← Historia 191742 · de
Historia 191742 — capítulo 23
HERMIONE
Después de desayunar y de hablar de todo lo que me paso a noche en la cena, Severus como siempre me ofrecio su ayuda yo la rechace y así pasamos cinco minutos discutiendo de porque yo no quería u ayuda y de porque el me la ofrecía, la verdad es que tras su inagotable insitencia supe que esa batalla la tenía perdida por lo que no tuve mas remedio queaceptarla aunque fuera a regañadientes.
Pasada esa discusión, nos sentamos en el sofá de dos plazas y comenzamos a leer el periódico la verdad es que lo único que había era la fiesta que se celebro y ninguna noticia con importancia, pero bueno mejor así, ya que dentro de poco tendría que hacer un comunicado para que todo el mundo supiera que había un nuevo peligro, pero antes me tenía que ocupara de Fudge y sancionarlo para siempre, ya sabía cómo, la verdad es que era fácil y un poco tonto no supe cómo no pude darme cuenta, todo se lo debo a los libros que tuve que leer de leyes mágicas, en esos libros pone que tiene que hacer informes de su actividad como ministro semestrales y exámenes a todo los departamentos cada dos años y como se ha agotado el plazo y no los ha realizado le he abierto sin que se entere un expediente y en pocos días se lo comunicaran que ya no es ministro.
Estábamos tranquilos disfrutando de la compañía mutua que nos hacíamos ya que con solo estar cerca se animábamos y eso era precisamente lo que necesitábamos por lo menos yo en esos momentos, cuando estábamos juntos nos sobraban las palabras ya que con solo mirarnos podíamos saber que era lo que necesitábamos, así que leyendo el periódico y estando juntos abrazados durante toda la mañana volvimos a dormirnos ya que estábamos muy cansados de todo lo acontecido, pero a los pocos minutos de caer en los dulces brazos de morfeo el ruido de una lechuza nos despertó.
La lechuza se posó en un reposabrazos del sofa y esperó pacientemente la respuesta a la carta que traía en las patas, al parecer era una nota de Albus que nos citaba después de comer en su despacho, por lo visto esa reunión estrían presentes mi abuela, Mcgonagall, Eilleen Severus y yo, me imaginaba el motivo de la reunión y la verdad hubiera preferido que se celebrara ahora mismo para terminar cuanto antes pero habría que ser pacientes y esperar.
Como no nos apetecía bajar al gran comedor para el almuerzo decidimos que era mejor que nos quedáramos en los aposentos de Severus y pedir comida a los elfos del castillo, no tardaron mucho en servirnos la comida.
-Bueno, me gustaría tanto ver la cara de Fudge cuando se entere de lo que le va a pasar en menos de 72 horas, será un momento histórico.
-Severus, se que él es un incompetente que no sabe hacer nada, pero tampoco hay que reirse de la desgracia ajena.
-Venga si te levanta dolor de cabeza cada vez que tienes o mejor dicho tenías una reunión con el.
-Ya pero eso es otro tema, sabes muy bien que lo pase mal con su forma de actuar y que se creía mejor que nadie pero tampoco está bien que lo despreciemos, pero bueno espero que Arthur acepte ser el nuevo ministro es una persona en la que todos confían además que ha trabajado en el ministerio desde antes de terminar la enseñanza aquí. en Hogwarts y conoce a la perfección todos los departamentos, Lucius espero que acepte ser el jefe del departamento de leyes mágicas y Kingsley como jefe e aurores, creo que con todos ellos al cargo creo que se formará un gran equipo y que el ministerio recobre el esplendor.
-Sabes que son las decisiones más inteligentes que has tomado, y eso es decir mucho, venga terminemos de comer que dentro de poco tenemos que ir a ver a Albus.
Terminamos de coemr y con un movimiento de varita recogimos todo lo que habiamos ensuciado, haciendo que la sala quedara impecable y más limpia que antes de sentarnos a comer, la hora de la reunion llego y como no queriamos ir por los pasillos y que los curiosos nos miraran de arriba a abajo, nos adentramos en la chimenea y por medio de la red flu aparecimos en el despacho del viejo director, el cual nos estaba esperando con una sonrsia picara pero no dijo nada aunque estabamos solos el y nosotros, nos ofreció sentarnos en uno de los asientos y así lo hicimos, a los poco minutos de acomodarnos llego Minerva hablando con Eileen y mi abuela las cuales se sentaron en los asientos que quedaron libres.
Albus como siempre nos ofreció caramelos de limón y un vaso de té lo cual aceptamos y al igual que el caramelo de limón ya que al pobre cuando se lo ofrece a alguien siempre lo rechazan, así que aceptamos el té con sabor a menta y chocolate y el caramelo de limón.
El té se termino y fue cuando dio comienzo la reunión, en la que yo explique todo lo de la noche anterior desde mi desaparición para ir al baño, lo que había visto a modo de premonición el tatuaje que se me había grabado a fuego en mi piel y la leyenda.
Mi abuela estaba preocupada ya que era muy similar a lo que vio mi madre como dos meses antes de que muriera a manos de los caballeros de negros al igual que mi padre, pero todos pensaron que ella había conseguido liquidarlos antes de fallecer pero no fue así después de unos cálculos de aritmacia que fueron kilométricos descubrimos que solo le quedo uno y con eso era suficiente como para que volvieran a reunirse para alcanzar el poder de antaño.
Al descubrir todo esto se hizo un silencio sepulcral que solo era interrumpido por los ruidos de Fawks, nadie sabia que decir ni que hacer, todos sabían que tarde o temprano me tendría que enfrentar a ellos y sería una batalla de vida o muerte, mientras que alguien se decidía a decir algo yo miraba a Severus el cual estaba estrujándose las manos con nerviosismo y mi abuela parecía que había envejecido años de la preocupación.
-No se puede hacer nada, solo tengo que aprender más hechizos de combate y defensivos, tendré que entrenar más duro que cuando luchamos contra voldemort, abuela ve a casa a descansar.
-Hermione tiene razon Arista ve a descansar, tienes mala cara venga
-Minni que se quede en las habitaciones de Hermione ella tiene un cuarto lo suficientemente grande para dos, Eileen tu quédate con Severus seguro que esa habitación que nadie usa que está al lado de la suya te servirá.
Todos aceptamos la proposición de Albus ya que el castillo de Magia y Hechicería sería un lugar más protegido que el castillo de Morgana ya que había más brujas y magos que podían defender los terrenos y a mi misma aunque no quería que hubiera más perdidas injustas.
SEVERUS
La reunión finalizó y tenía una mezcla de emociones, pero sobre todo estaba preocupado que la historia de los Lefay se repitiera y que esta vez la afectada fuera ella, sabía perfectamente que no podría vivir sin ella a mi lado.
Caminamos hacia las mazmorras uno al lado del otro, llegamos a mis aposentos, todo el camino que hice fue en un silencio ruidoso ya que pensaba en lo que podía pasar y me asustaba, nunca estuve así en ninguna de las veces que me reunía con voldemort ni en la misiones que me encargaba.
-Severus, venga mírame, no lo has hecho desde la reunión, habla conmigo.
-No, quiero estar solo y pensar.
-Te vas autocompadecer ahogándote en alcohol, si no me mires así siempre lo haces cuando tienes problemas que te vienen grandes no lo hagas, habla con quien quieras, con Albus, Lucius, con Hermione o incluso con migo con quien quieras.
-¿qué voy a hacer?
-¿Con qué?
-Con todo, no quiero perderla mamá, ella fue la que me dio luz la que me ha dado todo lo que me han quitado.
En ese momento sentí que algo mojaba mis mejillas, ¿había goteras en el techo? mire hacia arriba y no parecía que todo estaba correcto entonces me di cuenta que estaba llorando como si fuera un niño, mi madre se dio cuenta y me obligo a que me tumbara en su regazo, comenzó a acariciarme el pelo y a cantar aquella melodía de cuna que me hacía sentir seguro cuando era un infante.
Poco a poco fui cerrando los ojos por las caricias y el cansancio me vencieron y me quede dormido, no supe cuanto tiempo pero pareció que por lo menos fueron dos horas largas ya que el sol se había escondido y ya anochecía, mi madre se dio cuenta que me había despertado y se levanto con delicadeza para dirigirse a mi almacén de pociones y me dio una poción contra la migraña y se lo agradecí ya que me dolía la cabeza una barbaridad por toda la tensión acumulada en el día de hoy.
Bebí la poción de un trago y volvía a quedarme dormido en los brazos protectores de mi madre y pensando en mi amor y en que haría para cuidarla y salvarla de su trágico final, el sueño no fue reparador por lo que me desperté varias veces desubicado y mareado, vi que mi madre estaba dormida la cargue hasta la habitación que sería suya y como la única que podía calmar mis pesadillas estaba en el otro lado del castillo unos cuantos pisos más arriba me aparecí en su habitación y al entrar vi que estaba dormida en un sueño profundo y me descalce y me recosté a su lado atrayéndola hacia mí para abrazar y así me quede dormido inspirando su aroma.