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Extraño sentimiento — capítulo 3

Rose está sentada en el sillón de la sala, mirando la televisión con Hugo mientras espera impaciente que Scorpius llegue. Falta cinco minutos para las cuatro y se siente más nerviosa a cada momento. Sus padres habían salido hace un rato para comprar las cosas de la cena, aunque ella cree que es una excusa de su madre para que su padre no someta al chico Malfoy a un interrogatorio cuando llegue. —Ese gato se parece a Crookshanks —dice Hugo, señalando al gato protagonista del programa Garfield. Rose ríe, mirando un momento al gato de su madre, quien al parecer se da cuenta lo que dijo que hijo de su dueña, porque frunce el ceño y con la cola levantada, se retira escaleras arriba. —Creo que se ofendió —comenta ella, causando risas en Hugo. Él está a punto de agregar algo cuando suena el timbre de la casa. Rose salta sobre el sillón y su hermano menor, intentando parecer serio casi sin éxito, se levanta para abrir la puerta. Rose intenta arreglar su cabello rojo un poco más, mientras se para y arregla las diminutas imperfecciones de su remera. Hugo rueda los ojos, suplicando en silencio que cuando guste de alguna niña, no se comporte de aquella forma. Abre la vuelta, revelando a un nervioso Scorpius Malfoy. Hugo tiene que usar toda la fuerza de si para no echarse a reír. —Entonces, ¿cuál es el motivo por el cual debería permitir que salieras con mi hermana? Rose pone los ojos en blanco y se acerca a la puerta, empujando a su hermano, quien empieza a reír. Scorpius se queda con la boca abierta al ver como va vestida Rose. —La quiero aquí antes de la siete o te patearé el trasero —avisa Hugo, antes que Rose le cerrara la puerta en la cara. Ella se apoya en la puerta y se queda mirando a Scorpius, que al igual que ella, está sonrojado. Él usa una camisa grises y tiene una chaqueta negra sobre ella, también luce unos pantalones rojos y unas zapatillas deportivas. Se ve realmente bien, tanto que Rose vuelve a sonrojarse. —¿Vamos entonces? —pregunta Scorpius, intentando controlar sus nervios. Rose le sonríe dulcemente. —Si, por supuesto —murmura Rose, enderezandose. Se pregunta si debió pedir más consejos sobre las citas a su madre. Scorpius, en un gesto casi tímido, toma su mano entre las suyas, haciendo que Rose se sonroje, para después maldecir que como tantos otros Weasley, sea tan fácil para cualquier hacer que sus mejillas enrojecieran. Rose suspira y camina a su lado, preguntándose si él también está sonrojado a causa del extraño sentimiento.