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Hasta el mas fuerte, caeria rendido a tus pies. — capítulo 14

Snape se alistaba a toda prisa, salió hasta los jardines de la escuela en un punto donde nadie se diera cuenta que se iba. Viajo como se trasladaban los mortífagos hasta que llego a la mansión de los Malfoy, Voldemort se alojaba ahí desde hace ya mucho tiempo, además de que Lucius se encontraba en Askaban, Narcissa quería tenerlo del todo "contento" ya que temía por la vida de su hijo, "es tan solo un niño" pensaba, y sabía que si bien su padre los había metido en esto, él no era una mala persona, no lo consideraría débil por no poder matar a Albus Dumbledore, pero ante todos los demás lo sería y no permitiría que Voldemort lo dañara.

Snape entro con suma rapidez por los jardines de la mansión hasta que llego ante el señor tenebroso.

-Pasa Severus, te estaba esperando- estaba sentado en un sillón de una pieza y Nagini estaba envuelta en su cuello.

-Mi señor, vine lo antes posible, a veces me es difícil dejar a toda esa bola de incrédulos en paz- decía muy convencido Snape.

-Lo sé, yo lidie con eso durante tanto tiempo- Nagini bajaba de su cuello y comenzaba a arrastrarse alrededor de la habitación.

-Y dime, como va nuestro querido Draco con la responsabilidad que deje en sus hombros?-

-Bien señor, ha estado intentando, pero a veces es demasiado complicado, ya que siempre está rodeado Dumbledore por tanta gente, levantaríamos sospechas, y el punto clave en esto es atacar cuando menos lo esperen, usted intervendrá sin ningún problema- decía aun mirándolo fijamente.

-Sin mencionar que ha estado entrenando con el armario evanescente, mi señor- decía Narcissa algo nerviosa pero sin demostrar temor alguno.

-Ahhh Narcissa, tienes razón, es crucial que aprenda a hacerlo, como dice Severus el elemento sorpresa es lo que nos ayudará, aunque me preocupa que Draco no tenga las agallas suficientes ni el coraje, para poder matar, recordemos que es el primer asesinato que realiza, y estoy dudando que pueda llegar a concretarlo.

-Ya había realizado uno mi señor, cuando…- Narcissa era interrumpida.

-Si, con ayuda de su mami, necesito alguien que verdaderamente me entregue resultados, y con Draco no veo cosas claras- decía muy molesto Voldemort.

-Draco avanzó mucho en tan poco tiempo, después de todo, una vez haciéndolo, la sed de poder no se saciara y estoy por completo seguro que será uno de sus más fieles seguidores, mi señor- comentaba Snape bastante convencido y con voz cortada como de costumbre.

-Quizá tengas razón Severus, pero sabes lo que le pasará a tu hijo, Narcissa, si falla?- decía embozando una sonrisa malévola que realmente erizaba los pelos de punta a punta, mientras la miraba.

-Lo sé, mi señor- decía Narcissa tratando de que su voz no saliera tenue o demostrara el miedo que toda madre sentiría al saber que su hijo podría morir.

-Dime, qué es lo que le pasará, ya que lo sabes?- prácticamente se burlaba en su cara.

-Lo asesinará, mi señor- decía a punto de sacar una lágrima la rubia.

-Exactamente, y no solo a él, también a ti, Severus- volteaba a verlo con malicia.

-Lo sé, mi señor, y ninguno de los dos lo defraudaremos, se  llevará a cabo su cometido-

-Eso espero, Severus, por tú bien, y por el bien de tu hijo Narcissa, retírense…-estaban a punto de salir de la habitación cuando Voldemort dijo…

-Severus, se me olvidaba, te necesito por este largo tiempo así que prepara una buena historia a Dumbledore, por lo menos hasta el inicio del invierno o antes de este-

-Si, mi señor- y le hacía una leve inclinación de cabeza.

Se encontraba ya a punto de salir cuando Narcissa logro alcanzarlo.

-Severus, realmente crees que sea capaz de hacerlo?- decía muy preocupada Cissy.

-No te mentiré, tu hijo le ha dado muchas vueltas al asunto- decía tajante Snape.

-Tu juraste que lo protegerías y lo ayudarías, tienes que hacerlo- lo tomaba bruscamente del cuello de la capa a lo que Snape la quito con fuerza pero no al grado de lastimarla.

-No tienes que recordármelo, me lo dices en cada oportunidad que tienes- se daba la vuelta y ondeaba su capa, Narcissa solo puedo ver como a lo lejos se trasladaba rumbo al Colegio, suspiraba porque así fuera, sabía que cumpliría con su palabra, pero eso no la dejaba tranquila del todo.

En el Colegio

Snape llegaba a los jardines y se dirigió rápidamente a la oficina de Albus, era tarde pero, la importancia del asunto haría que este entendiera del porque su visita en la madrugada.

Llego hasta la puerta del despacho, tocando educadamente, unos minutos después le abrió Albus y le pidió que pasara. Severus le comento todo lo que se llevaría a cabo y le menciono que Voldemort lo quería por cierto tiempo para ayudarlo en algo.

-Que querrá?, con él es demasiado impredecible el siguiente movimiento- decía con cierta cara de preocupación el director.

-No estoy seguro, pero tendrás que conseguirme un remplazo por estos dos meses, no quiero generarle sospecha alguna, me pidió que te inventará una buena excusa-

-Todo se acomoda de acuerdo a nuestras necesidades, tengo al remplazo perfecto- decía algo emocionado Dumbledore.

-Se puede saber quién daría mejor esa clase, que yo?- decía con cierto tono molesto el pelinegro.

-Mi amigo Horace, será por poco tiempo así que debemos sacarle provecho a la situación-  le mencionaba el director.

-Y por qué él es una parte crucial en todo esto?- preguntaba intrigado Snape.

-Bueno, él tiene nada más y nada menos que el recuerdo que necesito para dar con la respuesta correcta- Snape le hacía una mueca ya que no comprendía del todo a que se refería.

-Sigo sin entenderte, no sé cómo le haces para dar tanta vuelta al asunto y no decir las cosas concretamente- decía algo molesto el posicionista.

-Bueno, él fue nada más y nada menos quien le dijo a Tom, como manejar la magia obscura llamada, Horrocrux-

-Bien, ya sabemos a quién le debemos la pronta destrucción del mundo mágico- decía con tono burlón y tajante Severus.

-Tom acudió a él, como cualquier alumno hubiese hecho con cualquier maestro, el sólo explico lo que Tom ya había encontrado mientras leía en la sección prohibida, es crucial traerlo y este amigo mío, es el momento perfecto, ahora que te irás por un tiempo, el no podrá negarse a venir, además que le diré, que fue mi primera opción- decía maravillado el director.

-Como tú digas, tengo que partir lo antes posible, de ser mejor, mañana a primera hora-decía algo preocupado pero sin cambiar el típico semblante que todos conocemos.

-Y la señorita Granger, que le dirás?-

-Que saldré por cuestiones de trabajo, y tú me ayudaras a convencerla- decía serio.

-Te preocupa algo?- decía intrigado el director, ya que no le daría tanta vuelta al asunto Snape de no ser porque tiene ahora alguien a su lado.

-Sólo quiero pedirte algo, no le cuentes lo que soy, tu sabes que no tuve otra opción, y realmente no sé cómo pueda llegar a tomarlo…y una cosa más, no permitas que nadie le haga daño en mi ausencia, quiero que este bien- le pedía en tono algo suplicante Snape. Dumbledore recordó cuando este mismo le pedía que protegiera  a Lily Potter y no lo había logrado, jamás lo había visto tan mal, y esta vez, no le fallaría.

-Te lo prometo hijo, no dejaré que nada malo le suceda- lo tomaba de los hombros el director.

Snape salía rápidamente del despacho de Albus y se dirigía al suyo, camino por los pasillos del Colegio, sumido en una gran obscuridad, desde niño había tomado cierto gusto por ello, quizá muchos temerían, pero él sabía a qué temerle en realidad, y se hacía solo más fuerte al no demostrar lo que sentía. Iba sumido en sus pensamientos, pensaba que quizá Voldemort quería que hiciese cosas terribles, como en el pasado, y es que no tenía otra opción, debía mostrar su lealtad ante todo, si bien mucha gente lo molestaba y le hacía la vida añicos, no era mala persona, sabía que en principio disfruto de mutilar, masacrar y asesinar a mucha gente, niños, adultos, y personas mayores, pero eso con el paso del tiempo lo abrumaba, y en varias ocasiones mientras dormía lo exaltaban, al inicio despertaba bruscamente de sus pesadillas, en donde aparecían las personas a las que les había quitado la vida, suplicando que no lo hiciera. Se recordó a si mismo cuando pidió por la vida de Lily Potter, y juro que nunca más volvería hacerlo, quería retirarse lo antes posible de ello, pero por ahora no era nada más que un callejón sin salida en el que estaba atrapado, lo que le tenía en verdad preocupado, era que ahora que estaba con Hermione la arrastrara a su locura, no quería que pasara por algo así, tampoco quería lastimarla, o romperle el corazón a ambos porque no debían estar juntos, solo para protegerla, quería que fuera feliz, y si era a su lado mejor, pero si caía en cuenta de que él no era lo que merecía, la alejaría lo antes posible para que ella se salvase y viviera una vida plena y feliz, lejos de todo lo que él ya había vivido.

Se lamentaba el no ser un hombre libre, con todas sus fuerzas, desde pequeño su vida se había tornado deprimente, y desde temprana edad debió aprender a ser fuerte, no tuvo una vida normal, como los demás niños, incluso no contaba siquiera con lo indispensable que todo niño poseería en su infancia, a medida que fue creciendo se dio cuenta que podía conseguir lo que quisiese con base a su esfuerzo, ahora tenía muchas cosas, a excepción de su libertad, cuanto odiaba eso, la única manera de salir, era muerto, pero ahora tenía una razón para vivir, y levantarse cada día sin tanta amargura en su corazón.

Sabía que incluso la persona que más lo amara, podría llegar a romperle el corazón así que siempre fue una persona que estaba a la defensiva,  no pretendía que nadie más pudiera llegar a hacerle daño, por ello siempre quería estar solo, sabía que no podía llegar a contar con nadie más, inclusive su primer amor le había defraudado, quizá por tomar malas decisiones en su vida, y vaya que habían sido muchas, pero no por ello debía ser juzgado de la manera más vil, al punto de, que la viera alejarse con el hombre que le había hecho miserable su estancia en el Colegio, la manera en que ella lo rechazó y le pidió que la dejara en paz, incluso cuando de niños le había prometido que siempre verían el uno por el otro.

Juro que la dejaría sola, pero en cuanto supo que irían tras ella, no pudo evitar suplicar por su vida, creyendo que se salvaría, y realmente no fue así ya que habían confiado en la persona equivocada, que los había entregado sin remordimiento alguno, y se decía llamar su amigo. Vaya amigos, eso solo demuestra que en realidad no existen, incluso tu propia familia podría llegar a hacer daño, estaba más que claro el ejemplo por la manera en que había sido arrebatada su madre, y su propio padre quería matarlo.

Sentía una gran paz, por saber que alguien se había fijado en él, pese a que su comportamiento con ella durante tanto tiempo había sido deplorable, le asombraba el hecho de que ella, pese a eso, lo considerará una persona excepcional y maravillosa ante sus ojos, pero cuanto tiempo duraría?, hasta que ella se enterase de lo que realmente era?, un asesino…

Si bien le había mostrado su recuerdo de la infancia, eso había sido un accidente, estaba asustado y solo buscaba protegerse, pero lo que hizo cuando fue más grande?, qué pensaría ella de saber que en realidad tenía a un mortifago como pareja?, huiría lo antes posible de sus garras, ellos buscaban el exterminio de los no puros, y ella era hija de padres muggles, aunque ninguno lo creería, ya que era la bruja más excepcional de todos los tiempos de su edad, incluso más que los hijos de los sangre pura.

Temía por lo que llegara a pensar su castaña, ella no se lo perdonaría, y si bien él quería alejarla lo antes posible para que evitara todo este problema, ahora la tenía a su lado, y no quería llegar a perderla, haría lo que fuera posible por acabar con la Guerra, y no permitiría que ella saliera herida, de ninguna de las formas posibles.

Sabía que ella era sincera, pero todo lo que le decía lo creía a medias, quizá por no salir totalmente lastimado y perder lo poco que queda de bondad en él, ella lo decía porque no sabía lo que realmente era, y él tenía en cuenta que al saberlo, lo dejaría más solo que como al inicio.

Ella se iba abriendo camino en el corazón del posicionista, y el la aceptaba, pero aún tenía miedo, más que ella le fallara, que él le fallara a ella, no merecía tanta decepción en su vida la ojimiel, y el merecía ser feliz, pero en verdad temía por la opinión que tuviese la castaña sobre este.

Debía darle lo mejor, y quería verse en un futuro a su lado, pero mejor no se haría de ilusiones, porque él creía firmemente que el soñador salía bastante herido," los sueños no existen" se decía a sí mismo. Mejor estaría a la perspectiva, y no vislumbraría algo más, aunque él lo deseara con todas sus fuerzas en ese momento, no quería lastimarla.

Sin darse cuenta había llegado hasta la puerta de su despacho, y comenzaba a empacar sus cosas, realmente no quería irse, y si bien no era un despedida larga, temía por su ojimiel, la cuidaba siempre que podía zafarse de sus responsabilidades, incluso cuando esta regresaba de las 3 escobas después de haber dejado a Luna y Theo solos, no la había seguido por celos, solo quería cerciorarse de que llegara sana y salva a su destino. Confiaba ciegamente en ella y por ello, él le correspondería de igual manera, si bien había tenido muchas damas de compañía en su vida, todas habían sido nada más y nada menos que aventuras, pero su castaña, era mucho más y quería que fuera la última en su vida, la honraría y no permitiría que ella creyera lo contrario.

Era una persona bastante complicada y tajante, que le costaba expresar sus sentimientos, pero con ella quería dar a demostrar que los tenía, por eso era bastante atento y cariñoso, no lo era con cualquiera, solo con ella, que prácticamente ya se había robado su corazón, era dueña de él.

No dejaba de retumbar su "Te quiero" por parte de su castaña, realmente le había dado un vuelco a su corazón, y el al responder lo decía con suma sinceridad, quería llegar amarla, y eso era cuestión de tiempo, pero no sabía que les prepararía el destino.

Termino de empacar, y comenzaba a escribir una nota, nota que dejaría un elfo doméstico en la habitación de Hermione…

Cariño, debo partir por cuestiones escolares, y no regresare hasta el invierno, sino es que un poco antes que este, no tienes idea de cómo me duele dejarte, pero es necesario, algún día te explicare todo, por favor solo se paciente, pensaré en ti a diario, me comunicaré contigo en cuento pueda, te lo prometo. Cuídate mucho y no andes sola. Regresando planearemos nuestras vacaciones.

Pd. Yo también te quiero, no huyas a la próxima por favor, ya habrá tiempo para decírtelo en persona.

Por siempre tuyo S.S.P.

Durmió solo un poco y antes de que los primeros rayos del sol se avecinara, partido sin mirar atrás. Con hueco, ya que su ojimiel le haría tanta falta.

Hasta aquí el capítulo de hoy, espero que les guste, también esperaré sus comentarios con ansias, al igual que sus opiniones, besos a todos.