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Historia 190886 — capítulo 7

Al día siguiente tras desayunar Hermione se fue al castillo y vio que estaban preparando una hoguera y no muy lejos estaba Merlín.

−Buenos días, ¿Merlín que ha pasado?

−Ayer encontraron dos druidas, han atrapado a uno y esta tarde lo quemaran.

−Qué barbaridad.

Merlín la miro. −Mejor no digas nada.

−No diré nada, pero sigo diciendo que es una barbaridad.

−Lo es, ¿vas a trabajar?

−Sí, nos vemos. −Y despidiéndose se fue.

En ese momento estaba enfadada con todos, que mal les había hecho los druidas para que los tuvieran que matar, esperaba que Uther se muriera de una indigestión.

Por la tarde vio con horror como el pobre chico moría quemado.

En el patio muchos los miraban, Theo y Draco estaban a un lado asqueados.

−Theo no aguanto más en este lugar, hay que terminar con esto cuanto antes.

−Lo sé. −Y lo miro. −Creo que he encontrado la solución.

−¿Cómo?

−Usando nuestros colgantes y una semilla, algunos árboles llevan siglos vivos.

−Es una buena opción pero hay que encontrar arboles fuertes.

−Los buscare y espero que antes de un mes ya tenga los arboles y los podamos plantar.

−Avísame si necesitas ayuda.

−Lo hare. −Y viendo una última vez como las llamas consumían al pobre chico se fueron.

En el interior del casillo Hermione seguía trabajando cuando se encontró a Morgana.

−¿Mi lady está bien?

−No, han matado a un chico porque es diferente.

−Lo he visto y no me ha gustado.

La chica la miro. −A mi tampoco e intente pedir clemencia pero el rey no ha querido escuchar, dice que la magia es mala.

−No es mala, solo diferente. −Y la miro. No por ser diferente es malo.

−Díselo a él, que no le entra en la cabeza.

−Hay algunos que son necios y no les entra nada en la cabeza, me tengo que ir, tengo que seguir trabajando.

−Yo me iré a mi habitación a descansar.

−¿Quiere que le acompañe?

−No gracias. −Y despidiéndose se fue a su cuarto mientras Hermione volvió a su trabajo.

Durante las horas siguientes Hermione solo quería que se terminara ese día infernal así que cuando llego la hora de salir se despidió de sus compañeras y se fue.

En la entrada vio que Draco la esperaba, acercándose corriendo lo abrazo fuerte. −Quiero volver a casa.

−Lo sé hermosa, pronto volveremos, Theo ya ha encontrado una solución, ahora solo tenemos que encontrar un árbol que viva mil años.

Ante eso la castaña asintió y pasándole un brazo por la cintura apoyo la cabeza en su hombro y así se fueron a la posada.

Un par de semanas más tarde, Theo ya había encontrado unos árboles que cumplirían tal importante trabajo y cogiendo los colgantes y las pulseras que habían guardado nada más llegar para que nadie las viera, se puso con las pruebas, aun quedaban algunas pruebas que hacer antes de irse.

Ese día en el castillo Hermione estaba recogiendo la habitación de Morgana cuando entro la dama y Arturo.

−Buenos días. −La saludaron.

−Buenos días, ya casi termino.

−No tengo ninguna prisa. ¿Qué tal estas? −Le pregunto Morgana.

−Bien. −Y la miro. −Pronto volveré a casa.

Ante eso los dos la miraron.

−¿Te vas?

−Sí, hemos visto que no estamos hechos para la ciudad, volveremos a nuestro pueblo, todos estamos de acuerdo.

−Aquí te extrañaremos.

−Gracias, yo también os extrañare, han sido unos meses muy interesantes. −Y cogiendo la ropa sucia y colocándola en un cubo se despidió y se fue.

Mientras volvía a la cocina Hermione solo contaba los días que faltaban para volver a su casa, echaba de menos a todos.

Unos días más tarde Theo les decía que los arboles habían sobrevivido a las pruebas así que los plantarían, alrededor de todo el castillo en total diez por si alguno moría que la barrera protectora no desapareciera.

−Nos quedaremos dos semanas más. −Les dijo Theo. −En cuanto vea que los arboles viven bien nos iremos.

−Mientras tu miras lo de los arboles, yo mirare quien es mejor para contar todo lo que vivimos con Voldemort. −Le Draco.

−Te lo encargo.

−Sí. −Y miro a las mujeres. −¿Contentas?

−Mucho, me voy a trabajar, nos vemos por la tarde.

−Sí. −Draco la beso y vio como se iba.

En el castillo Hermione se encontró con Arturo y Merlín.

−Buenos días.

−Buenos días, Hermione, te veo contenta. −Le dijo el joven escudero.

−Es que lo estoy, en dos semanas volvemos a casa, ya estamos terminando de hacer los preparativos, tengo muchas ganas de volver. −Y le sonrió. −Me tengo que ir a trabajar. −Y despidiéndose de Merlín y haciendo una reverencia a Arturo se fue.

−Merlín no digas nada. −Le dijo el príncipe.

−Yo no digo nada, tengo que ir a trabajar. −Y diciéndole que lo vería mas tarde se fue.

Unos días más tarde al salir de su trabajo Hermione vio que no dejaba de llover así que cubriéndose bien con la capa se puso a correr.

Llovía tanto que no se dio cuenta de que alguien corría en su dirección hasta que se chocaron.

−Discúlpame. −Dijo Hermione.

−Disculpa tu también. −Le dijo una voz masculina.

La castaña levantando la cabeza vio que era el príncipe. −Disculpe mi lord, pero con esta lluvia no se ve nada, ¿Qué hace por aquí?

−Ocupándome de algunas cosas. ¿y tú?

−Ya me voy a casa, no deja de llover y encima está muy oscuro, seguro que Draco está preocupado.

−Tu marido.

−Si él, no se quede mucho tiempo más fuera, sino mañana estará enfermo, me voy. −Y despidiéndose se fue corriendo mientras sentía que el príncipe la miraba.

En la entrada Hermione se encontró con Draco.

−Ohh Draco. −La mujer lo abrazo. −Te estás mojando todo.

−No importa, estaba preocupado.

−Lo sé, pero ahora yo soy la que me preocupo, vamos antes de que nos mojemos mas.

−Sí. −Y cogidos de la mano se fueron corriendo.

Por suerte Theo y Luna habían pedido agua caliente al posadero y este les había preparado un baño caliente.

En la bañera Draco le preguntaba con quien había estado hablando en el patio.

−Me he chocado con el príncipe, llovía tan fuerte que no se veía nada. −Y lo miro. −¿Nos has visto?

−No os he visto bien, pero te reconocería en cualquier lugar del mundo.

Hermione apoyándose en su pecho le dijo: −No ha sido nada, solo me he disculpado.

−Y has hecho bien, aunque el príncipe es muy atractivo.

−Lo puede ser, pero tú sabes bien que a mí no me importa eso. −Y lo miro. −Además para mi tu eres el único del mundo.

−Y el más atractivo.

−Y el más modesto, no te olvides de eso. −Y riéndose lo beso. −Y el que mejor besa.

−Eso ya me gusta más. −Y la beso.

Al día siguiente Theo les daba un té. −Tomároslo, no quiero que os enferméis.

−Pero si ayer ya nos lo tomamos. −Le dijo Draco. −Además sabe mal.

−Draco no te quejes tanto. −Le dijo Luna. −Es por vuestro bien.

−Está bien, más que de constipado me voy a enfermar del estomago. −Les dijo Draco aun así se tomo el brebaje de su cuñado.

−No sabe bien. −Se quejo Hermione. −Me voy a trabajar. −Y miro a su cuñada. −Gracias por la capa.

−De nada, la tuya sigue mojada y lo que menos quiero es que te constipes.

−Mejor, no quiero tomarme un nuevo brebaje. −Y despidiéndose hasta la tarde se fue.

En el patio del castillo Hermione se encontró con Merlín.

−Buenos días Merlín.

−Buenos días Hermione, ¿te mojaste mucho ayer?

−Muchísimo, por suerte al llegar a la posada tenía preparado un baño de agua caliente así que no paso a mayores.

−Eso es estupendo, solo faltaría que te enfermeras los pocos días que te faltan para volver a casa.

−Ni lo digas, que mal quedaría, me voy a trabajar.

−Sí, bonita capa.

−Gracias es de mi cuñada, la mía aun escurre agua, nos vemos.

−Nos vemos. −Y viendo como se iba volvió a su trabajo.