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Historia 191583 — capítulo 3

Draco estaba muy satisfecho. Después de la reunión con los Prefectos volvió con Pancy al vagón que siempre ocupaban y allí los esperaban Crabbe, Goyle y Bailse. Él les había contado que aquel hombre tan raro, el nuevo profesor de Pociones, Slughorn, había organizado su propia reunión con algunos alumnos, entre los que estaban Potter, la chica Weasley y el inútil de Neville Longbottom. Les había hecho muchas preguntas pero su atención se la dedicó exclusivamente a Potter. A Draco no podía importarle menos si Slughorn era otro adepto a Potter o si sus reuniones eran divertidas o lo que hacían en ellas, pero no podía mandar a callar a Blaise, así que simplemente decidió ignorarlo y centrarse en sus pensamientos.

Ya estaban cerca de Hogwarts y el tren pasó por una curva, Draco miraba por la ventana, donde la oscuridad ya se había extendido por el firmamento pero un movimiento extraño en el compartimento de las maletas le había llamado la atención.  "¿Qué es eso?" Se preguntó él, mientras seguía penetrando con la mirada el espacio vacío que había delante de su cabeza. "¿O no está tan vacío?" Siguió pensando él. Snape le había advertido de que Potter tenía unos metodos interesantes para hacerse no visible, "¿es que es tan estúpido?" Draco no pudo evitar sonreir, en cuestión de minutos sabría si Potter volvía a dar prueba de tu estupidez o la imaginación le había jugado una mala pasada. La impaciencia y la excitación corrian por sus venas en forma de adrenalina.

El vagón se hubo vaciado,Draco despidió a sus amigos del vagón y se quedó solo. Levantó la varita y gritó.

-¡Petrificus totalus!- Desde el compartimento de las maletas se escuchó un fuerte golpe.- "Sabía que había alguien allí" Pensó Draco. Se acercó al lugar donde sólo veía un pie y  levantó aquella tela, fina como el aire.- Vaya, vaya. No sabía que fueras tan estúpido como para venir aquí a espiarme.- Draco no pudo evitar reirse mientras veía cómo los ojos de Harry daban vueltas desesperadas en las órbitas. Levantó el pie y le dio una patada en la cara.- Esto es por mi padre.- Y después de mirarle con desprecio, volvió a colocar encima de él la capa de invisibilidad y salió del vagón.

 No dejaba de repasar mentamente todo lo que había pasdo mientras Dumbledore daba su ridículo discurso. La satisfacción que había sentido después de dejar a Potter en el vagón desapareció cuando lo vio entrar en el Gran Comedor. Tenía la cara asquerosa, eso era cierto, pero no se había librado de él y Snape ya le había dicho que Potter le daría problemas. Draco sabía que Harry sospechaba de él, sospechaba que se había convertido en un Mortífago, por eso había ido a espiarlo al vagón.

-Ahora también tendré que esconderme de Potter.- Pensó Draco mientras se retiraba a la Sala Común de Slytherin.- Espero que no me lo ponga muy difícil.

Todo estaba sumido en el silencio. Draco se desperezó y se puso su túnica. Debía asegurarse de que todo estaba en su sitio, debía centrarse en arreglar el armario. Cuanto antes lo terminara, antes acabaría con su misión y podría quitarse de encima la atenta vigilancia de Voldemort. Draco sabía que el Señor Tenebroso tenía planeado que el fallara pero por lo menos, llevaría a cabo su misión lo mejor que pudiera. Tal vez, así, Voldemort acabara rápido con él, tal vez perdonara a su familia, tal vez... Tal vez podría marcharse y no volver a tener nada que ver con él ni con sus adeptos, empezar de cero en otra parte.

Subió al septimo piso y se puso delante de lo que a simple vista era un muro vacío, Draco se concetró en hacer aparecer la puerta pero no lo conseguía.

-¡Maldita sea!- Bufó él. Cerró los ojos y se dispuso a intentar materializar la puerta de la nada. Poco a poco, ruidos de pasos se acercaba a él desde el otro lado del pasillo.- ¿Será Filch?- Se preguntó Draco. Se escondió detrás de una esquina y espero a que Filch apareciera pero no era él.

-Ron, debemos tener cuidado con Harry.- Era la sangre sucia Granger y Weasley.

-Yo no creo que esté delirando.- Dijo Ron mirándo seriamente a Hermione.- Me parece perfectamente lógico que M...

-Shhhhh.- Le espetó Hermione mientras miraba a sus alrededores para asegurarse de que no había nadie.

-¡Vale!- Dijo Ron bajándo la voz.- Que esa persona haya dado el paso.

-Esa es una afirmación muy grave.- Dijo ella y frunció el ceño.

-Lo que es más grave todavía es que pensemos que nuestro mejor amigo está perdiendo la cordura.- Ron se paró en medio del pasillo y miró a Hermione que estaba de espaldas a él.- No quiero ponerme en contra tuya pero tampoco puedo darle la espalda a Harry.- Hermione se puso recta y se dio la vuelta.

-No te estoy diciendo que le des la espalda a Harry, yo tampoco quiero hacerlo... Pero es tan... Tan absurdo todo lo que dice.- Hermione se rascó la frente.

-Sabes, Hermione, eres muy lista... Pero a veces tienes muy poca imaginación.- Las palabras de Ron dejaron una marca de enfado en el rostro pálido de Hermione. Se dio la vuelta y la dejó allí en medio del pasillo.

-Ron...- Comenzó a decir ella, pero Ron ya se había ido. Draco, que había presenciado toda la conversación, no pudo eliminar aquella sonrisa maliciosa de su rostro. ¿A sí que Potter estaba enfrentando a sus amigos? Estupendo, pesaba él.  Hermione continuó caminando sola por el pasillo. Draco la siguió siguilosamente hasta que llegó a la torre de Astronomía. Él se había quedado en la penumbra, observándola. Sabía que, si quería plantar en ella la semilla de la duda, aquel era el momento.

-El Señor Tenebroso está volviendo loco al pobre Potter.- Hermione se sobresaló, las manos le habían resbalado por la barandilla y ahora estaba en un equilibrio precario.- Tranquila, no pienso tirarte al vacío.- Hermione se incorporó y miró a Draco con frialdad.- Os he escuchado, a ti y a Weasley. Tienes razón, el poder de manipulación de Lord Voldemort van mucho más allá de lo que Potter se puede imaginar.

-¿Por qué me dices todo esto?- Preguntó Hermione con el ceño fruncido. Sabía que aquella sangre sucia era demasiado lista como para no poner en duda sus palabras.

-Porque quiero que veas como tu mejor amigo se vuelve un lunático y quiero que te sientas impotente e inútil porque no hay nada que puedas hacer para impedirlo.

-Pues gracias.- Dijo Hermione sarcásticamente.- Pero tu advertencia es tan inútil como mis intentos de que Harry no se vuelva un "lunático".- Dijo ella poniendo mucho énfasis en la última palabra. Draco no pudo evitar reirse.

-Eres muy... Perspicaz.- Dijo Draco levantándo una ceja.

-Se llama inteligencia.- Le espetó Hermione.- Algo que a ti no te sobra.- Draco bajó la vista para ocultar su sonrisa.

-¿Cómo es posible que a alguién como tú le guste alguien como Weasley?- Hermione no se esperaba esa pregunta y se notaba la sorpresa en su rostro. Pero pronto su expresión rígida y superior volvió.

-¿Cómo es posible que alguien como tú esté hablando con alguien como yo?

-¿Quieres dejar de ponerte a la defensiva?

-¡No!- Dijo ella.

-Granger... Granger. Es una lástima que tus origenes sean lo que son.- Draco se acercó un poco a ella.- Estoy seguro de que nos podríamos haber llevado muy bien.

-¡Por Merlín, Malfoy!- Hermione puso los ojos en blaco.- Lo que es una lástima es que uses ese estatus de sangre para hacer sentirse mal a los demás, cuando está claro que eres miserable a pesar de tu pureza.- Hermione dio otro paso hacia él.- No eres mejor que yo, no eres mejor que nadie y jamás, hagas lo que hagas, sigas a quien sigas, no serás mejor que los demás.- Le escupía las palabras a la cara y el corazón de Draco latía con más fuerza por la rabia.- Puede que Harry esté loco, pero tú no dejas de ser el esclavo de Voldemort.- Draco la tomó por el cuello y la estampó con mucha fuerza de una de las columnas. Sacó la varita y se la apretó contra las costillas.- ¿No te gusta la verdad, Malfoy?- Hermione lo miraba desafiante, a pesar de que estaba en clara desventaja.

-Deberías cuidar la forma en la que hablas con aquellos que podrían hacerte daño.

-No te tengo miendo.- Hermione hablaba en un susurro, pero Draco sabía que era cierto. Hermione ya no le tenía miedo.

-Pues eres estúpida por ello.- Le esptó Draco mientras se acercó a su rostro. Sus alientros se mezclaban y ahora no era la ira lo que aceleraba el corazón del chico. Jamás una chica le había plantado cara de esa manera. Estaba impresionado y confundido.

-Lo dudo mucho.- Draco que apartó de ella. De repente, el aire que lo envolvía estaba frío.

-¿Por qué?- Preguntó él dándole la espalda.

-Que tus prejuicios te obliguen a ser cruel no significa que tu corazón lo sea.- Draco cerró los ojos, intentó absorver las palabras de Hermione, intentó convencerse de que no eran ciertas. Le hubiera dicho algo más, pero ella ya había desaparecido.