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Extraño sentimiento — capítulo 17

Rose escucha a James atentamente, quien ese año se convirtió en el nuevo capitán del equipo de Quidditch. Como Charles Wood y Leslie Nothan se graduaron de Hogwarts el curso pasado hay que hacer las pruebas para conseguir un nuevo guardián y buscador. James les informa a todos que ya reservó la cancha de Quidditch para el viernes y que pondrá en el tablero de anuncios de Gryffindor que el equipo necesita dos integrantes más. Y así se da por finalizada la primera reunión del equipo de Quidditch de Gryffindor. —¿Cómo estuve? —pregunta James, cuando él, Fred y Rose llegan a la Sala Común y se sientan en los sillones cerca de la chimenea. —Lo hiciste muy bien, Jimmy —dice sinceramente su primo, pero deja un poco de burla al decir lo último. El primogénito de los Potter hace una mueca de disgusto al escuchar su apodo. —Mientras que no te empieces a pavonear por ser capitán, todo estará bien —dice Rose, jugando con su collar de mariposa. —Entonces, primita, ¿encantada de ir a Hogsmeade? —pregunta James. Los ojos azules de ella se iluminan. —¡Así es! Quiero ir a Las Tres Escobas y a Honeydukes. Y quisiera ver la Casa de los Gritos con mis propios ojos. James Potter y Fred Weasley se miran, ellos saben por Harry Potter que la supuesta casa embrujada no está invadida por fantasmas salvajes, sino que fue dicho que era así para que no sospecharan que Remus Lupin, el padre de Ted, era un hombre lobo e iba ahí las noches de luna llena. Por supuesto, ninguno de ellos va a decirle la verdad a su prima menor, no cuando pueden asustarla.  —Vas a tener que esperar hasta octubre para ir a Hogsmeade —le informa James, pasando sus brazos detrás de su cabeza—. El primer fin de semana de octubre Minnie nos dejará ir al pueblo. Rose está a punto de decir algo, cuando la interrupción de una lechuza la interrumpe. Reconoce el pelaje gris del animal y acepta con una sonrisa la carta que Scorpius le envió, haciendo caso omiso a las miraras curiosas de sus primos. Espera hacerlo con disimulo, pero termina diciendo emocionada y bruscamente que quiere ir a su habitación, entonces sube las escaleras, jugando con la carta en sus manos. Se da cuenta, una vez en su cama, que hay un anillo con una gema rosada adentro y es todo de ella; Scorpius se la compró en una ocasión, pero se había olvidado de darle. En la carta le recuerda lo linda que se veía en clases -Rose por poco chilla de emoción- y la invita a tener una cita en la Guarida Greengrass. Rose sonríe felizmente, mientras responde afirmativa la carta, pensando que esa noche deben de hablar del extraño sentimiento.