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Extraño sentimiento — capítulo 16

Rose sonríe contra los labios de Scorpius, mientras éste asegura mejor su agarre en la cintura de ella, profundizando el beso. Se separan unos segundos después, solo para buscar aire que sus pulmones piden y para asegurarse que sigue sin haber nadie más en el pasillo de Hogwarts, sobre todo que no haya ningún Weasley que pudiera darle una patada en el trasero a Scorpius por estar besando a Rose. Ella estaba de camino hacia el Gran Comedor, cuando él la había interceptado y la había guiado a un pasillo solitario para besarse. Rose ha perdido la cuenta de cuanto tiempo llevan ahí, intercambiando saliva, como diría Hugo, su hermano menor, quien de seguro está en la mesa de Slytherin arrasando toda la comida que hay. —Tal vez... debe... riamos ir... yendo —susurra Rose, entre beso y beso. Scorpius se separa de ella, bufando. —¿No será por la comida? Algo me dice que amas la comida más que a nada. Rose le da unos golpesitos en el pecho, con fingida compasión. —La comida siempre será el amor de mi vida, mucho más si es pizza. Superalo, Scorpius. Él sonríe divertido y se inclina para darle un último beso en los labios. Rose ríe y le toma la mano, nadie está por los pasillos, todos deben de estar ya en el Gran Comedor desayunando, así que no corren ningún riesgo de que los descubran actuando como pareja. Aunque, de un modo u otro, ellos son una pareja. Rose frunce el ceño ante sus pensamientos, sinceramente ella cree que debe de hablar sobre aquello con Scorpius. "Luego de las clases", se dice a si misma. —¿Hugo se fue directo a dormir anoche? —pregunta Rose curiosa. —No. Estuvimos jugando ajedrez hasta las once y media —luego agrega, completamente sonrojado—. Y me ganó todas las partidas. —Yo soy excelente jugando al ajedrez mágico, pero Hugo... —Rose silba con admiración—. A él nadie le puede ganar. —Lo sé, me hizo comer polvo como unas siete veces. Rose ríe, sobre todo al ver las mejillas enrojecidas de él. Cuando están a punto de llegar al Gran Comedor, ella se pone de puntillas para darle un beso y soltando sus manos, entran. Rose vuelve a reír al ver la mirara acusadora de Albus y Hugo al ver que ambos entran juntos, se despide de Scorpius con un movimiento de mano y se va a la mesa de Gryffindor, intentando ignorar la mirara amargada de Lorcan Scamander. —¿En dónde estabas? —pregunta Lily, una vez que Rose se sienta a su lado—. Casi ya no hay comida.  —Me distraje un poco —técnicamente no miente. Gira su cabeza para ver a los Slytherin y sonríe tiernamente al ver como Scorpius está hablando cálidamente con Hugo. Aquel gesto tan fraternal que están empezando a desarrollar los dos, solo hace que se multiplique el extraño sentimiento.