Extraño sentimiento — capítulo 18
—Dudo que tú lo hayas preparado. Scorpius le da una sonrisa ladina, encogiéndose de hombros. —Tal vez lo hicieron los elfos —acepta—, pero cuesta trabajo pedírselo. —Oh, si, es mucho trabajo. Rose rueda los ojos, quitando imperfecciones inexistente de su falda roja. Se sienta en el sillón, mirando maravillada aquel rico manjar, ella como cualquier otro Weasley, ama la comida más que nada. Scorpius ríe y se sitúa a su lado, alcanzando los dos platos pequeños con tiramisú de la pequeña mesita que hay en la Guarida Greengrass. Le pasa uno a Rose y se apoya en el respaldo del sillón. —Scorp —lo llama Rose, con un tono vacilante. Scorpius la mira—, quiero hacerte una pregunta, solo para que se me aclaren las cosas. —Dime. —¿Qué somos? —pregunta directa—. Me refiero a si somos novios, amigos o ¿amigovios? Realmente quiero saberlo. Rose lo mira fijamente, olvidándose del postre que tiene en las manos. Scorpius está con el ceño fruncido, pareciendo estar pensando seriamente. Ella se pregunta si va demasiado rápido, ya que técnicamente no llevan más de dos meses de lo que sean que tengan. ¿Se está apurando? Pero ella es demasiado curiosa para importarle si va rápido o no con tal de saber la repuesta. Carraspea cuando ya han pasado dos minutos en puro silencio. —¿Importa eso? —pregunta Scorpius. Rose lo mira enfadada. —¡Claro que importa! —chilla indignada. Se hubiera conformado con escuchar decirle que son amigos solamente—. O al menos a mí, ya que parece que para ti esto no es nada importante; claro, solo es un juego para ti. —¡Yo no he dicho eso! —exclama Scorpius, comenzando a molestarse—. Únicamente digo que no es importante saber lo que somos. —¿Eso significa que no somos nada? —¡Deja de meter palabras en mi boca! Rose, ya suficiente enojada -y quizá algo dolida-, se levanta y deja el plato con tiramisú a medio terminar en la mesita para salir de la Guarida Greengrass. Scorpius no la sigue. Con los puños apretados y maldiciendo a Malfoy, camina hacia su Sala Común, sin darse cuenta que la Sra. Norris la está siguiente. —¡Alto ahí, Weasley! Rose maldice su suerte cuando se da vuelta y ve a Filch, mirándola con una sonrisa triunfante y cruel. "Perfecto", piensa,"esto es lo que me pasa por querer saber que significaba para Scorpius". Rose sigue maldiciendo mientras camina hacia el despacho de Filch, a ella, a Scorpius, al conserje, a la vieja gata y al extraño sentimiento.