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Historia 191181 — capítulo 6

Las embestidas habían aumentado con gran velocidad, Hermione no podía para de gemir, aquello lo estaba disfrutando de sobremanera y Severus estaba enterado. Pronto comenzaron a sentir que por su cuerpo subía un calor que ambos conocían muy bien, como si sus cuerpos se fundieran en uno solo. Sus cuerpos estaban sudorosos y la excitación aumentaba a cada segundo que pasaba. Hasta que por fin ambos llegaron en un estruendoso y exquisito orgasmo.

-es el primer día en Hogwarts y su comportamiento deja mucho que desear, Granger- al cabo de unos segundos Severus habló cuando por fin estaba recuperando el aliento para hablar. Se había recostado a un lado de ella y la observaba atentamente.

-¿eso te molesta?- a Hermione le había llevado más tiempo calmar su respiración y los fuertes latidos en su pecho, pero no le regresaba la mirada a Severus, hasta cierto punto se sentía avergonzada por lo que acababan de hacer.

-Granger. ¿Por qué lo hizo?-

-no me preguntes eso. No me gusta responder ese tipo de preguntas. Primero porqué me enamoré de ti y ahora por qué hice esto. Simplemente sucedió-

Severus había pasado una buena noche con Hermione, desde que inició la visita hasta ese momento, pero siempre tenía una chispa de curiosidad por saber qué era lo que hacía que la joven se fijara en él y no en alguien más. -Tengo que irme- y con un ligero movimiento de varita ambos estaban vestidos de nuevo. Después de un largo rato en la cama de la joven se levantó y la miró por última vez. Si ella nunca hubiera llegado a su casa tratando de decirle que estaba enamorada de él su vida sería menos complicada, pero justo ahora estaba seguro de que no cambiaría nada.

-Granger. No volverá a suceder- si le preguntasen que si lo había disfrutado su respuesta sin pensarlo sería sí. Pero estaban en un colegio con reglas estrictas. Estuvo a punto de lanzarse un Crucio por lo que estaba diciendo, pero antes que nada tenía que pensar en la joven.

-¿por qué?- Hermione se había quedado congelada ante lo que su profesor le había dicho, en la noche no hubo ningún indicio de que él se arrepintiera.

-estamos en un colegio, y si nos descubren el resultado será fatal. Llevar una amistad parecía ser fácil, pero a estos extremos será imposible burlar a Albus Dumbledore- su voz sonaba tan grave y arrastraba cada palabra que pronunciaba.

-no será imposible, eres un gran espía-

-tiene razón Granger, pero de igual modo no tiene caso que esto continúe-

Hermione ya no supo qué decir, solo se quedó callada esperando a que él continuara.

-accedí a llevar una amistad con usted, pero no creo que esto vaya a funcionar. De igual modo prefiero no perder mi tiempo en algo que no es seguro- Severus se levantó de la silla en la que se encontraba, y salió por una de las puertas que estaban atrás de él.

La castaña por su lado se quedó inmóvil en ese lugar, su mente se había bloqueado por completo. Por su cabeza cruzó un vago pensamiento de que solo la había usado para poder acostarse con ella, pero en el fondo sabía que eso no podía suceder. No creía que él fuera de ese modo, simplemente su mente no se lo permitía. Sin saber qué hacer salió del despacho, había tardado mucho tiempo y sus amigos la estarían buscando.

Después de la agradable visita que le hizo a la joven castaña regresó a su habitación para bañarse, pero después de eso decidió no volverse a acostar, aprovecharía el tiempo que le quedaba libre antes de iniciar sus clases.

Por su mente brillaba el recuerdo de la joven desnuda una y otra vez, no era un pensamiento morboso, solo era un recuerdo de satisfacción al sentirse querido por alguien. Algo que había comenzado a olvidar ya.

Creía que a pesar de todo sería un buen día. Comenzó a preparar lo necesario para sus clases, el castillo estaba silencioso aún y aprovecharía el tiempo que le quedaba antes de que un sinfín de voces inundara los pasillos. Estaba a punto de terminar cuando escuchó que alguien se acercaba, pero decidió no darle importancia, hasta que supo que esa persona estaba de pie a unos pocos metros de él. -Vaya Lupin- comenzó a hablar sin haber girado a ver de quién se trataba -dar paseos por las mazmorras no es buen indicio-

Remus lo miraba fijamente, mientras él solo le daba la espalda, y decidido a lo que haría comenzó sin rodeos -me sorprende aún más que seas tú el que esté despierto tan temprano Severus, más después de haber pasado una noche tan agitada-

Severus se giró lentamente, tratando de averiguar por qué él le decía eso

-no siempre has sido un buen ejemplo como profesor, pero acostarse con una alumna, eso sí es muy comprometedor, Severus- Remus era el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y curiosamente llevaba una buena relación con Hermione, pero ahora ahí estaba con una mirada muy acusadora.

-¿de dónde has sacado tan maravillosa conclusión?- Severus conservaba aún la calma, tantos años de espía no habían sido en vano.

-no es una conclusión Severus, lo sabes. Pasaste la noche en la torre Gryffindor. En la habitación de Hermione para ser más exactos- Remus caminó un poco hacia él, tratando de llevar con calma la situación.

El silencio de Severus se prolongó un gran rato, si era experto en legeremancia tenía que aprovecharlo para saber de qué forma Remus estaba enterado de lo que había pasado. -así que estabas afuera de su habitación Lupin. ¿Esperabas que ella te recibiera con los brazos abiertos?-

-ella es una persona muy importante en mi vida Severus. Y no dejaré que manches su alma-

-deberías oírte hablar, Remus. Repites las mismas palabras que hace años-

-sabes meterte siempre con la mujer equivocada-

-¿con la mujer equivocada?-

-Lily estaba enamorada de James y Hermione está enamorada de…- Remus se quedó callado cuando se dio cuenta de que estaba hablando muy fuerte y cuando estuvo a punto de hablar de más.

Severus levantó su ceja derecha en claro gesto de interrogación pero al ver que Remus ya no decía nada se dio la vuelta dispuesto a irse.

-Severus, aléjate de ella. Supongo que no querrás que todos en el ministerio se enteren de que te estás metiendo con una alumna. Y en esta ocasión Albus Dumbledore no podrá defenderte-

-¿tú se los dirás?-

  • si es necesario-

-imagino que no te importará que Granger se vea involucrada-

-¿la llamas Granger aún después de lo que hicieron?-

-eso Remus, no es asunto tuyo- Severus estaba dispuesto a irse, ya no quería escuchar más al merodeador cuando su voz lo detuvo.

-aléjate de ella Severus, o seré yo quien de aviso al ministerio de magia-

Severus ya no se giró y siguió su camino, sin darle gran importancia a lo que Remus le había dicho. Pero cuando llegó a su despacho se sentó en uno de sus sillones y se puso a pensar en lo que él le había dicho. Había logrado entrar una vez más en su mente y sabía que lo acusaría sin tener piedad, y el problema no acababa ahí, también Hermione se vería afectada y eso era lo último que él quería. Remus estaría al cien por ciento pendiente de Hermione, y mientras no encontrara una forma de evitarlo y ocultárselo tenía que alejar a la joven para que no corriera peligro.

Durante el segundo día de clases todo parecía estar normal, Severus no había cruzado palabra con Remus Lupin y evitaba totalmente el contacto visual con Hermione. Una vez más tenía que hacer lo que los demás le decían que hiciera.

Hermione estaba totalmente sumergida en sus pensamientos cuando alguien la detuvo. Se giró un poco sobresaltada y se encontró con unos ojos almendrados que la miraban fijamente.

-Remus, me asustaste-

Él sonrió ligeramente ante el comentario y le extendió su mano para darle algo -vamos, ábrelo-

Hermione se dio cuenta de que era una caja muy pequeña con un dije en color rojo. Remus se acercó hasta su oído y habló con voz profunda -es de él- y se alejó de ella sin decir más y con una gran sonrisa

La joven se quedó sorprendida. No entendía a quien se refería. Quien podía mandarle un regalo. "Sirius" pensó de momento, pero desechó rápidamente la idea. Él estaba muy lejos, había tenido que hacer un viaje de último momento, y tampoco entendía la razón para hacerlo, pero igual no le daría importancia.

Cuando por fin llegó al gran comedor lo primero que hizo fue dirigir su mirada hacia la mesa de profesores, dónde vio a Severus levantarse y salir por una de las puertas traseras. Ya no quiso darle más importancia, no estando en un lugar donde había tantas personas y pudiera delatarse en cualquier momento.

-Sirius ya está en Grimmauld Place- la voz de Harry había hecho que Hermione saliera por completo de sus pensamientos -al parecer llegó ayer-

Harry leyó la carta que su padrino le había enviado, y en realidad Hermione no había puesto mucha atencion a lo que su amigo le decía. Pero algo si notó, y eso fue el silencio de Ron


-Hermione… sabes que yo te amo, pero te estoy lastimando, y si seguimos juntos terminaré odiándome. No soy el tonto que tú crees… pero no puedo seguir con esto-

Hace varios días que Hermione veía venir esto, se había hecho a la idea ya, pero aun así dolió un poco. -Ron, yo sé que no eres un tonto. Quizás nuestro camino nunca fue este-

-¿estás molesta conmigo?-

-no Ron. ¿Cómo podría estarlo? Eres sincero, y seguiremos siendo amigos-

Hermione vio como las lágrimas luchaban por salir de los ojos de Ron pero a la vez forzaba a una sonrisa aparecer en su rostro. Sabía que para él no había sido fácil, pero consideraba que era lo mejor. Lo quería mucho, pero si Ron no terminaba con eso ella lo terminaría haciendo, no podía estar con él mientras ya pensaba en otro hombre, no era justo para el pelirrojo.

-claro, yo estaré para ti-


-seguiremos siendo amigos- Hermione le dijo en voz baja a Ron mientras Harry se entretenía con su demás correo.

Ron le sonrió un poco, hace días que quería hablar bien con ella pero nunca había llegado la oportunidad. -Gracias- fue lo único que él pudo decir.

-¿sucede algo?- Hermione no muy convencida no pudo evitar hacer esta pregunta un poco preocupada por él.

-suceden muchas cosas, pero ya habrá tiempo para hablarlo- Ron apartó la vista de la penetrante mirada de la joven.

Su tercera clase fue pociones. Era perfecto para Hermione, buscaría la forma de acercarse a Severus y pedirle una explicación acerca de su decisión.

Pero la clase había sido muy difícil, y para empeorar las cosas ninguna poción había salido como se indicaba en las instrucciones. Severus había caminado entre los alumnos para revisar sus trabajos, pero terminaba haciendo muecas de desagrado al darse cuenta de ninguna poción parecía marchar bien.

-Hermione, mi poción es un asco- Ron le susurró al darse cuenta de que ya no podía hacer algo.

-la mía está igual- le dijo Hermione un poco frustrada. Desde que empezó a sentir atracción por Snape se había esforzado aún más de lo que ya lo hacía porque sus pociones fueran perfectas, pero en esta ocasión parecía que la suerte no estaba de su lado.

-parece que Snape está enojado- pero justo cuando Ron terminaba la frase Severus se giraba y los había visto.

-Weasley, Granger, 50 puntos menos a Gryffindor… por cada uno-

Hermione molesta estaba a punto de reprocharle, pero Ron al darse cuenta le dio un ligero codazo para decirle que era mejor no reclamarle. Ella cerró su boca aún disgustada. No era justo.