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Historia 191181 — capítulo 4

Con el paso del tiempo Severus no había necesitado de nadie más para estar bien. Estaba harto del daño que le causaban, que había encontrado un gusto muy grande a la soledad. Se había dado cuenta de que estar solo era disfrutar de mucha tranquilidad y evitar que alguien estuviera criticándolo. La soledad no era más que una gran comodidad para él. Sin importar que siempre hubiera contado con la amistad de Lucius Malfoy, la distancia y sus tareas hicieron que hubiera cierta desconfianza entre ambos.

Se sentía bien y eso era lo único que le había importado. Pero sin pedir nada llegó aquella joven. Tenía que admitir que le había dado acceso a su vida de una forma rápida y fácil, pero no entendía qué lo había impulsado a aceptarla, él sabía lo que ella estaba pasando y quería evitarle ese dolor, pero había llegado a la conclusión de que esa no era la razón para haberla dejado entrar a su vida de un día a otro.

Las pláticas con ella eran realmente agradables, sabía de la gran inteligencia que Hermione poseía, y le asombraba ver cuánto deseo de aprender tenía, a veces estaban despiertos hasta altas horas de la noche hablando de experiencias o algo que habían leído. Por lo general era Hermione la que hablaba, él siempre se dedicaba a escucharla.

Severus había aceptado a una persona en su vida, y estaba casi seguro de que le daba tranquilidad a sus días.

-¿Por qué hay una carta de Ginny aquí?-

Perfecto. En ese instante Severus supo que tendrían una discusión, él había seguido enviando cartas a la joven Weasley fingiendo ser ella para que estuvieran tranquilos y no buscaran a Hermione. Pero él siempre se lo había ocultado, era muy cuidadoso porque ella había dicho que no les diría nada a sus amigos.

-ella no sabe que yo estoy aquí. Yo no le dije nada- le dijo Hermione con un claro gesto de enojo.

-Weasley piensa que usted está en su casa- le dijo Severus tratando de no darle mucha importancia.

-pero ¿tú le dijiste?- Hermione siempre le había hablado de usted, hasta ese momento que se olvidó de formalismos por el coraje que estaba sintiendo.

Él lo notó pero no le molestaba, comenzaba a haber una gran confianza entre ambos como para que algo así le incomodara. -Así es, sino ellos la estarían buscando en este momento-

-pudiste consultarlo conmigo. O al menos haberme avisado que ya lo habías hecho- y sin querer Hermione había empezado a gritar

-Granger. ¿Lo hubiera aceptado?- Severus se quedó callado viendo directamente a la joven que entendía por qué razón él no le había dicho nada -ya que estaba aquí no quería que alguno de sus amiguitos vinieran a mi casa preguntándome si sabía algo de usted. Lo que menos quiero es verlos a ellos-

Hermione comprendía la razón, lo que menos quería era que ya que por fin disfrutaba sus vacaciones llegaran ellos a irrumpirlas y terminaran llevándola con ellos y convencerla de que lo que estaba haciendo era una locura. -Lo siento- Fue todo lo que Hermione dijo sintiéndose una tonta.

Él día que menos quería estaba llegando demasiado rápido, en unos días tendría que regresar a Hogwarts de nuevo. No es que no le agradara volver, ya que siempre el estudio tuvo una gran relevancia en su vida, pero eso implicaba separarse de Severus. No llevaban una relación amorosa como tal, más bien, parecían que eran amigos, contándose tantas cosas. No se habían besado de nuevo, ni siquiera hacían ningún tipo de contacto físico, solo se limitaban a hablar y cada quien dormía en habitaciones separadas.

-creo que debe volver a Grimmauld Place- la voz de Severus sonaba tan profunda. Hace un buen rato que ambos se habían internado por completo en lecturas distintas.

-¿ahora si me estás corriendo de tu casa?- Hermione no le había vuelto a hablar de usted después de aquella pequeña discusión que habían tenido.

Severus nunca despegaba su vista de lo que fuese que estuviera leyendo, pero desde que Hermione había llegado le costaba admitir que la miraba más veces de lo que él hubiera querido aceptar mientras leía. Aquella vez no fue la excepción -no, pero ahora sí sus amigos querrán verla-

-¿ahora te importan ellos?-

Severus sonrió con cierto sarcasmo marcado, pero a Hermione aquello ya no le molestaba. No le respondió, no creyó que fuera necesario.

-deberías visitarme en Hogwarts- le dijo Hermione después de varios minutos en los que permanecieron callados

-¿así? ¿Cree que a Dumbledore le parezca bien?-

-eres el mejor espía de todos, con seguridad podrás engañarlo- Hermione se levantó del sillón en el que se encontraba. Hace un par de días que había empacado, quería ver a sus amigos, pero no quería irse de aquel lugar. Así que solo había esperado a que él le sugiriera volver a Grimmauld Place. -Prométeme que irás a verme-

-Granger, antes de que se vaya- hace un par de días que ella había empacado, él lo sabía. Pero había querido prolongar su estancia en su casa por un tiempo más, no le negaría que fuera donde sus amigos, sabía que ella ansiaba verlos, solo quería saber algo -¿qué es lo que sucede entre nosotros?- Severus se hubiera atrevido a decir que todo terminó siendo una amistad, que las cosas habían cambiado de rumbo, y por alguna extraña razón así lo prefería él.

-solo una amistad- Hermione había tardado más de lo que ella pretendía, pero ya que lo había pensado más no podían llamar de otra forma a lo que había sucedido entre ambos.

-ok… que tenga buen viaje- Severus se sentía tranquilo ante la respuesta de la joven, ambos habían coincidido. -Y la visitaré- fue todo lo que él dijo marchándose a su habitación.

Hermione había sonreído ligeramente. Estos días con él habían hecho que ambos se aceptaran tal y como eran, y ella no pretendía que él cambiara su forma de ser. Tomó la pequeña cajita que él le había regalado hace unos días no sin antes hacerle prometer que la abriría hasta que estuviera camino a Hogwarts.

Tomó sus cosas y regresó a Grimmauld Place. Apareció dentro de la casa, y vio a Harry que estaba dormido en uno de los sillones de la sala. Silenciosamente se acercó hasta él y se sentó enfrente hasta esperar que él se despertara.

Sacó el libro que había estado leyendo últimamente y se internó rápidamente en él. Había pasado cerca de una hora cuando notó que Harry por fin despertaba.

-Hermione- él se levantó de inmediato y fue a abrazar a la chica. -¿estás bien?-

-mejor que nunca. Haberme ido a casa de mis padres por un tiempo me ayudó mucho-

Harry la miraba contento, el cambio en la chica era notorio, y al menos sabía que ella estaba bien, cosa que le tranquilizaba mucho.

-¿Y Ginny y Ron?- Hermione no pudo evitar preguntar por ellos.

-supongo que en su casa, vienen de vez en cuando- Harry evitó decirle a Hermione que estaba teniendo problemas con Ginny, que las cosas entre ellos ya no marchaban bien pero ya llegaría el momento en que se enterara.

Ambos estuvieron platicando por un largo tiempo hasta que se hizo de noche. Hermione hubiera querido quedarse más tiempo con Harry, pero el haberse desvelado tanto con Severus comenzaba a afectarle.

Harry se dio cuenta del sueño que Hermione tenía y sin dudarlo más le dijo que fuera a su habitación a descansar. Ya tendrían 2 días más para hablar.

Por fin había llegado el primero de septiembre, Harry y Hermione se habían presentado en la estación Kings Cross donde se había encontrado con Ron y Ginny Weasley. La joven había descubierto que las cosas entre su mejor amiga y su mejor amigo no iban bien. Trató de hablar con ellos pero Ginny se había ido con sus amigas y Harry había comenzado a hablar con Ron sobre Quidditch.

Iban ya camino a Hogwarts cuando Hermione se acordó de la pequeña cajita que Severus le había dado. Pero no había querido abrirla aún. Harry y Ron le preguntarían que de dónde había sacado eso y ella no tenía una excusa. Así que esperó a que los jóvenes se durmieran como siempre lo hacían.

Después de un largo tiempo Harry y Ron por fin habían decidido que dormirían un rato, pero estaban ya cerca de Hogwarts, así que no tardarían mucho en despertar y para evitar confusiones y preguntas tenía que darse prisa.

Sacó la cajita de su bolsa y la abrió, sus ojos brillaron ante el asombro que tuvo cuando vio que se trataba de un pequeño anillo con unas serpientes entrelazadas, de color plateado. "tan Slytherin" pensó Hermione. Se dio cuenta de que no era lo único que tenía, ya que abajo había una pequeña nota.

La sacó y rápidamente leyó

"Gracias por estar conmigo en estos días. Fue agradable tenerla en mi casa, solo espero que no se olvide de mí y me visite con frecuencia. S.S."

Hermione guardó de nuevo el anillo y la nota en la cajita y la metió de nuevo en su bolsa, justo en el mismo instante que Harry despertaba.

-¿por qué estás tan feliz?-

"¿Por qué?... porque había pasado unos días maravillosos con el último hombre que él se hubiera imaginado, con aquel de quien se había enamorado y de quien temió que muriera durante la guerra" -volvemos a Hogwarts Harry, ¿no te hace feliz a ti también?-

Harry sonrió levemente. Sabía cómo era su amiga. No había nada más que le hiciera feliz que poder estudiar y aprender aún más.

Harry durmió un rato más hasta que se detuvo el expreso de Hogwarts en Hogsmeade, bajaron junto con Ron, y aunque verdaderamente le alegraba volver a Hogwarts sentía una extraña sensación. En pocos días se había acostumbrado a estar junto a Severus, le agradaba vivir en la misma casa que él y ahora que estaba muy lejos de él comenzaba a extrañarlo aún más si es que aquello fuera posible.

Pronto llegó a su mente lo que él le había escrito "me visite con frecuencia" no le había dado tanta importancia cuando lo leyó por la rapidez con lo que lo hizo por el temor a que se fueran a despertar sus amigos, pero ahora que lo pensaba más no tenía ningún sentido. Él había rechazado el puesto como profesor de pociones y ella no podía salir del castillo cada vez que quisiera. No entendía a qué se refería en realidad.

-mi padre me dijo que hasta hace unos días el puesto como profesor de pociones había estado desocupado. Pero que no supo quién lo había tomado… pero sin duda no fue Snape, él había rechazado rotundamente el puesto- Ron le venía hablando a Harry y a Hermione, pero solo hasta ese comentario la castaña le había puesto atención.

-bueno, Snape es un héroe, pero agradezco que al menos no tendremos clases con él, no lo hubiera podido soportar- dijo Harry tratando de no sonar grosero con su comentario.

Hermione no se explicaba como él le hubiera puesto aquello si no había forma de que sucediera. Y al menos ella no hizo ningún comentario a lo que Ron les había dicho, ella lo que más quería era seguir viéndolo, aunque sea como profesor. Así que solo esperó a que cambiaran de tema antes de que terminara delatándose.

Habían llegado por fin al gran castillo. Una vez más la emoción invadía al trio de oro, recordando la primera vez que habían entrado, sería un buen curso ya que no había riesgo que asechara. O al menos eso pensaba la castaña.

Hola…

Quiero agradecer una vez más a quienes han estado comentando mi historia. Me ayudan a continuarla. Pero ahora me encuentro en un gran dilema con referente a la pareja de Harry, no sé con quién quede mejor, si ponerlo con Ginny o con Cho… espero que puedan comentar y decirme con quien creen que haga mejor pareja. Gracias por leer

Saludos.