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Solo En Mis Recuerdos. — capítulo 9

Capítulo 8: No todos los populares son solteros.

El sábado, a las ocho de la mañana...

Escucho el timbre de la casa sonar y bajo de un salto de la cama.

—¡Voy yo! —grito antes de que otra persona decida abrir. Bajo las escaleras rápidamente, aunque por poco tropiezo y me caigo de cara.

Llego a la puerta y la abro. Al otro lado está Piper con unos lentes de sol gigantes y una sonrisa en sus labios.

—Estoy muy feliz de que aceptaras mi plan —dice como saludo. Me da un rápido abrazo y entra a mi casa— ¿Estás lista?

—Sí —digo sonriendo, tratando de ocultar el nerviosismo que me da la idea de Piper, a pesar de que en parte me emociona.

—Perfecto —da un mini saltito de felicidad y se sube los lentes de sol sobre la cabeza—. Es hora de volverte una popular.


El plan de Piper sonaba simple recitado por mensajes. Ella apoya de cierta forma que intente hacerme amiga de Percy, puesto que odia que él sea tan solitario y tenga de novia a Drew —a Piper no le agrada ni un poquito— así que su plan consiste en volverme una popular para unirme al círculo de los más amados y odiados del Colegio Godel.

Acepté su plan de ser popular solo para acercarme a Percy y hacer que me recuerde, no solo para entablar una amistad como si la vida de semidioses nunca fuera existido.

Durante todo el día Piper me prepara para ser una popular más.

Me lleva al centro comercial para comprar un nuevo guardarropa, nuevo maquillaje y para hacerme una nueva manicura y un nuevo peinado para mi cabello rubio.

Para cuándo termina el día y me miro en el espejo, me siento una persona totalmente diferente.

La Annabeth que me devuelve la mirada tiene mis mismos ojos grises, pero estos se ven más resaltados por el maquillaje parecido al de los comerciales de Bárbara Palvin. Y mi cabello se ve más esponjoso y brillante, cayendo en hermosas ondas que enmarcan mi rostro.

Piper da vueltas por mi habitación color lila, revisando lo que hemos comprado y comparándolo con mi armario.

—Hoy hay una fiesta en casa de los Grace —anuncia Piper examinando un vestido de seda negra—. Tienes que ir. Será el gran boomde la nueva Annabeth Chase. Todo el mundo irá y verán que ahora eres una de nosotros, y Percy también te verá. Caerá rendido a tus pies.

Seguro que lo hará.

Luzco como Drew Tanaka versión rubia.

—¿No vas a alistarte para la fiesta? —le pregunto mirándola a través del espejo.

—Obvio, pero en un segundo —Piper toma algunas prendas más y luego recoge su bolso—. Esta será tu vestimenta —señala lo que dejó sobre la cama—. Te recogeré en dos horas.

Con una sonrisa, se retira de mi habitación, dejándome sola con la nueva Annabeth devolviéndome la mirada.


Dos horas y media más tarde, Piper estaciona su Lexus rojo una calle de la casa de los Grace. Piper sale de su auto con una enorme sonrisa en su rostro y un hermoso vestido a rayas negras que le sienta fenomenal.

Una brisa fría me hace dudar salir del auto, pero la sigo, estirando el borde del vestido rojo ceñido que Piper eligió para mí.

—¡Esto va a ser grandioso! —Piper comienza a caminar hacia la enorme casa de los Grace. La edificación es de un blanco champaña y tiene un hermoso jardín bien cuidado con gardenias en hileras—. Todo el mundo se fijará en ti, ya lo verás. Incluso Percy —viene diciéndome lo mismo desde que salimos de casa y me vio con mi nuevo vestuario—. En cuánto Percy te vea se va a olvidar que tiene de novia a esa bruja de perfecto peinado.

Piper frunce los labios y empieza a caminar con paso airado. Me cuesta un poco seguirla con los tacones escarlata que me obligó a usar.

Aún no comprendo del todo qué es lo que le causa tanto odio en Drew, pero no voy a quejarme. A mí también me cae pésimo la hija de Afrodita por haberme robado a mi novio.

La música se escucha con fuerza desde afuera y las pocas personas en el jardín iluminado con luces navideñas me observan con curiosidad. Saben que no pertenezco a los populares, pero al verme con Piper sus actitudes cambian y me dirigen sonrisas tímidas.

¿Tan rápido me consideran una popular importante?

Dentro de la fiesta hay muchos más estudiantes de los que pensaba y de inmediato empiezo a dudar de si esto es una buena idea. Siento como un montón de pares de ojos se vuelven para mirarnos a Piper y a mí entrar. Ella se lo toma con calma, con una enorme sonrisa en sus labios... yo soy otro caso.

No me gusta que me miren de esa manera, me hace sentir extraña, incómoda. Ya quiero que encontremos a Percy para irme de aquí cuánto antes.

Vuelvo a mirar al enorme público danzarín y suelto un suspiro inaudible por la alta música. Hay demasiadas personas. Tendré suerte si apenas logro verlo, será casi imposible hablarle.

Esto es absurdo. Ganarme a Percy luciendo como la copia rubia de Drew es una pésima idea. Si quiero que me recuerde, es mejor que sea siendo yo misma. La misma Listilla que él conoce y de la que se enamoró. La misma a la que le dijo "te quiero".

Me giro para decirle a Piper que he cambiado de opinión y quiero ir a casa a estudiar para el examen de Literatura del martes, pero no la encuentro. Miro a mi alrededor y no veo a Piper por ningún lado ¿En dónde se ha metido?

—¡Hey, guapa! —alguien me agarra del brazo. A mi lado encuentro a un chico de lindos ojos azules y sonrisa radiante— ¿Quieres bailar?

—Eh, no —me libero de su mano y eso parece entristecerlo.

—¿Por qué no? —tiene que alzar la voz para poder ser escuchado.

—Tengo novio —replico empezando a retroceder para escapar de él e ir a por Piper. Él hace una mueca y se va. Yo choco de espaldas con alguien más.

—¡Hey! —me grita.

—Lo siento —me giro y veo a Jason. Sus ojos azules como el cielo me miran, pero no lucen molesto. Se encoge de hombros y dice:

—Te vi llegar con Piper.

—Es mi amiga —digo. Jason sacude la cabeza y señala su oído, indicándome que no me ha escuchado— ¡Es mi amiga! ¿La has visto? —me inclino hacia él, para que pueda escucharme.

Jason me agarra por el codo y se abre paso, conmigo a su lado, hasta llegar de nuevo al jardín iluminado. Aquí aún se escucha la música, pero aturde menos.

—A Piper la vi entrar, pero se mezcló entre la gente y la perdí de vista —al fin responde Jason, soltándome y tomando un trago del vasito que tiene en su otra mano— ¿Quieres?

Hago una mueca, suponiendo que el contenido tiene alcohol. No quiero terminar ebria, mucho menos con estos tacones. Lo más probable es que termine cayéndome por ahí.

—Paso —digo arrugando la nariz. Jason se ríe.

—Es solo Coca-Cola —dice ofreciéndome el vasito. Lo miro con ojos entrecerrados y lo acepto. Luego de un traguito dudoso, me doy cuenta que tiene razón. Jason me da una media sonrisa—. No soy fanático de las bebidas alcohólicas.

—¿Ah, no? —me sorprendo, devolviéndole el vaso. Yo pensaba que todos los populares bebían hasta quedar inconcientes.

—No, ninguno de nosotros lo es —hace una pausa reflexiva—. Me refiero a los populares, claro. Piper y Drew beben vino en las cenas importantes de sus familias, Thalía una vez tomó whisky en una fiesta... Pero no nos agradan estas cosas a la mayoría de nosotros.

—¿Qué hay de Percy? —no puedo evitar preguntar. Él es muy diferente en este mundo y de verdad quiero conocer sus dos versiones: la que conozco desde la niñez y la nueva.

—Percy no bebe, que yo sepa —se vuelve a encoger de hombros—. Ni fuma, ni participa en carreras de autos por apuestas, ni nada de esas cosas que todo el mundo cree de él.

Alzo las cejas. No sabía que la gente decía esas cosas de Percy.

—¿Entonces es un buen chico? —las esperanzas revolotean en mi interior. Tal vez Percy no es tan diferente del chico del cual me enamoré.

Jason hace una mueca y mira la Coca-Colaen su mano.

—Es complicado. Percy es... Percy —suspira y sus ojos azules me observan—. Siempre está en problemas y suele hacer cosas en secreto de todos nosotros... Y... —se rasca la nuca—. No lo sé. Es complicado —repite.

—Entiendo —asiento con la cabeza, aunque no comprendo nada.

—No te había visto antes en el colegio —Jason cambia el tema al tiempo que adentro cambian la canción— ¿Eres nueva?

—Ah... —no sé cómo responder a eso ¿Soy nueva?—. No, soy nueva amiga de Piper. Ella hizo esto —señalo mi cabello y ropa. Jason sonríe casi con ternura.

—Entiendo, así es Piper.

Veo algo en sus ojos, como una especie de brillo que ilumina su rostro.

—¿Te gusta Piper? —pregunto sorprendiéndome.

—No, que va —vuelve a tomar del vasito—. Tengo novia.

—¿En serio? —me sorprendo aún más. Piper me ha contado cosas de los populares, pero no me ha dicho nada de una novia de Jason.

—Sí —sonríe—. No vendrá a la fiesta, por lo que no puedo presentártela.

—¿En dónde está?

—Roma. Es por asuntos importantes —su sonrisa se vuelve casi tonta. Se ve que realmente le gusta ella.

—¿Y cuál es su nombre?

—Reyna. Reyna Ramírez.

El sábado, a las ocho de la mañana...

Escucho el timbre de la casa sonar y bajo de un salto de la cama.

—¡Voy yo! —grito antes de que otra persona decida abrir. Bajo las escaleras rápidamente, aunque por poco tropiezo y me caigo de cara.

Llego a la puerta y la abro. Al otro lado está Piper con unos lentes de sol gigantes y una sonrisa en sus labios.

—Estoy muy feliz de que aceptaras mi plan —dice como saludo. Me da un rápido abrazo y entra a mi casa— ¿Estás lista?

—Sí —digo sonriendo, tratando de ocultar el nerviosismo que me da la idea de Piper, a pesar de que en parte me emociona.

—Perfecto —da un mini saltito de felicidad y se sube los lentes de sol sobre la cabeza—. Es hora de volverte una popular.


El plan de Piper sonaba simple recitado por mensajes. Ella apoya de cierta forma que intente hacerme amiga de Percy, puesto que odia que él sea tan solitario y tenga de novia a Drew —a Piper no le agrada ni un poquito— así que su plan consiste en volverme una popular para unirme al círculo de los más amados y odiados del Colegio Godel.

Acepté su plan de ser popular solo para acercarme a Percy y hacer que me recuerde, no solo para entablar una amistad como si la vida de semidioses nunca fuera existido.

Durante todo el día Piper me prepara para ser una popular más.

Me lleva al centro comercial para comprar un nuevo guardarropa, nuevo maquillaje y para hacerme una nueva manicura y un nuevo peinado para mi cabello rubio.

Para cuándo termina el día y me miro en el espejo, me siento una persona totalmente diferente.

La Annabeth que me devuelve la mirada tiene mis mismos ojos grises, pero estos se ven más resaltados por el maquillaje parecido al de los comerciales de Bárbara Palvin. Y mi cabello se ve más esponjoso y brillante, cayendo en hermosas ondas que enmarcan mi rostro.

Piper da vueltas por mi habitación color lila, revisando lo que hemos comprado y comparándolo con mi armario.

—Hoy hay una fiesta en casa de los Grace —anuncia Piper examinando un vestido de seda negra—. Tienes que ir. Será el gran boomde la nueva Annabeth Chase. Todo el mundo irá y verán que ahora eres una de nosotros, y Percy también te verá. Caerá rendido a tus pies.

Seguro que lo hará.

Luzco como Drew Tanaka versión rubia.

—¿No vas a alistarte para la fiesta? —le pregunto mirándola a través del espejo.

—Obvio, pero en un segundo —Piper toma algunas prendas más y luego recoge su bolso—. Esta será tu vestimenta —señala lo que dejó sobre la cama—. Te recogeré en dos horas.

Con una sonrisa, se retira de mi habitación, dejándome sola con la nueva Annabeth devolviéndome la mirada.


Dos horas y media más tarde, Piper estaciona su Lexus rojo una calle de la casa de los Grace. Piper sale de su auto con una enorme sonrisa en su rostro y un hermoso vestido a rayas negras que le sienta fenomenal.

Una brisa fría me hace dudar salir del auto, pero la sigo, estirando el borde del vestido rojo ceñido que Piper eligió para mí.

—¡Esto va a ser grandioso! —Piper comienza a caminar hacia la enorme casa de los Grace. La edificación es de un blanco champaña y tiene un hermoso jardín bien cuidado con gardenias en hileras—. Todo el mundo se fijará en ti, ya lo verás. Incluso Percy —viene diciéndome lo mismo desde que salimos de casa y me vio con mi nuevo vestuario—. En cuánto Percy te vea se va a olvidar que tiene de novia a esa bruja de perfecto peinado.

Piper frunce los labios y empieza a caminar con paso airado. Me cuesta un poco seguirla con los tacones escarlata que me obligó a usar.

Aún no comprendo del todo qué es lo que le causa tanto odio en Drew, pero no voy a quejarme. A mí también me cae pésimo la hija de Afrodita por haberme robado a mi novio.

La música se escucha con fuerza desde afuera y las pocas personas en el jardín iluminado con luces navideñas me observan con curiosidad. Saben que no pertenezco a los populares, pero al verme con Piper sus actitudes cambian y me dirigen sonrisas tímidas.

¿Tan rápido me consideran una popular importante?

Dentro de la fiesta hay muchos más estudiantes de los que pensaba y de inmediato empiezo a dudar de si esto es una buena idea. Siento como un montón de pares de ojos se vuelven para mirarnos a Piper y a mí entrar. Ella se lo toma con calma, con una enorme sonrisa en sus labios... yo soy otro caso.

No me gusta que me miren de esa manera, me hace sentir extraña, incómoda. Ya quiero que encontremos a Percy para irme de aquí cuánto antes.

Vuelvo a mirar al enorme público danzarín y suelto un suspiro inaudible por la alta música. Hay demasiadas personas. Tendré suerte si apenas logro verlo, será casi imposible hablarle.

Esto es absurdo. Ganarme a Percy luciendo como la copia rubia de Drew es una pésima idea. Si quiero que me recuerde, es mejor que sea siendo yo misma. La misma Listilla que él conoce y de la que se enamoró. La misma a la que le dijo "te quiero".

Me giro para decirle a Piper que he cambiado de opinión y quiero ir a casa a estudiar para el examen de Literatura del martes, pero no la encuentro. Miro a mi alrededor y no veo a Piper por ningún lado ¿En dónde se ha metido?

—¡Hey, guapa! —alguien me agarra del brazo. A mi lado encuentro a un chico de lindos ojos azules y sonrisa radiante— ¿Quieres bailar?

—Eh, no —me libero de su mano y eso parece entristecerlo.

—¿Por qué no? —tiene que alzar la voz para poder ser escuchado.

—Tengo novio —replico empezando a retroceder para escapar de él e ir a por Piper. Él hace una mueca y se va. Yo choco de espaldas con alguien más.

—¡Hey! —me grita.

—Lo siento —me giro y veo a Jason. Sus ojos azules como el cielo me miran, pero no lucen molesto. Se encoge de hombros y dice:

—Te vi llegar con Piper.

—Es mi amiga —digo. Jason sacude la cabeza y señala su oído, indicándome que no me ha escuchado— ¡Es mi amiga! ¿La has visto? —me inclino hacia él, para que pueda escucharme.

Jason me agarra por el codo y se abre paso, conmigo a su lado, hasta llegar de nuevo al jardín iluminado. Aquí aún se escucha la música, pero aturde menos.

—A Piper la vi entrar, pero se mezcló entre la gente y la perdí de vista —al fin responde Jason, soltándome y tomando un trago del vasito que tiene en su otra mano— ¿Quieres?

Hago una mueca, suponiendo que el contenido tiene alcohol. No quiero terminar ebria, mucho menos con estos tacones. Lo más probable es que termine cayéndome por ahí.

—Paso —digo arrugando la nariz. Jason se ríe.

—Es solo Coca-Cola —dice ofreciéndome el vasito. Lo miro con ojos entrecerrados y lo acepto. Luego de un traguito dudoso, me doy cuenta que tiene razón. Jason me da una media sonrisa—. No soy fanático de las bebidas alcohólicas.

—¿Ah, no? —me sorprendo, devolviéndole el vaso. Yo pensaba que todos los populares bebían hasta quedar inconcientes.

—No, ninguno de nosotros lo es —hace una pausa reflexiva—. Me refiero a los populares, claro. Piper y Drew beben vino en las cenas importantes de sus familias, Thalía una vez tomó whisky en una fiesta... Pero no nos agradan estas cosas a la mayoría de nosotros.

—¿Qué hay de Percy? —no puedo evitar preguntar. Él es muy diferente en este mundo y de verdad quiero conocer sus dos versiones: la que conozco desde la niñez y la nueva.

—Percy no bebe, que yo sepa —se vuelve a encoger de hombros—. Ni fuma, ni participa en carreras de autos por apuestas, ni nada de esas cosas que todo el mundo cree de él.

Alzo las cejas. No sabía que la gente decía esas cosas de Percy.

—¿Entonces es un buen chico? —las esperanzas revolotean en mi interior. Tal vez Percy no es tan diferente del chico del cual me enamoré.

Jason hace una mueca y mira la Coca-Colaen su mano.

—Es complicado. Percy es... Percy —suspira y sus ojos azules me observan—. Siempre está en problemas y suele hacer cosas en secreto de todos nosotros... Y... —se rasca la nuca—. No lo sé. Es complicado —repite.

—Entiendo —asiento con la cabeza, aunque no comprendo nada.

—No te había visto antes en el colegio —Jason cambia el tema al tiempo que adentro cambian la canción— ¿Eres nueva?

—Ah... —no sé cómo responder a eso ¿Soy nueva?—. No, soy nueva amiga de Piper. Ella hizo esto —señalo mi cabello y ropa. Jason sonríe casi con ternura.

—Entiendo, así es Piper.

Veo algo en sus ojos, como una especie de brillo que ilumina su rostro.

—¿Te gusta Piper? —pregunto sorprendiéndome.

—No, que va —vuelve a tomar del vasito—. Tengo novia.

—¿En serio? —me sorprendo aún más. Piper me ha contado cosas de los populares, pero no me ha dicho nada de una novia de Jason.

—Sí —sonríe—. No vendrá a la fiesta, por lo que no puedo presentártela.

—¿En dónde está?

—Roma. Es por asuntos importantes —su sonrisa se vuelve casi tonta. Se ve que realmente le gusta ella.

—¿Y cuál es su nombre?

—Reyna. Reyna Ramírez.