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Historia 191181 — capítulo 1

Hola…

Bueno, es la primera historia que publico y espero que pueda ser de su agrado, acepto todo tipo de críticas para poder saber si la historia les está gustando o tendré que cambiar algo.

Saludos a todos

Se había levantado de no muy buen humor, y para mejorar, el día estaba nublado, una lluvia amenazaba con llegar pronto. No había podido dormir bien, pero que más daba, no era la primera noche que le sucedía y podía estar segura de que tampoco sería la última. De mala gana se levantó y comenzó a arreglarse, tenía al menos que comer algo antes de iniciar sus clases.

Mientras caminaba por los pasillos del castillo se sentía irritada, no era posible que un hombre la cambiara tanto, prácticamente la estaba manipulando a su antojo, y aunque al principio sonaba una idea excitante pronto descubrió de qué sería mucho más que eso. Sus amigos ya habían notado el gran cambio, pero ella nunca le dio importancia y se limitaba a guardarlo como un secreto para ella. Pronto llegó al gran comedor, y fue a sentarse justo enfrente de Harry y de Ron, pero ninguno de los dos dijo nada, entendían que desde hace un tiempo Hermione se sentía de muy mal humor por las mañanas que no querían hacerla sentir peor, solo Ron le acercó un vaso con jugo de calabaza, ella agradeció pero no lo bebió. Puso sus codos por encima de la mesa y sujetaba con sus manos su cabeza haciendo todo su cabello hacia atrás. Había notado que su piel estaba poniéndose pálida como si estuviera enferma, pero de igual manera no quiso darle mucha importancia a las insistencias de los demás acerca de ir a la enfermería.

Giró su mirada después de permanecer así por varios minutos, y lo vio, acababa de llegar al gran comedor a desayunar, se sentó en su silla, alejado de los demás y sin ganas solo se dedicó a tomar un poco de jugo.

"ahora me ignora" sonrío como si se estuviera burlando de su propio pensamiento, pero no entendía cómo podía estar siempre con ese porte que lo caracterizaba. Volvió su mirada a su vaso, pero una vez más decidió no tomarlo, se sentía de muy mal humor y empeorando aún más le molestaba que no hubiera alguien a quien contárselo.

Sin poder aguantar más le tensión que estaba sufriendo se levantó decidida a irse, pero la voz de Harry pidiéndole que desayunara algo la detuvo.

-Estoy bien Harry-

-no lo creo Hermione-

No quiso comenzar a discutir como últimamente lo hacía, así que se sentó de nuevo a la mesa y desayunó solo un poco de lo que había en su plato.

Aunque no muy convencidos Harry y Ron también se levantaron para irse a sus clases, se preocupaban por la castaña, pero ella no les permitía que hicieran algo por ella, así que no quedaba más que confiar en que estaba bien.


-¿siempre vas a estar así de tranquilo?-

-¿entonces dime como debería estar?-

-Snape… ¿no puedes al menos decirme que las cosas cambiarán?- Hermione lo observaba desde un sillón que Severus tenía en su despacho. Mientras él estaba en su escritorio calificando ensayos.

-perfecto. Ahora dime ¿cómo quieres que las cosas cambien?- Severus le prestaba atencion a Hermione, pero también necesitaba terminar de calificar aquellos ensayos que ya lo habían hartado.

-quiero que cambie todo. Ni si quiera sé si llevamos una relación o solo estamos jugando, no sé si sientes algo por mí, no sé si te agrada que esté aquí contigo, y no sé si vale la pena arriesgarme para venir a verte- Hermione que estaba acostada terminó sentándose en el sillón, se sentía desesperada de esperar una respuesta del hombre.

-pensé que era más que obvio que ya llevábamos una relación…-

Hermione lo interrumpió de inmediato -pero ¿Cómo puedo saber eso? ¿Desde cuándo inició que no pude percatarme?-

-Hermione, no estarás esperando que te haga una declaración enfrente de todo el colegio ¿o sí? Prácticamente esto inició desde la primera semana de clases en la que irrumpiste en mí despacho y terminé dándome por vencido a tratar de alejarte de mí, no puede enterarse nadie porque a ti te expulsarían y a mí también. No regresé por gusto a dar clases. Regresé porque sabía que aquí estarías tú, y mientras seas una alumna no puede pasar estar relación por esa puerta- Severus se había agitado un poco, así que llenó sus pulmones de aire y habló de nuevo -con referente a tus demás dudas, sí, me agrada tu compañía de sobremanera, pero como comprenderás tengo también responsabilidades que no me permiten ofrecerte todo mi tiempo. Y sobre si vale la pena arriesgarte depende de ti, no de mí, si disfrutas esto creo que sí-

-¿tú lo disfrutas?- dijo Hermione con voz inocente, lo había hecho enojar y no era algo muy común.

-¿acaso soy muy hermético?-le preguntó Severus volviendo a su labor que había interrumpido.

-pues si me lo hubieras preguntado antes, te diría que sí, que eras totalmente una roca. Pero ahora, solo a veces- terminó sonriendo la castaña.

Severus la entendía, ella veía a sus amigas y amigos ir por el colegio tomados de la mano, o estar en los jardines abrazados, y ella probablemente también quería lo mismo, pero en esta ocasión la suerte no estaba de su lado, lamentablemente se había enamorado de un profesor, y eso como en cualquier otro colegio era totalmente penado, claro que habían encontrado una forma de burlar las reglas, pero no por eso irían gritando a todos que ahora llevaban una relación.


La noche anterior habían discutido por algo que ni siquiera recordaba, en realidad se sentían presionados por fingir que no había algo entre ellos, pero significaría prácticamente el fin a su relación si alguien llegaba a enterarse, Hermione le había propuesto hace unos días que se fueran de Hogwarts, fue algo que lo tomó por sorpresa, pero no quiso aceptar porque alguien con una inteligencia de esa magnitud se merecía explotarla, y en fin. Después de una larga discusión él le prometió que no iría a ningún lado sin ella.

Era la última clase de Hermione, Harry y Ron, y era pociones. Pronto llegaron al salón donde se impartiría la clase y tomaron sus respectivos lugares, comenzaron a hablar entre ellos, para estas horas del día el mal humor que Hermione tuvo en la mañana había desaparecido por completo. El salón fue llenándose por los alumnos de Gryffindor y Slytherin, hasta que la hora de la clase llegó y Snape apareció haciendo que todos se callaran de inmediato y prestaran atencion. Con un movimiento de varita hizo que las instrucciones aparecieran en un pizarrón.

-¿alguien puede identificar de qué poción se trata?-

Y como era de esperarse fue Hermione la única que levantó su mano para responder.

-¿nadie?- dijo ignorando por completo a Hermione. Ella no se sentía ofendida ni nada, sabía que ambos tenían que fingir para que nadie sospechara. Aunque en ocasiones se atrevía a enfrentarlo, justo como estaba planeando en ese momento.

-yo profesor… es Filtro de Muertos en Vida-

Severus Snape que en ese momento daba la espalda a la clase sonrió levemente, era obvio que ella terminaría respondiendo. -así es, pero no recuerdo haberle dado permiso para responder ¿o sí, señorita Granger?... pero puede decirme ¿para qué se usa?-

-es un somnífero muy potente, enviando al bebedor en un sueño mortal…-

-con eso es suficiente- la interrumpió Severus, y tomando el hecho ya como un juego volvió a hablar -le informo que se restaran 5 puntos a la casa de Gryffindor y como castigo tiene que preparar unas pociones esta noche-

Hermione estuvo a punto de sonreír, porque más tarde le devolvería los puntos a su casa y en realidad no era un castigo lo que le estaba dando, pero recordó que no era el momento ni el lugar, así que solo agachó su mirada mientras algunos alumnos de Slytherin se reían, acción que ya no le importaba a la castaña.

La clase transcurrió con normalidad hasta que llegó el final, Hermione no podía irse con sus amigos así que solo esperaría hasta que el salón se vaciara. Harry se acercó a ella y se despidió saliendo con Ron del salón.

-creo que comienzan a sospechar que son muchos castigos- le dijo Hermione cuando Severus cerró la puerta con un movimiento de varita.

-tiene razón, pero igual tiene que cumplir su castigo- le dijo Severus tomándola de la cintura y cargándola.

Hermione puso sus piernas alrededor de las caderas de él y sujetándose de su cuello mientras lo besaba.

-¿ya le diste una respuesta a Weasley?-

-¿Qué quieres que le diga? ¿Qué no porqué tu eres mi novio?-

-eso deberías decírselo mejor a Potter- le dijo Severus sonriendo ante su comentario.

-claro. Por su puesto, eso sería lo mejor- le dijo Hermione siendo sarcástica. -Severus… vámonos de Hogwarts por favor, no puedo soportar esto… creí que nunca lo diría, pero me estoy volviendo loca-

-ya hemos hablado de eso… hasta que acabes tus estudios nos iremos- le dijo Severus bajándola.

Hermione ya no dijo nada con respecto al tema, solo se alejó de él -creo que será mejor que me vaya-

-¿por qué? No has cumplido tu castigo- se acercó a ella y la tomó de la cintura nuevamente, comenzó a besar su cuello, y con sus manos desabotonaba su blusa lentamente hasta que terminó en el suelo seguido de su sostén. Comenzó a masajearle sus senos y pellizcaba sus pezones que comenzaban a ponerse duros. Sus manos no se quedarían en ese lugar, así que comenzó a bajarlas. Estaba quitándole su falda cuando escucharon un plop en el despacho de Severus.

Él se giró de inmediato y vio a Albus Dumbledore en su oficina extrañado por la escena que estaba presenciando. Hermione se quedó atrás de Severus, estaba semidesnuda y su ropa estaba demasiado lejos para alcanzarla. Nadie supo que decir, estaban en shock por lo que estaba pasando.

Albus carraspeó para aclararse la garganta. -los señores Potter y Weasley hicieron una visita a mi despacho para comentarme que estabas castigando mucho a la señorita Granger, que los castigos eran más frecuentes. Así que decidí venir a ver qué pasaba-

Severus no supo qué decir, estaba impactado por lo que estaba sucediendo, pero tenía que decirle algo al director, así que pensó de inmediato en algo, perolas evidencias eran más que obvias.

-¿acaso a si castigas a tus alumnas? ¿O solo a la señorita Granger?- volvió a hablar Albus.

-puedo explicar todo- fue lo único que su boca pudo articular.

-¿así? Te escucho- le dijo Albus mirándolo fijamente con sus ojos tan penetrantes.