Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Hasta el mas fuerte, caeria rendido a tus pies. · de

Hasta el mas fuerte, caeria rendido a tus pies. — capítulo 13

Los besos llenos de pasión se habían detenido, por parte de los dos pero más por parte de Snape, en realidad lo último que quería era que Hermione se sintiera usada o que al menos eso creyera, además  que conforme pasaba el tiempo se le hacía realmente difícil no querer poseerla ahí mismo donde se encontraran, ya fuera en el sillón, escritorio, agradecía mil y un veces que aún no le enseñaba su dormitorio, era un despacho bastante grande y a Hermione solo le había alcanzado el tiempo para entrar una que otra vez al baño, un salón en donde Snape realizaba sus posiones, una pequeña botica contigua a este, un área donde al parecer nuestro posicionista realizaba ejercicios de fuerza, no por nada tenía ese cuerpo por el que si más de una alumna lo veía se volvería de igual forma, irresistible el murciélago de las mazmorras. Contiguo a este estaba su armario, y después el dormitorio. Estaban abrazados en el sillón y ella arriba de él, mientras este dibujaba líneas imaginarias en la espalda de su alumna, cuando un ruido bastante fuerte hizo que ambos se miraran, la castaña no hizo más que ponerse roja como un tomate y él solo la miró con su semblante serio de siempre. Crujía el estómago de Hermione, ya que había cenado muy poco, o más bien se la había pasado jugando con su comida.

 -Bueno, ahora entiendo porque eres una leona- decía Snape en tono cortado y con cierta pizca de burla. Hermione solo bajo la mirada apenada.

 -No comiste bien?-

-Emm, no, no tenía hambre, en realidad estaba bastante nerviosa por pensar cómo te diría lo que había sucedido con Ronald, lo lamento- Snape chasqueo los dedos y apareció un elfo doméstico.

 -Si mi amo?- le hacía una reverencia, ellos ya se encontraban sentados, ambos a cada lado del sillón.

 -Trae alimento, te gustaría…?- veía a Hermione a tiempo que le otorgaba la palabra.

-Algo de fruta, y un poco de cereal con leche, por favor- ante esto el elfo hizo otra reverencia y desapareció en el acto.

-Juraría que comes poco más que eso- el posicionista se ponía de pie mientras se dirigía a su armario, entraba rápidamente a su cuarto y se ponía un pijama negro, era de seda y enmarcaba a la perfección su cuerpo, con la levita y capa ninguno pensaría que el maestro de pociones estaba bastante dotado. Salió rápidamente y le conjuraba un pijama color verde a la ojimiel, a esta no le desagrado del todo pero era muy Slytherin para su gusto, la hizo negra al igual que la de él, ya que pensó que los colores de Gryffindor desentonarían en el territorio de una serpiente.

 -Bueno, ya es muy tarde pero tampoco quisiera tener hambre hasta mañana que desayune. Reapareció el elfo doméstico y traía consigo lo que la castaña había pedido y Snape le ordenó que se retirara y que lo llamaría por si se le ofrecía algo más, este obedeció, él y la castaña compartieron lo que había para cenar, claro, muy poco para Snape. Terminaron y conversaron durante un rato hasta que un golpe en la ventana los interrumpió. Era la lechuza de Theo.

Hermione, perdona por mandar apenas el mensaje, estaba algo ocupado, podemos vernos el viernes en las tres escobas alrededor de las 5? Ya no hay clases y prácticamente la tarde está libre, estoy realmente emocionado.

Theo Nott

 Ante esto Severus alzó su ceja curioso, y Hermione lo veía algo divertida.

 -Se puede saber por qué Nott te manda notas para verse el viernes?- decía un tranquilo pero bastante serio Snape.

 -Estas celoso?- reía a lo bajo la castaña.

-No soy un niño y los celos son para gente poco inteligente, solo es una duda-

 -Le presentaré a Luna, al parecer  se gustan pero el tema de las casas es bastante conflicto para ambos-

-Muy raro, jamás pensé que ambos llegarán a esto, son casas muy distintas-

 -No más que las nuestras y henos aquí - le daba un beso tierno.

Cambiaba su pijama por el uniforme que llevaba y se dirigía por la chimenea a su dormitorio. No sin antes despedirse de su serpiente, no levantaría más sospechas, se desató el cabello y se cambió lo antes posible para entrar a la cama. Se dejaba llevar por los brazos de Morfeo.

Continuaron las clases y nuestros amantes se limitaban sólo a intimar en las noches en el despacho, hablaban, reían y no pasaba a más que besos apasionados y caricias, no querían dar razones a ninguno para que creyeran que había algo más fuera de clases. Llego el ansiado viernes y Luna estaba realmente emocionada Hermione le había contado todo lo sucedido y esta al instante acepto, se alistaron y Luna agrego sólo un poco más de maquillaje, observaba constantemente su atuendo y secaba sus manos en varias ocasiones, estaba realmente nerviosa.

 -Te ves hermosa, y si él no se da cuenta de eso, es un verdadero tonto- tomaban sus abrigos el frío del invierno comenzaba hacerse presente, se colocaban una bufanda también.

-Gracias Mione, pero en realidad no sé qué decirle, y si piensa que soy rara?, no por nada mucha gente me llamaba y llama la Lunática- el semblante de luna había cambiado un poco, a esto Hermione recordó cuando por poco la presenta de esa manera y no pudo evitar sentirse culpable al respecto.

-Sólo se tú misma, estoy segura que lo encantaras como a todos nosotros- le otorgaba una sonrisa sincera y apretaba su mano en señal de fuerza. Caminaron hasta las tres escobas mientras platicaban sobre su semana, había sido algo difícil para ambas. Llegaron al lugar y se retiraron sus bufandas y abrigos, comenzaron a buscar a Theo entre las mesas hasta que lo vieron sonriente en una de ellas mientras alzaba la mano para saludarlas. Fueron a su encuentro.

-Hola Theo, decía la castaña-  mientras lo saludaba de beso.

-Hola Hermione, todo bien?-

-Sí, solo con un poco de frío, Theo te presento a mi amiga Luna, Luna Lovegood- le daba paso a la rubia la cual solo estiro su mano para saludarlo y le otorgaba una hermosa sonrisa.

-Soy Theo, Theodore Nott, bueno, puedes decirme solo Theo, quiero decir mi nombre completo no es necesario y sinceramente no estoy del todo seguro que Theodore se escuche muy bien- reía algo nervioso y callo de golpe, se le veía las mejillas coloradas.

-Es excepcionalmente bueno- Luna le otorgaba una sonrisa aún más cálida hasta que se dio cuenta que aún seguían tomados de la mano, moviéndolas en un saludo.

-Bueno, sentémonos, quieren ordenar algo- Las ayudaba a tomar asiento, para más tarde hacerlo él, había quedado frente a Luna y no dejaba de mirar esos enormes ojos azules, que resaltaban un poco más por el delineador, poco, claro está, que se había puesto la rubia. Llego un mesero atenderlos y tomo su orden. Todos ordenaron lo mismo por el momento.

-Serán, tres cervezas de mantequilla por favor, las quieren con jengibre?-Volteaba a ver a las chicas y estas dos asentían.

-De inmediato- el mesero se alejaba. Y los chicos comenzaban a platicar sobre ellos, y su semana, aunque Hermione se limitaba a estar un poco más callada, quería que Luna y Theo pudieran llegar a conocerse, así que prácticamente quería ser invisible para ellos dos. Las bebidas llegaron y la conversación aún no terminaba. Hermione se dio cuenta que ya no hacía falta ahí, los dos chicos habían congeniado de manera maravillosa, así que no quería interrumpirlos.

-Chicos es un poco tarde para mí, y además había quedado de acompañar a Ginny y Harry por algunas cosas- Mintió mientras se colocaba su abrigo y bufanda para poder salir.

-Espero que la pasen bien- se despedía de ambos.

-Yo la llevaré sana y salva hasta su sala común, no tienes de que preocuparte- Sonreía Theo mientras en un susurro al despedirse de Mione decía un gracias. Hermione salió y Luna y Theo volvieron a tomar asiento.

-Entonces, no te gusta tu nombre completo?- decía Luna para romper el hielo.

-Bueno, no del todo, pero quien elige su nombre en realidad, mi madre me puso así, le gustó mucho, así que trato de vivir con ello- Embozaba una pequeña sonrisa.

-Creo que tiene buen gusto, en realidad, Cómo es ella?- preguntaba una muy curiosa Luna.

-Ella murió cuando yo era tan solo un niño, no la recuerdo del todo- decía algo apenado Theo mientras el semblante de Luna cambiaba a uno apenado y triste.

-Mi madre también murió cuando yo era pequeña, fue un accidente, pero hacía lo que le gustaba- trato de remendar las cosas porque ella sabía a la perfección que era perder a un ser amado.

-Bueno, eso nos hace tener algo en común, somos un poco más fuertes por ello- le tomaba cálidamente la mano Theo por encima de la mesa, para darle a entender que no tenía de que avergonzarse o preocuparse.

-Conoces los Thestral?- preguntaba Luna aún sin soltar el contacto físico que tenían ambos.

-No, nuca había escuchado eso, qué es?- respondía Theo mientras la miraba a los ojos.

-Bueno, son caballos, con alas, y algunos de sus rasgos asemejan a un reptil, solo que, su apariencia no es bien vista por las personas, ya que su cuerpo asemeja a un esqueleto, son criaturas incomprendidas, y bueno, solo pocos pueden verlos, y los pocos que los ven, huyen-

-A sí?, y a que se debe que sólo unos cuantos puedan verlos?- preguntaba realmente intrigado Nott.

-Sólo pueden verlos quienes han estado cerca de la muerte o la vieran, con algún familiar o ser querido-

-Nunca he tenido el placer de conocerlos, supongo que puedo llegar a verlos, vi cuando mi madre murió, no fue mala o fea su muerte pero estuve con ella hasta el último segundo, sólo que era muy pequeño, no recuerdo todo con lucidez- decía con una sonrisa nerviosa.

-Perdón, debes creer que es loco lo que te cuento, o que soy rara- decía una muy apenada Luna bajando la mirada y cortando el contacto físico.

-No, no, para nada, es realmente increíble, me llevarás a conocerlos algún día?- la tomaba nuevamente de la mano y realmente maravillado.

-Sí, me encantaría- decía con una enorme sonrisa Luna.

Pidieron la cuenta y se dirigieron al castillo, iban conversando de bastantes cosas y riendo, varios alumnos se encontraban fuera, por los pasillos, y miraban realmente extrañados la escena, una Ravenclaw y un Slytherin juntos?, si que era loco, aunque realmente a Theo le importo muy poco las miradas y cuchicheos que proporcionaban sus compañeros.

-Bueno, creo que por hoy, es todo, me ha encantado conocerte Luna- estaban justo enfrente de la puerta de la sala común de Ravenclaw.

-Puedo decir lo mismo Theo, muchas gracias por esta noche- se despedía de él dando un pequeño beso en su mejilla. Estaba por decir la palabra secreta, creyendo que Theo ya tenía un poco de recorrido avanzado hacia su sala común, cuando sintió que la jalaban de la mano.

-Luna, sé que es muy pronto para pedirlo nuevamente, pero, me gustaría volver a verte otra vez, salir juntos, te gustaría?- decía muy nervioso Theo apretando sus guantes bastante fuerte.

-Me encantaría- embozaba una hermosa sonrisa la rubia.

-Podemos vernos el domingo, al medio día por el lago?-

-Claro que si Theo, ahí te veré-

-Genial, gracias, bueno ya tengo que irme, descansa- se dirigía en dirección opuesta a su sala y Luna río a la bajo.

-Es por allá- regresaba al camino original y se despedía de ella, Luna entro a la sala común, llegando a su habitación y recostándose en su cama, estaba realmente contenta y parte de ello se lo debía a Mione, no tenía como agradecerle.

Por otro lado nuestra castaña caminaba por los pasillos, había ido a la biblioteca, no había visto a Snape en todo el día, probablemente estaba ocupado, pero no quería molestarlo. Siguió caminando y a lo lejos vio a sus amigos riendo, corrió a su encuentro y estaban pasando un grato momento, salieron nuevamente rumbo a las tres escobas y tomaron al menos 3 cervezas cada quien, Hermione se sentía algo mareada así que decidió dejar de beber, ella y Ginny se adelantaron al castillo, llevaban gran parte de recorrido caminado cuando se topaban frente a frente con Severus.

-Buenas noches- decía serio y con voz tajante.

-Buenas noches profesor, decían las dos al mismo tiempo- Hermione había parado de reír y ahora trataba de tener compostura.

-No creen que sea muy tarde para andar fuera del Castillo?-

-Teníamos permiso, la Profesora McGonagall lo otorgó- decía una muy nerviosa Ginny.

-Ah, la espero en mi oficina señorita Granger, los castigos abarcan de lunes a viernes- se dirigía su despacho caminando rápido mientras ondeaba su capa.

-Qué le pasa?, juraría que es demasiado raro- decía Ginny al fin respirando bien, ya que contenía la respiración debido al miedo.

-No lo sé, te alcanzo en la sala común, no quiero hacerlo enojar- le sonreía la ojimiel.

-Esta bien, Herms ten cuidado- caminaba Ginny dirigiéndose a la sala de los Gryffindor.

Hermione se cercioraba que no hubiera nadie cerca, una vez llegando a la puerta del despacho entro con suma cautela, más no veía a Snape, recorrió habitación por habitación cuando por fin lo encontró medio "dormido" en su cama, llevaba puesto aun la camisa y el pantalón de vestir, además de que tenía puestos los zapatos.

Hermione se fue acercando poco a poco, y se recostó con sumo cuidado a su lado, comenzó a verlo admirando cada facción de él, la traía vuelta loca, le encantaba aquel hombre. Trato de tocar su pecho bien fornido cuando de pronto una voz la hizo brincar.

-Si sabes que no estoy dormido?, verdad?- decía sin abrir los ojos el pelinegro.

-No hagas eso!, me espantaste- emitió un chillido la castaña por el susto.

-Cómo te fue?- colocaba sus manos en la frente a la vez que abría el compás de sus brazos.

-Muy bien, con Luna al parecer salió todo perfecto y yo encontré a los chicos después y bueno, estuvo, interesante- se abrazaba a su pecho y este la abrazaba de vuelta.

-Si, ya olí- Hermione abrió los ojos como plato

-Bueno, lo dice quien casi siempre huele a Whysky de fuego-

-Y te molesta acaso?- seguía con los ojos cerrados.

-Para nada, solo decía- terminando esto sintió como era jalada y se ponía el pelinegro arriba de ella.

-Demuéstralo- le decía con voz seductora a la vez que la tomaba de sus brazos y los llevaba hacía atrás, para tenerla a su merced, comenzaba a besarla y esta correspondía muy bien el beso. Él besaba su cuello desenfrenadamente a lo que Hermione solo se retorcía de placer, hubiesen llegado a más, pero la marca en el brazo de Snape comenzaba a dolerle, era más que obvio que el señor tenebroso lo quería de inmediato ante él. Paro bruscamente los besos y se quitó de encima de la ojimiel.

-Pasa algo?- se preocupó Hermione.

-No, es solo que, ya sabes, las reglas del Colegio, no quisiera que te vieras afectada por mi culpa, creo que lo mejor será que vayas a tu dormitorio, es tarde y yo mañana debo salir muy temprano por cosas del Colegio y el trabajo.

Hermione quedo bastante confundida, pero accedió, si era tarde y ya tendría tiempo para estar con él.

-De acuerdo- tomaba sus cosas algo molesta pero no quiso decir nada más, a lo que Snape la aló del brazo suavemente y le daba un muy apasionado beso.

-No te molestes, te prometo que en las vacaciones de invierno seré todo tuyo, y no me limitaré ante nada porque estaremos fuera del Colegio- la abrazaba fugazmente.

-Me lo prometes?- lo veía seductoramente.

-Claro que sí, ahora ve- le daba el paso hacía la chimenea.

-Sev…- se detenía antes de entrar a esta.

-Dime…- le veía fijamente a los ojos.

-Te quiero…- entraba rápidamente a la chimenea para dirigirse a su dormitorio, no dándole tiempo a este para responder.

-Y yo a ti- respondió, aunque esta ya se había ido.

Hasta aquí en capítulo de hoy, espero que les guste, solo como un dato, estaba bastante inspirada con Luna y Theo, y este pequeño te quiero por parte de Snape y Mione, todo fue gracias a dos canciones, Reik (que vida la mía), y Alex Ubago & la oreja de Van Gogh (me muero por conocerte), como les dije espero sea de su agrado, la historia tomara un pequeño giro, podré incluir a Horace después de todo, ya verán que de qué manera. Espero sus comentarios y agradezco que las lecturas sigan subiendo. J : besos.*