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Historia 191181 — capítulo 3

Pronto la imagen de Lily Potter se esfumó de su mente, dirigió sus manos hacia la cadera de la joven que besaba y atrajo su cuerpo hacia él, como si buscara fundir ambos cuerpos.

La joven había dejado su mente viajar y eso la había impulsado a cometer aquello, en su sano juicio estaba segura de que nunca lo hubiera hecho. Gimió al sentir como Severus pedía permiso con su lengua para entrar en la boca de la joven y ella no se lo negó. Aquel parecía ser un sueño, el mejor que nunca tuvo.

Hasta que por falta de aire ambos tuvieron que separarse. Al darse cuenta de lo que había hecho Hermione se puso totalmente roja, no se había arrepentido de lo que había hecho pero si se sentía un poco avergonzada.

-¿sucede algo malo?- le preguntó Severus al ver su rostro.

-no- pero Hermione había agachado su cabeza, algo se acababa de apoderar de su mente.

-¿entonces qué pasa?-

-no quiero hacerme de muchas ilusiones y después tener que romperlas-

-no puedo jurarle amor eterno- Severus se alejó de ella al darse cuenta a dónde quería llegar. -usted regresará a Hogwarts y será imposible verla, y un amor a distancia es lo último que quisiera-

-¿no volverá?- Hermione lo siguió con la mirada, se veía un poco frustrado.

-no. Albus me ofreció de nuevo el puesto como profesor de pociones y líder de Slytherin, pero lo rechacé-

-¿por qué?-

-¿tiene idea de lo difícil que es soportar a tanto alumno incompetente?-

-yo no soy como los demás- le dijo Hermione esperando que eso lo hiciera regresar a ser profesor.

-creo que sus amigos la deben de estar buscando- le recordó evitando por completo el tema.

Hermione se molestó y él lo notó, pero la idea de volver a Hogwarts no le terminaba de convencer del todo, al menos no por ahora -sí, es mejor que me vaya-

-no la estoy corriendo de mi casa, solo digo que debería avisarles que está bien, así no la buscarán, y nos evitaremos el riesgo de que la encuentren- Severus no quería que ella se fuera, si de él dependiera no la dejaría salir nunca, la compañía que ahora tenía le agradaba mucho.

Él tenía razón, pero de qué forma los convencería de que estaba bien, sabía cómo eran sus amigos y no descansarían hasta que supieran en dónde estaba. Vio a Severus servirse un poco de whisky de fuego y sentarse en uno de los sillones a observarla mientras tomaba una decisión. -si les escribo no se convencerán del todo. Y puedo asegurar que no me buscarán en este lugar-

-¿entonces pretende quedarse un tiempo aquí?-

-¿eso le molesta?- le preguntó Hermione acercándose un poco a él. -¿cómo puede tomar eso como si fuera agua?-

Severus sonrió ante la pregunta de la castaña -¿quiere algo de beber?-

-no- le dijo al tiempo que se sentaba a un lado de él, tratando de besarlo nuevamente, no podía negar que lo había disfrutado mucho.

Pero Severus se hizo hacia atrás ligeramente, no es que no quisiera, pero antes necesitaba hacerle solo una pregunta -¿Por qué?-

Hermione entendió bien lo que él quería saber, pero no tenía una respuesta con certeza, se había preguntado lo mismo desde hace un tiempo pero sus respuestas no lograban convencerla, sabía que debía haber algo verdaderamente importante que aún no lograba ver -ya se lo dije, solo sucedió. No lo planee nunca y ni siquiera lo imaginé, solo me di cuenta de que cada día anhelaba que llegaran las clases de pociones para verlo, y cuando me fui con Harry y Ron en busca de los Horrocruxes me di cuenta de que todos los días lo pensaba, fue cuando comprendí que no estaba enamorada de Ron-

Severus la miró por unos segundos, no podía negar que la joven era verdaderamente hermosa, pero la conocía desde que era una niña así que no estaba muy convencido de verla como a una mujer. Él en realidad no sentía nada por ella, no sentía atracción ni la pensaba. La semana que pasó solo se preguntaba por qué una joven como ella se fijaría en él. Había pensado en tantas cosas, especialmente en Lily Potter y eso implicaba pensar en lo que él había vivido con ella, las desilusiones que tuvo cuando se dio cuenta de que la única mujer que él quería se había fijado en otro, y el dolor que siempre sintió cuando la veía con James. Sí, había sufrido mucho, no entendía como la mujer que él más había querido era la misma que más dolor le había causado. Pero ahora, estaba Hermione Granger, y por alguna extraña razón no quería que ella sufriera lo mismo que él, había tocado una herida que él creyó había cicatrizado, no la utilizaría para olvidarse de Lily Potter, solo se encargaría de que ella estuviera bien así le llevara toda una vida. Se acercó a ella con estos pensamientos y la besó, tratando de no imaginar que era la pelirroja que tanto lo enloqueció, sino que era Hermione, una hermosa castaña de ojos cafés claro, solo ella. Y a su parecer solo así disfrutaba tanto de ese beso, pensando solo en la joven.

-¿solo desapareció?- gritó Harry Potter cuando Ginny fue a buscarla a las habitaciones y no la encontró.

-no hay señales de ella- le volvió a decir Ginny enojada porque Harry le estuviera gritando desde hace varios minutos.

-¿pero a dónde iría? no se me ocurre algún lugar en el que pueda estar-

-no lo sé Ron, solo se levantó y pensé que iría a recostarse un rato. No ha dormido bien estas noches-

Todos estaban alarmados por no poder encontrarla, habían salido a buscarla a los alrededores de la mansión Black, y también en otros lugares pero no aparecía por ningún lado. Eran casi las 10 de la noche y no había ningún tipo de noticia sobre la joven, todos estaban a punto de volverse locos cuando una lechuza que nadie reconoció entró por una de las ventanas y se posó en la mesa.

Ginny corrió a ella esperanzada en que fuera de su amiga, tomó la carta y leyó -es Hermione, dice que está en casa de sus padres, que solo había planeado ir un rato, pero que en realidad desea pasar unos días en ese lugar, sola-

-deberíamos ir a verla- fue Harry quien hizo este comentario, y Ginny que ya estaba harta de él se giró de inmediato con una mirada de rabia.

-dijo que quería estar sola, ¿puedes respetar su decisión?-

-Deberías responderle la carta y decirle que al menos nos vaya avisando que está bien- sugirió Ron tratando de calmar la tensión que se había provocado ante la respuesta de su hermana a Harry.

-si Ron. Eso haré- y se giró Ginny para buscar pergamino y tinta.

Harry se había quedado helado, desde hace unos días que ellos ya no se entendían. Parecía que haber iniciado una relación con Ginny ya no era una buena decisión, discutían varias veces al día, a veces creía que la joven era inmadura y lo que él menos quería era lidiar con acciones infantiles.

Por su lado Ginny se sentía muy incómoda en esa relación, Harry era celoso con ella, y en ocasiones solo quería mandar y que ella obedeciera en todo, por supuesto ella no lo permitiría, no quería que hicieran algo con solo la opinión de Harry, quería que la tomara en cuenta y que no la tratara como una niña, cuando en ocasiones el niño parecía ser él.

-¿entonces estuvo enamorada de Weasley?-

-creo que sí, bueno, me gustaba mucho su forma de ser, de pensar, y me hacía reír hasta en las peores situaciones, siempre fue genial tenerlo cerca- le dijo Hermione recordando todo lo que había pasado con el pelirrojo.

-¿y cómo puede saber que ya no está enamorada de él?-

-porque solo es mi amigo, y así lo veo, lo quiero pero no como a un hombre, sino como a un hermano. De eso estoy totalmente segura… bueno, basta de hablar de mí, hablemos de usted-

Severus sonrió ligeramente, no estaba acostumbrado a hablar con muchas personas así que no sabía con qué tema iniciar. -¿cómo qué quiere saber de mí?-

-mmm, cuál fue su materia favorita en la escuela, que le gusta hacer, algún recuerdo en especial, desde cuando da clases en Hogwarts, si alguna vez estuvo enamorado- Hermione quería saber tanto de él, pero no estaba segura de que él quisiera responder a todas sus preguntas, aun así lo había intentado esperanzada en que aceptara.

-¿mi materia favorita? pociones y defensa contra las artes oscuras ¿Que me gusta hacer? Leer ¿algún recuerdo? Mi primer día de clases en Hogwarts y cuando fui aceptado para ser un mortífago ¿desde cuándo doy clases? Desde 1981 cuando tenía 21 años ¿enamorado? Fue hace muchos años- no quería vacilar ante las preguntas que Hermione le hacía, él le había hecho tantas preguntas y la joven no había dudado en ningún momento responderlas.

-¿Cuando se unió a los mortífagos? ¿Por qué?-

-bueno, no cualquiera era aceptado, yo tenía en contra mi status de sangre, soy mestizo, y aun así Lord Voldemort me aceptó y me puso la marca. Muchos no lo habían conseguido, así que fue un triunfo haber formado parte de ellos, claro que después las cosas cambiaron-

Hermione lo miró un rato, tratando de encontrar dónde estaba la satisfacción en aquello, pero no quiso insistir con el tema, así que continuaron hablando por un tiempo más, hasta que ella comenzó a sentir sueño. Cosa que Severus notó y le ofreció su cuarto para que durmiera. Ella un poco renuente aceptó. No había dormido bien a causa del insomnio que le había provocado estar pensando en aquel hombre con él que ahora se encontraba, así que podía estar segura de que ahora podía dormir mejor.

Severus había pasado un buen momento con la joven, pero se le hacía injusto que Hermione no le avisara a sus amigos sobre su paradero, claro que no diría tampoco el lugar exacto, así que con un movimiento de varita escribió en un pequeño pergamino imitando lo más que pudo la letra de la joven, llamó a su lechuza y le ordenó que fuera hasta Grimmauld Place para entregar aquella nota haciéndoles creer que había sido ella quien lo había mandado. Lo que menos deseaba es que fueran a relacionarlos y que aparecieran en su casa, no quería verse implicado en un escándalo como el que se formaría si la vieran con él, no le importaba al fin, pero era mejor evitarlo.

Las horas comenzaban a pasar con gran lentitud, teníaganas de despertarla solo para seguir platicando, pero la joven verdaderamente se veía muy cansada así que no se atrevió, y decidió esperar hasta que ella se levantara.

-Lily- pronunció en voz baja, cuanto hubiera deseado que la pelirroja se hubiera dado cuenta de que él verdaderamente la quería, y aún deseaba más que Hermione hubiera existido desde hace años, así jamás se hubiera fijado en Lily y hubiera evitado un gran dolor -Granger- aquella palabra, tenía una exquisita vibración en sus labios, un sabor inigualable, y como anhelaba olvidar por completo a la mujer que tanto amaba y pensar ya en ella, corresponder a sus sentimientos. No le importaba lo que los demás dijeran y opinaran, si las cosas salían bien estaba seguro de que se la llevaría a vivir lejos de todos, donde nadie pudiera encontrarlos y llevar una vida tranquila. -Granger- había descubierto lo bien que le hacía mencionarla. Tomó de un sorbo todo lo que restaba de su vaso de whisky y se hizo la promesa más grande que pudo haber hecho, más grande que la que hizo cuando se convirtió en mortífago o cuando prometió cuidar a Harry Potter… esta promesa salía directamente desde su ser -así me lleve toda una vida-