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Historia 191742 — capítulo 8

Era sábado y me desperté una hora antes para arreglarme, me introduje en la ducha, me puse un vestido de gasa de manga larga color vino y una capa haciendo juego, lo conjunté con unos zapatos de tacón medio de color negro, maquillaje de tonos tierra y el anillo de Morgana.

Utilicé la chimenea que tenía en mis aposentos y me aparecí en el ministerio atravesé el pasillo que llegaba al despacho de Fudge, llamo a la puerta y espero a escuchar un adelante que nunca hubo, decidió esperar pero al estar esperando más de una hora salió del ministerio furiosa.

Decidí que hoy comería con su abuela puesto que hacía mucho que no la veía y quería consultarle algunas cosas de cómo tratar con el ministro, pero era demasiado pronto todavía estaría desayunando y pensé que mejor era pasarse a mitad de la mañana para sorprenderla más.

Como no había desayunado decidí hacerlo en una pequeña cafetería vieja pero bien iluminada y limpia, pedí un café con leche, tostada y zumo de naranja, al poco de que me sirvieran el café vi a ese cabeza hueca me aproxime a él.

-Cornelius, es que no se acuerda de que hoy teníamos una reunión urgente o es que su diminuto cerebro no guarda la información.

-Lady Lafay, que hace aquí

-Y me lo preguntas Fudge, de verdad no ha considerado tomar alguna poción para la memoria

-A demás hoy es sábado no se trabaja en el ministerio.

-Pues da la casualidad que si yo le cito el sábado o cualquier día festivo se reúne conmigo y punto, espero que eso no se le olvide, ah, y sería conveniente que beba un café cargado su aliento a Whisky de fuego lo huleo desde aquí.

-Usted no me manda, eres una niña.

-una niña si, pero una niña que ha ocupado el trono no se olvide de eso, una incompetencia más y haré que presente la dimisión que ese cargo lo ocupe alguien que tenga más cerebro que usted, aunque eso no es difícil, ahora vallase a casa a descansar está dando la nota y no querrá que Skeeter hablé de usted en los periódicos.

Cuando le dije eso se fue de la cafetería, quite el conjuro silenciador y me senté en la mesa donde estaba el desayuno y me puse a leer el profeta, no había nada de sumo interés solo lo típico, por lo que cerré el periódico y antes de terminara el desayuno apareció Severus, si en mi mente lo llamo así.

-Profesor, buenos días.

-Señorita Granger que hace aquí

-Nada de importancia, tenía una reunión un poco importante pero parece ser que se le olvido - levantó una ceja - y como hoy he perdido el día por culpa de esto iré a comer a casa de mi abuela.

-Una reunión, con algún admirador - se cruzo de brazos y se sentó en mi mesa en frente mío.

-Más bien lo contrario, me iba a marchar pero le espero, ya que estamos solos - me sonroje - le espero que termine.

-Si tiene algo que hacer puede irse, no es necesario que se quede se comer yo solo a diferencia de sus amigos Potter y el señor Weaslly.

-No puedo esperar de todas formas, hasta que no llegue medio día no iré a casa de mi abuela, antes pasaré a comprar algún dulce de los que le gustan a ella, no me espera que vaya, espero que este y que no haya salido de viaje - por esta época del año iba a Francia a una conferencia sobre la evolución de la magia a través de los siglos.

-Si no tengo más remedio que aguantar su insufrible presencia... - vaya sarcástico como siempre.

No llevamos más de cinco minutos en un silencio acogedor cuando apareció Lucius.

-Severus, veo que estas en buena compañía, Señorita Granger, le importa que me siente.

-No claro siéntese señor Malfoy, si me disculpan - me levante de la silla.

-No es necesario que se levante Señorita Granger puede acompañarnos a Severus y a mí, aunque yo soy mejor compañía que Severus.

-Lucius, te lo advierto una broma más y comes solo hoy. - Vaya si que se llevaban bien estos dos. - Han vuelto a molestarte los del ministerio - eso me interesaba

-Si el otro día estaban haciendo una redada y me quitaron algunos libros de la biblioteca.

Genial otra cosa de la que hablar con cabeza hueca, de verdad era agotador tener que lidiar con ese fantoche que tenemos de ministro.

-Señor Malfoy - interrumpí la conversación que mantenían, Severus me miro con unamueca y Lucius nos miro a ambos con un gesto que no sabía clarificar.

-Lucius.

-Está bien Lucius pues si le llamo por su nombre es justo que me llame por el mío, así que Hermione está bien

-Que quería preguntar Señorita Granger - corto de forma fría Severus

-Pues me gustaría saber quien fue el encargado de registrar su casa, es decir se que fueron lo Aurores pero me podría decir los nombres - Severus nos veía con una ceja elevada y como si algo se les escapara de las manos.

-No creo que sea necesario.

-Créame Lucius sí que lo es - miro la hora del reloj y me despido de ellos ya que se me había hecho tarde.