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Historia 191181 — capítulo 2

Severus hizo un movimiento de varita recordando que Hermione estaba semidesnuda, en cuestión de segundos tenía de vuelta su uniforme escolar. Aún sin saber qué decir se separó un poco de ella, caminando por el salón de clases.

-¿Qué quieres que te diga, Albus? ¿Todo lo has imaginado ya?-

-Basta de eso Severus. Conjeturas son las que he hecho. Tú dime qué sucede aquí-

-¿te opones a esto?- le preguntó Severus al cabo de unos minutos de silencio.

-no lo apruebo con tanta facilidad. Solo hay algo que no logro entender, ¿por qué no lo ocultaron mejor?-

-hicimos lo mejor que pudimos- por primera vez había hablado Hermione, con un poco de desesperación en su voz.

-no fue lo suficiente señorita Granger. Severus, eres el mejor espía que he conocido, un gran mago y un hombre al que le gusta tener todo bajo control. Y usted, Señorita Granger no es muy diferente a Severus, igual le gusta tener todo bajo control, le gusta ser muy estricta con su vida, y ambos tienen una inteligencia muy grande. Tomando todo esto en cuenta me sorprende haberme enterado cuando bien pudieron ocultarlo siempre-

Hermione estaba dándose por vencida a que el director les dejara seguir juntos, había tantas razones para desaprobar lo que ellos hacían. En primer lugar, eran maestro y alumna, en segundo no habían sido lo suficientemente cuidadosos para ocultar aquella relación. En tercero él también corría cierto riesgo en permitir aquello, y así podía enumerar tantas cosas.

-¿qué harás, Albus?- le preguntó Severus después de unos minutos de silencio

-no haré nada. No me opondré a su relación. Solo quiero pedirles que guarden mejor el secreto, que sus excusas sean mejores, que nadie se entere de que entre ustedes dos pueda haber algo… Severus, señorita Granger han desafiado las reglas de este colegio y me han desafiado a mí, ¿ahora les importa mucho lo que yo decida? Si se los niego buscarán una nueva forma de estar juntos, así que prefiero evitarme esa molestia- Albus se dirigió hacia la puerta para irse -será mejor que busquen una mejor excusa, los señores Potter y Weasley están verdaderamente molestos- y salió sin decir más.


Quizás el no contar bien una historia solo complica las cosas, causa problemas, confusiones y malinterpretaciones, pero si inicia ¿Será posible terminar con un buen final? ¿O acaso solo terminará empeorando todo? ¿Entonces siempre vale la pena contar una buena historia, con fracasos, tristezas, alegrías y enojos?

Pues, en esta ocasión parece que sí, será una buena oportunidad de contar una historia que tendrá la importancia que se le quiera dar.

Hace un mes y medio que había terminado la guerra, todo volvía a la normalidad con una velocidad impresionante, la tranquilidad volvía respirarse en el aire. Muchas familias volvían a unirse, los amigos se reencontraban, los recuerdos vivían con más fuerzas, las lágrimas se secaban y las sonrisas volvían a ser parte de todos los días. Pero muchas muertes nunca se lloraron, solo fueron olvidadas, muchas personas quedaron en la oscuridad, muchas personas en realidad solo se fueron y nunca regresaron. Tantas cosas que marcaban un fuerte dolor que nadie comprendería. Nadie podía negar que hubiera sido la peor experiencia que muchos habían sufrido, y ahora había que esperar a que las heridas se hicieran cicatrices.

Por lo mientras, una joven castaña estaba afuera de una casa, esperando a que alguien le abriera. Había sido difícil tomar aquella decisión, pero al final terminó de convencerse que era lo mejor. Tenía tanta curiosidad de saber cómo estaba, pero sabía que él no la aceptaría tan fácilmente.

Por fin, la puerta se abría, mientras su corazón palpitaba fuertemente -¿señorita Granger? ¿Qué hace aquí?-

Trató de explicarle la razón para que estuviera en ese lugar, pero su boca no pudo articular ningún sonido. Desesperándose un poco porque Severus Snape pudiera cerrar su puerta forzó a su mente inventar cualquier excusa. -Necesito ayuda, y no pude pensar en alguien más a quien recurrir… mis padres- pero por un momento se detuvo cuando vio que el la miraba fijamente, como si tratara de leer su mente.

Y efectivamente, de un golpe Hermione recordó que Harry le había dicho que era experto en oclumancia, y ella no sabía precisamente como poder evitarlo, así que solo cerró sus ojos, esperando a que él hablara.

-¿por qué?- preguntó Severus al cabo de unos minutos tan confundido como nunca lo estuvo.

Hermione lo miró como si no supiera deque hablaba, pero terminó dándose por vencida y le respondió -no lo sé. Eso me he preguntado una y otra vez, ¿por qué? Pero no tengo una respuesta ni siquiera para mí. Solo sucedió, cuando menos lo imaginé ya estaba profundamente enam…-

-basta Granger- Severus estaba atónito ante tal situación. No entendía por qué tenía que suceder ahora cuando ya nada le quedaba, por qué cuando había aceptado por completo su soledad -pase-

Hermione un poco temerosa entró a la casa del hombre, por un momento arrepintiéndose de haber aceptado la invitación.

-lo que usted hace es una locura, no debería estar aquí sino en casa de Potter, es él quien la necesita- le dijo Severus de inmediato al cerrar la puerta.

-¿cómo sabe qué es lo que debo hacer? Además, solo quería que lo supiera, con eso era suficiente para mí-

-bueno. Puede irse entonces- Severus estaba acostumbrado a la soledad, y a su forma de pensar sabía que era lo mejor, siempre que rechazaba a alguien quien parecía quererlo o aceptarlo sentía una mezcla exquisita de dolor y placer, y al parecer eso era lo que le gustaba.

-¿solo así?-

-¿Qué quiere Granger? Es solo una joven que no sabe lo que piensa ni lo que hace. Siempre presumía ser la más inteligente de todos ¿no es así? Bueno, demuéstrelo y váyase-

Hermione comenzaba a sentir un poco de desesperación, ella había planeado dárselo a entender, quizás de esa forma podía acercarse un poco a él, sin ningún tipo de problema pero para su mala suerte a él se le había ocurrido entrar en su mente, y ver todo lo que ella trataba de decir. Sabía que de esta forma él se alejaría lo más posible de ella. -yo no soy así, nunca me hubiera atrevido a confesarle a alguien mis sentimientos, lo hubiera guardado en lo más profundo de mi ser, pero… no puedo seguir haciendo esto, esta vez no. Yo sé que no es lo correcto… he guardado este secreto desde que estaba en sexto año, no sé cómo, pero sucedió-

Severus se había dedicado solo a escucharla, no había cambiado su semblante, pero aquello solo parecía ser un sueño, uno de aquellos que duelen tanto, que son tan reales.

-yo sé que es una locura, pero le aseguro que tiene más sabor a tortura- continuó hablando, con unas inmensas ganas de llorar. Hasta que las palabras se atoraron en su garganta y tuvo que quedarse callada.

-Granger. Es una mala jugada de su mente. Váyase- no era otra cosa, solo que su mente no lograba procesar como una joven tan hermosa pudiera fijarse en él, cuando lo único que había hecho era tratar de alejar a todos.

-usted lo sabe, le dije que eso era suficiente para mí- Hermione se dirigió hacia la puerta no sin antes limpiar una lágrima que caía por su mejilla.

-le aseguro que no es nada- le dijo Severus antes de que se fuera.

Él sabía que ella no mentía, había visto tantas cosas en su mente, pero no podía permitir que algo así sucediera. En fin, tenía la esperanza de que pronto se le olvidara aquello.

Albus Dumbledore había organizado una última reunión de la orden del Fénix, en el que había mandado a traer a todos los miembros que la habían conformado, por supuesto a Severus Snape también se le invitó, y aunque él había rechazado la invitación rotundamente Albus logró convencerlo de que fuera.

Todos se reunían de nuevo en Grimmauld Place, en la casa de Sirius Black, hablaban entre ellos de lo rápido que todo se recuperaba, y lo bien que marcharía la vida. Hermione, Ron y Harry también estaban en ese lugar, platicando entre ellos, aunque la joven un poco ausente, sabía que él venía, y no sabía cómo debería actuar después de lo que sucedió en su casa hace una semana.

Todos fueron acercándose a una larga mesa, cada quien tomaba un lugar, y cuando por fin pudo sentir tranquilidad por creer que no había llegado apareció ante la vista de todos, sabía cómo era él, siempre prefería llegar al final para no tener que toparse con alguien. Y para su mala suerte tuvo que sentarse enfrente de ella, en el único lugar que quedaba vacío. Sin pretender verlo cambió la dirección de su mirada, y Severus ni siquiera había tenido la intención y la curiosidad de girar para verla a ella.

El tiempo en que tardó la reunión no duró más de una hora, pero Hermione sintió que había sido una eternidad, no había prestado mucha atencion a lo que Dumbledore decía, solo recordaba la conversación que había tenido con Severus Snape. "si pensaras mejor todo sería distinto" se decía una y otra vez. Hasta que por fin se les agradeció a todos por su participación y antes de que Molly Weasley pudiera invitarlos a comer Severus se levantó de la mesa y salió por la puerta.

Hermione un poco confundida lo miró irse, no esperaba que se quedara con ellos a festejar, había sido mucho pedir que se presentara, pero al menos tenía una chispa de esperanzasobre que él quisiera hablar con ella.

La comida se les iba sirviendo a todos, cuando Hermione ya no quiso estar en ese lugar, se había fastidiado de no poder pensar con tranquilidad. Y sin querer levantar tantas sospechas se levantó con dirección al baño, desde ahí podía desaparecer y reaparecer en la calle.

Y eso hizo, pero apenas si apareció en la calle cuando sintió que alguien la tomaba del brazo y desaparecía de nuevo. Cuando estuvo segura de que sus pies habían tocado de nuevo el piso abrió sus ojos, y pudo sentir que la seguían sujetando, alzó su mirada lentamente y se encontró con aquellos ojos negros que tanto la hacían sufrir.

-pensé que nunca saldría- le dijo Severus después de unos segundos.

-usted había dejado muy en claro todo- le dijo Hermione soltándose de su agarre y retrocediendo un par de pasos.

-lo sé… no me he retractado de mis palabras. Solo quería hablar con usted-

-¿en dónde estamos?- Hermione no había prestado atencion con respecto al lugar en el que se encontraban.

-en mi casa. Hace una semana estuvo en este lugar ¿y ahora no lo reconoce?-

Hermione se acordó de aquella vez, estaba tan nerviosa y asustada que no prestó atencion al lugar, pero ahora le parecía que era acogedor. -¿y de qué quiere hablar?-

Severus sonrió con sarcasmo, "perfecto, la traes aquí y no sabes qué le dirás" pensó para sí mismo tratando de encontrar un tema adecuado. Pero al no encontrarlo decidió ser directo y llegar al tema que quería tratar. -De la misma razón por la cual usted vino hace una semana-

Hermione no muy convencida lo miró un momento, no estaba segura se querer hablar de eso, y Severus pudo notarlo -hace una semana irrumpió en mi casa siendo el único tema del que quería tratar y ahora prefiere no hacerlo… ¿lo pensó mejor y se arrepintió?-

-claro que no… pero no veo razón alguna para tratar un tema del que usted se opone-

Severus no supo qué decir, pero quería volver a escuchar aquello, lo había pensado, había clavado una duda en su mente y ahora quería comprobar que una vez más ella sentía algo por él. -Granger, lo único que me da a pensar es que está jugando-

-¿Qué estoy jugando?- Hermione estallaba ante cualquier comentario que no la describía, ella no era de esas personas y probablemente él lo sabía, no podía ser posible que ella jugara con algo como aquello. -no es así. Yo le dije lo que sentía, pero no puedo seguir atormentándome con el hecho de solo pensarlo, claro que quiero que todo sea distinto. Pero no todo es posible.- pronto se dio cuenta de lo que estaba haciendo, estaba muy enojada y eso la hacía enojarse aún más, sabía que en ese lugar no lograría tranquilizarse así que sin pensarlo dos veces se dirigió a la puerta y comenzaba a abrirla.

Pero Severus que era mucho más alto que ella, alcanzó la puerta en solo dos zancadas y la cerró prohibiéndole salir. Ella se giró y se encontró aprisionada entre los brazos de él. Sin saber qué decir o qué hacer solo se quedó callada a esperar a que él hiciera el siguiente movimiento.

Severus la miró a los ojos, no era posible que él no pudiera percatarse nunca de aquella belleza que la joven poseía, no se creía del todo aún que ella sintiera algo por él, pero estaba dispuesto a comprobarlo una vez más. Se acercó lentamente al oído de la castaña y habló con su voz tan profunda que de inmediato hizo que Hermione temblara de pies a cabeza. -Solo quiero oírlo de nuevo-

La joven sabía que unas palabras no lo convencerían del todo, y ya había esperado mucho tiempo como para darse el lujo de no actuar ahora. Tenía que hacer algo que no le dejara ningún tipo de duda. Así que cuando notó que él se alejaba un poco de ella se acercó a él y en un parpadeo unió sus labios con los del pocionista. Cerró sus ojos disfrutando más de aquel roce.

Mientras que Severus Snape no pudo evitar fantasear con unos ojos de color verde esmeralda.

Agradezco a las personas que comentaron el primer capítulo, les aseguro que las ideas que me dieron las he tomado en cuenta y estoy incluyéndolas en mi historia. También les agradezco a los que agregaron la historia a favoritos ya quienes leyeron. Espero que los capítulos que vienen sean de su agrado. Y si alguien tiene alguna sugerencia o critica puede dejarla en un comentario, me gustaría leerlas para tomarlas en cuenta.

Saludos.