buenos días Orión. −Y miro a Arturo. −Buenos días.
−Buenos días.
−Arturo el es un druida. −Le dijo Orión. −El líder de su pueblo y el abuelo de mis nietos. −Y miro al hombre. −¿Alían has encontrado algo?
−He encontrado algunas cosas, para que Arturo pueda regresar, pero no será al mismo sitio.
−¿Cómo es eso?
El hombre miro al rey. −Arturo regresaras a un sitio donde ya estás muerto, no volverás a ser el rey.
−¿Y que pasara con Camelot?
−Lo poco que se es que tras tu muerte, el padre de Ginebra se quedo el reino y lo junto con el suyo, el nombre de Camelot desapareció.
−Así que si vuelvo, tendré que ver como mi reino y mi gente es saqueada por otro rey.
−Si Arturo lo siento, es eso o volver más atrás.
−¿Mas atrás?
−Si, en un lugar donde solo estés tu, ni Merlín ni Ginebra ni nadie que conozcas.
−¿Y eso es posible?
−Sí, pero no te lo recomiendo, puede que llegues a una guerra u otra cosa y estarías totalmente solo.
−¿Puedo pensármelo?
−Claro que sí, hay muchas cosas de las que pensar, igual sigo investigando por si hubiera algo que hacer.
−Gracias. −Y miro a Orión. −No tengo hambre, me retirare.
−Lo entiendo, nos vemos mas tarde.
−Sí. −Y se fue.
El viernes por la tarde, cuando Hermione termino la universidad se fue a su casa y tras coger las cosas se fue a Camelot, al llegar vio que el ambiente estaba tenso.
−¿Abuelo que pasa? −Le pregunto Hermione a Orión.
−El juicio de Dumbledore ya ha sido programado.
−¿Cuándo será?
−En dos semanas.
−¿Tanto?
−Sí, hay cosas que preparar.
−¿Pero qué cosas? Si todos sabemos que es culpable.
−Si bueno, así lo han decidido los jueces.
−Tendremos que esperar, ¿hay algo más?
−Sí, Arturo no sale de su cuarto, está deprimido.
−¿Por qué?
−Alían le ha dado dos opciones.
−¿Qué opciones?
−Una volver a su tiempo pero sin poder recuperar su trono y otro más atrás.
−En los dos pierde.
−Lo sé, cariño pero de momento es lo único que hemos encontrado.
−Lo voy a ver.
−¿Has comido?
−Sí, he comido con unas amigas.
−Eso está bien, que tengas amigas y no te quedes aquí todo el tiempo.
Hermione le sonrió. −Lo sé abuelo, nos vemos luego.
−Sí. −Y viendo como se iba volvió a su trabajo.
Hermione saliendo del despacho de su abuelo se fue al cuarto de Arturo donde toco.
−No quiero ver a nadie.
−Arturo soy yo.
El chico al escuchar la voz de Hemrione le dijo que pasara.
−La chica entrando vio que estaba sentado en su cama.
−¿Qué tal la semana?
−Mal. −Le dijo.
−Ya me han explicado algo, sabes que te puedes quedar aquí.
−No quiero.
−¿Y porque no?
−Porque tu estas con Draco. −Y la miro. −Y no quiero ver a ese tipo.
−Yo lo quiero a él, lo tienes que entender.
−Sí que lo entiendo, pero eso no quiere decir que no me guste.
−¿Por qué no vas con Merlín? El es tu amigo, seguro que te extraña, y el mundo es muy grande sin necesidad de estar en Camelot.
−¿Tú crees?
−Claro, seguro que Merlín te recibiría con los brazos abiertos y tú ya sabes su secreto así que no habría problemas.
−Merlín es de los pocos que podía decir que realmente era un amigo, aunque no me dijera lo de la magia.
−El solo lo hizo para protegerte, para que no lo miraras mal, sabía que tu padre no lo aceptaría y quería estar a tu lado.
−Me he dado cuenta de que solo contigo puedo hablar.
Hermione le sonrió. −Y yo me alegro de que puedas hablar conmigo, ¿has comido?
−No, no tenía hambre.
−No puedes estar sin comer, ven te voy a enseñar uno de los mejores platos del mundo.
−¿Qué plato?
−Eso lo veras, ahora ven. −Y cogiéndole de la mano salieron de la habitación y bajando las escaleras se encontraron con Orión, Cygnus, Abraxas, John y Charlus. −Cuando estáis los cinco juntos, es que se acerca el fin del mundo.
−Nada del fin del mundo. −Le dijo Cygnus. −¿Dónde vais?
−Tío le voy a llevar a la ciudad para que pruebe una lasaña y luego nos iremos a pasear.
−Entonces os dejamos, pero recordar estar aquí para la cena.
−Sí. −Y diciéndoles que luego los verían se fueron.